Abelardo Medellín
La forma en la que el titular de la Comisión Estatal del Agua (CEA), Pascual Martínez Sánchez, contestó a la solicitud de audiencia que le extendieron los integrantes del Consejo Hídrico Estatal (CHE), es un claro ejemplo de aquel refrán que reza “el león cree que todos son de su condición”, solo que en el caso de la CEA su condición de felino amaestrado le ha hecho caer en un error.
El pasado 6 de marzo, el CHE solicitó a la CEA una mesa de trabajo para dialogar y exponer diversas preocupaciones en torno al tema del agua, entre ellas: la renovación del Tangamanga Splash, el inexistente Plan Estatal Hídrico y la aclaración de las atribuciones que tendría el anunciado Consejo Técnico Consultivo del Agua.
Al ser cuestionado sobre si aprovecharía la oportunidad para dialogar con el Consejo, ¿qué dijo el titular de la Comisión Estatal del Agua?:
“El Consejo Hídrico como tal no ha tenido una función como tal, creo que quieren figurar por temas como el Splash, quieren figurar con otro tipo de cuestiones”.
Si el cometido de tan desatinado comentario era trivializar o minimizar el trabajo que (a diferencia de la CEA) efectivamente realiza el CHE, Pascual Martínez falló olímpicamente; pues lo único que logró fue evidenciar cómo en su cargo ha ignorado la ley que, como funcionario público, está obligado a observar.
En el artículo 8 de la “Ley de Aguas para el Estado de San Luis Potosí” se describe con precisión que, como parte de sus atribuciones, la Comisión Estatal del Agua deberá:
“II. Formular y proponer al Ejecutivo del Estado, atendiendo las opiniones del Consejo Estatal Hídrico y del Consejo Técnico Consultivo, el Programa Estatal Hídrico”.
“Atendiendo las opiniones del Consejo Estatal Hídrico y del Consejo Técnico Consultivo”, ni más ni menos.
No es una posibilidad opcional, no es una recomendación, no es “atendiendo la opinión de Pascual Martínez Sánchez sobre el trabajo del CHE”, no.
En el cumplimiento de su atribución de formular y proponer programas, proyectos, estrategias y políticas públicas en materia de agua, la CEA debe atender las opiniones del Consejo Hídrico, no emitir una postura particular, politiquera y mezquina para deslindarse de sus obligaciones.
En la fracción XIII de ese mismo artículo la ley establece que la CEA deberá: “Apoyar y organizar la participación ciudadana en los asuntos del agua”. Atribución que el titular evidentemente evade, pues, si bien no se cierra al diálogo con los integrantes del consejo, sienta un antecedente confrontativo con el que intenta desestimar al CHE, incluso antes de escuchar qué tiene que decir.
Eso no es organizar la participación ciudadana, es denostarla.
Y por si al titular de la CEA aún no le queda claro, los integrantes del Consejo no son “personas con ganas de figurar”, son representantes de un organismo que sirve para eso mismo: para concentrar los esfuerzos de una participación ciudadana que guíe la toma de decisiones respecto a temas hídricos, así lo establece la misma Ley de Aguas estatal en su artículo 30.
Más adelante, en el artículo 32 de dicha ley, se enumeran las atribuciones del propio CHE y entre ellas están: presentar la priorización de problemas relativos al agua, contribuir a la elaboración de programas, emitir opiniones, además de conocer y difundir la política hídrica estatal con el fin de promover la participación ciudadana.
Con todo lo dicho antes, resulta aún más lamentable el comentario con el cual Pascual Martínez intentó justificar su cerrazón a los temas que pretende discutir el CHE:
“Es como si tú en tu casa quisieras hacer un cuarto, ¿por qué el vecino te tiene que decir por qué va a ser el cuarto de esa manera?”.
Un desastroso ejemplo, que revela un peligroso entendimiento de lo público.
Sí, señor Pascual, su cuarto, su casa, su vecino, lo que usted quiera para su ejemplo; el problema es que la CEA no es su casa y las obras hídricas no son un cuarto. No las hizo con su dinero y no son nada más para usted. Son obras públicas, ejecutadas con dinero público, que usted solo gestiona por ser un administrador público de una entidad pública, que debe atender el interés público… y sobre todo aquello que hemos enlistado, tienen derecho a opinar los ciudadanos, sobre todo aquellos que, por ley, le pueden hacer sugerencias a la CEA, es decir: quienes integran el Consejo Hídrico Estatal.
El titular de la CEA no administra un cuarto particular en su casa, gestiona un recurso que es al mismo tiempo un derecho humano; lo que pide el CHE es saber cómo trabaja y hacerle observaciones al respecto de proyectos trascendentes para la zona más poblada del estado, si a Pascual Martínez no le parece la transparencia mínima que requiere ese cargo, no pasa nada, siempre se puede repetir lo que ocurrió cuando fue director del organismo municipal de agua potable de Villa de Reyes. Termina su encargo lo antes posible y se va.
Resulta una deliciosa ironía el pensar, que Pascual Martínez condenó con tanta sorna una supuesta necesidad de figurar por parte del CHE y lo único que brilló, figuró y relució públicamente fue el profundo desdén e ignorancia con los que las autoridades tratan el involucramiento ciudadano.
¿Pues en manos de quién dejamos el agua?





