Por Victoriano Martínez

“Aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla”. La frase se le atribuye a Napoleón Bonaparte, aunque se la han encontrado en diversos momentos históricos, en distintos países y en diferentes lenguas. Aquí, casos se han dado que, sin expresarla, la escenifican: este martes marcharon inversionistas que reclaman la devolución de sus ahorros a Invercorp.

Guardadas las proporciones, la escena tiene cierta similitud con la movilización que se dio hace 25 años y medio con el Caso Unicrer, aquella unión de crédito regional que ofrecía atractivas ganancias a quienes invirtieran su dinero en ella.

Entonces los afectados fueron más de cuatro mil personas, de entre quienes muchas perdieron prácticamente todo su patrimonio. Hoy se estima que los afectados son alrededor de 800 inversionistas.

El atractivo fue el mismo: aportar sus recursos a cambio de altas utilidades. Un gancho que ahora no sirvió para quienes fueron víctimas del Caso Unicrer, pero que atrajo a quienes no conocían aquel antecedente.

Entonces Unicrer justificó el cierre de sus operaciones por la crisis generada por el llamado error de diciembre de 1994. Hoy Invercorp y el Grupo Infinite, encabezado por Gabriel “Gabo” Salazar, quien se autodenomina el Príncipe de las Inversiones, justifica su quiebra en la crisis provocada por la -continencia por el coronavirus Covid-19.

En un comunicado del Grupo Infinite, firmado por Salazar, el pasado 22 de mayo anunció que a partir del día 1 de junio serían convocados todos los acreedores a las oficinas del grupo para verificar adeudos, preconciliar los convenios y acelerar el proceso del concurso mercantil previo a la declaración de quiebra.

“Estamos seguros y ciertos que el 100% de los acreedores cobrarán satisfactoriamente sus recursos y derechos tanto capitales y suertes principales como intereses, accesorios y utilidades generadas hasta la fecha de la apertura del concurso, tentativamente el día 15 de junio de 2020”, afirmó Salazar al leer el comunicado.

La tarde de este martes, una treintena de inversionistas, que podrían representar la avanzada de lo que se avecina, realizaron una marcha hacia las oficinas de Invercorp ante las que, al llegar, se toparon con una sorpresa: los letreros y anuncios con el nombre de la empresa que cubrían las ventanas fueron retirados.

Aunque adentro permanecen muebles, ya no hay ningún logotipo que identifique al lugar con Invercorp. “Todavía no inicia el concurso mercantil y ya están desmantelando el negocio”, fue el sentir de los inconformes.

Con sus propias dimensiones, la manifestación de este martes perfila el inicio de la repetición de la historia de Unicrer, versión 2020.