Estela Ambriz Delgado
La urbanización de la comunidad San Marcos Carmona afecta a la población del sitio de forma social y cultural; sin embargo, destaca el daño ambiental de dicha intervención, pues al modificar el cauce del río Calabacillas y rellenarlo con cemento se ha deforestado, perdido especies protegidas y afectado al acuífero.
El investigador Simón Morales Quiroz, quien en 2023 desarrolló un proyecto de huerto comunitario en San Marcos Carmona con técnicas agroecológicas, como se realizaba desde 1820 siguiendo la vega del río Calabacillas, pudo observar paralelamente algunos de los múltiples problemas socioambientales que trajo la urbanización.
El proyecto, implementado como un mecanismo de promoción de la organización social y la reapropiación territorial frente al despojo inmobiliario, procuró también el rescate de los saberes bioculturales, con énfasis en la relación con la disponibilidad de humedad y la recuperación de prácticas agrícolas, siguiendo la historia de las zonas de vega de ríos.
Se desarrollaron 16 camas de cultivo de 11 metros cuadrados en las que se cosechó brócoli, lechuga, cebolla cambray, acelga, betabel, maíz, girasol, calabaza, sandía y jamaica; también se sembraron árboles de guayaba, limón y níspero, esto a fin de diseñar un sistema agroforestal.
Además, se realizaron diversos talleres donde se compartió información técnica para dar seguimiento al trabajo en el huerto, y se elaboró un herbario con planta recolectada en el río Calabacillas. El éxito fue tal que se logró que cada fin de semana los participantes se llevaran su canasta básica de alimentos, dependiendo de la disponibilidad.
Morales Quiroz indicó también que, como parte de los hallazgos en el proyecto de investigación, observó que el impacto generado por las inmobiliarias en esta comunidad, ha dejado grandes estragos ecológicos y sociales, así como fragmentación del territorio y el vínculo social.
A esto se suma que la pérdida de vegetación y la modificación del cauce afectan la correcta filtración del agua al subsuelo, lo que ha provocado el abatimiento de los acuíferos, que en consecuencia ha limitado actividades donde el agua es indispensable.
Adicionalmente, se cuenta la contaminación del río con agua residual, pues el investigador explicó que al no contar con los servicios públicos, algunos fraccionamientos tienen piletas en donde retienen sus aguas residuales, pero en tiempos de lluvia sobrepasa su nivel, por lo que esas aguas se desbordan y llegan al cauce del río.
“Entonces están generando una contaminación no solamente al suelo, sino que también a los mantos acuíferos y pues lo que es al aire, y por lo tanto causando problemas de salud a la población”.
También se cuenta con la pérdida de vestigios históricos, pues una especie de cuevas que eran utilizadas por los ancestros de esta población, reconocida por el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI) como indígena, se comienzan a perder debido a las construcciones y el rellenado del cauce del río.
“En sí la urbanización es la que genera problemas socio ambientales, porque en muchos de los casos son personas externas que adquieren algún terreno y llegan y comienzan a afectar, pero no se involucran con la comunidad, sino que actúan de manera independientes. Entonces al no tener conocimiento del lugar, comienzan a generar un impacto”, señaló.
El investigador puntualizó que, debido a ello, los saberes bioculturales son fundamentales para comprender las problemáticas que suceden en toda la micro cuenca de San Marcos Carmona. Explicó que hay tres cauces que están en la parte alta de la microcuenca, que nacen de la parte alta de la Sierra de San Miguelito, donde el agua aún se conserva natural y existe vegetación.
Sin embargo, conforme bajan los cauces, se comienzan a encontrar con las problemáticas socio ambientales a causa de la urbanización. De entre estas destacó las modificaciones que inmobiliarias como Promotora y Proyectos Proaljo realizan al cauce del río Calabacillas para construir más fraccionamientos.
“Han creado un puente que evita el acceso a los habitantes de la comunidad, es decir, se les ha despojado de su territorio. También como de sus actividades, la zona alta tiene vegetación que desde hace muchísimos años era utilizada por los habitantes para realizar artesanías, como lo que es el sotol, con el que se elaboran canastas, sombreros y otros artículos, pero la deforestación y el cambio de uso de suelo, ha provocado la pérdida de esas especies, y que las personas dejen su oficio por la falta de material”.
Morales Quiroz subraya que esto se ha dado a pesar de que esa y otras plantas están protegidas por la NOM-059-SEMARNAT; sin embargo, no han sido respetadas y se sigue haciendo el cambio de uso de suelo para favorecer a las inmobiliarias.





