Verde te obligo al verde

Abelardo Medellín Pérez

Las declaraciones del alcalde de Vanegas luego de haber anunciado su salida de Morena y su adhesión al Partido Verde, aunque trataron de disimular el desesperado intento por obtener el beneplácito gallardista, solo sirvieron para pintar de cuerpo entero a todos y cada uno de los alcaldes que, desde 2021, llegan al cargo con un color y pronto lo cambian por un tono más oficialista.

Tras el anuncio público de que el único alcalde morenista del Altiplano dejaría el partido para sumarse al PVEM, las críticas y los reclamos desde su anterior instituto político hicieron que Gerónimo García Ruiz saliera a defender su migración al partido del gobernador.

En palabras de García Ruiz, su adhesión al Verde se debió a que sintió “más respaldo” de este partido, a que como alcalde morenista no pudo obtener nada para su demarcación, a que su municipio no llegaban los recursos estatales y además a que la dirigencia de Morena no le daba el respaldo necesario para “sacar al municipio adelante”.

Por más aterrador que suene la situación descrita por el alcalde, no es el primero en descubrir que el Gobierno del Estado es una administración que opera con intereses particulares sujetos a condicionantes políticos mezquinos.

En diciembre de 2021, tras el triunfo del gobernador Ricardo Gallardo Cardona con el Verde, 11 alcaldes que habían ganado sus respectivas elecciones con siglas diversas renunciaron a sus partidos y anunciaron que se sumarían al PVEM; en ese entonces Roberto Cruz, alcalde Coxcatlán, dejó en claro lo que las caras avergonzadas de los presentes ya anunciaban: nadie estaba ahí por gusto, estaban ahí por dinero.

“Lo que más les interesa a los ciudadanos es el progreso, la atención, son sus necesidades (…) no creo tener un problema de legitimidad, yo lo que busco es apoyo para mi gente”, dijo.

El edil no pudo haberlo hecho más evidente, los alcaldes que migraron no lo hicieron por malicia, no pensaban en ser reelegidos, no querían una fotografía del gobernador en sus oficinas, ni tenían interés en pintar sus comunidades de verde, lo único que buscaban era el indispensable apoyo gubernamental que, muy seguramente, les fue condicionado al arrodillamiento público.

Tan obvia era la incomodidad y resignación de los alcaldes en dicho evento, que el entonces diputado federal Alejandro Segovia Hernández, les dijo lo siguiente:

“¿Por qué tan serios?, ¿se quieren arrepentir o qué?”.

Pero nadie se arrepintió, al contrario, al trienio siguiente la apuesta de dominio territorial en los municipios creció para el partido Verde. Prácticamente no hubo región donde el PVEM no lograra doblar a la autoridad municipal y les obligara a mudarse de piel.

Sin embargo, la situación del Altiplano resalta por múltiples factores, uno de los principales, es que para estas alturas, la región ya solo tiene dos administraciones que no están alineadas con el PVEM: Villa de la Paz y Matehuala.

El cambio además ha sido drástico; tras la elección del 2024, la zona más septentrional del estado tenía ayuntamientos de todos los colores; azul, naranja, turquesa, guindo, verde y hasta amarillo. En ese entonces, solo una tercera parte de los alcaldes eran oficialmente Verdes, hoy, el 86.6 por ciento de los ayuntamientos altiplanenses están alineados al partido y al proyecto del ejecutivo.

De ser cierto lo dicho por el alcalde de Coxcatlán y el de Vanegas, la forma en que el mapa potosino se ha teñido de verde no obedece a una supremacía orgánica del PVEM, sino a un desalmado y agresivo sistema de extorsión política.

Si eres alcalde y no entregas tu municipio a las garras del tucán, entonces no te tocan apoyos sociales, no te tocan obras, no te toca dinero, no te visita el gobernador y buena suerte buscando apoyo con tu partido de origen, uno que podría ser tan defectuoso como el PRI (que solo existe para ser servidumbre al Verde) o tan desorganizado como Morena (que con dificultad puede elegir un coordinador para la Jucopo en el Congreso).

En este punto del sexenio, tenemos suficientes ejemplos como para reflexionar y darnos cuenta que, muchos de los alcaldes que se ven obligados a sumarse al Partido Verde, probablemente no lo hacen por avaricia política, sino porque es la única opción que sus nimios partidos les han dejado, y la penosa solución que el Gallardismo les ha ofrecido.

Una que admiten con la amenaza expresa de: “o te sumas tú o le restamos a tu municipio”.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestrando en Estudios sobre la Democracia y Procesos Electorales en el posgrado de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Ha trabajado como reportero y columnista en los medios digitales La Orquesta y Arco Informativo; actualmente es jefe de información de Astrolabio Diario Digital. Ha sido acreedor de dos premios estatales de periodismo en las categorías de Artículo de Fondo y Periodismo Regional.