Video | Gallardo defiende incorporación de Alejandro Leal Tovías y otros perfiles al PVEM: “no todos robaron”

Desiree Madrid

La reciente incorporación de perfiles vinculados a gobiernos anteriores al entorno político del Partido Verde ha reavivado el debate sobre el discurso de la llamada “herencia maldita” en San Luis Potosí.

Cuestionado sobre estas adhesiones, entre ellas la del ex secretario general en el gobierno de Juan Manuel Carreras, el ex priísta Alejandro Leal Tovías, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona optó por deslindar la actuación de su administración de las decisiones partidistas y matizó sus críticas contra el resto de los partidos al afirmar que no todo es malo entre sus opositores.

“Yo soy muy respetuoso del partido. El partido trabaja muy diferente que el gobierno y va en un tema paralelo total del partido”, sostuvo el mandatario, al dejar en claro que las definiciones de incorporación corresponden al ámbito partidario y no directamente al Ejecutivo estatal.

En ese sentido, reiteró que el instituto político mantiene una política de puertas abiertas.

“Nosotros siempre hemos dicho que el partido está abierto a todos los que en verdad quieran hacer algo por San Luis Potosí”, expresó.

Aunque también sugirió que las decisiones específicas deben ser respondidas por la propia dirigencia.

“Hay que preguntarle al partido qué es lo que pretende o qué está haciendo fichando gente que antes colaboró con los gobiernos pasados”.

No obstante, afirmó que Leal Tovías “es una persona que nunca tuvo ningún problema y nunca se enredó en ningún escándalo, mucho menos de corrupción”.

Incluso aseguró que, de existir señalamientos, habría intervenido.

“Si yo tuviera una denuncia de él de corrupción, yo fui el primero que le hubiera dicho al partido que no lo aceptaran. Pero él el día de hoy no tiene una sola denuncia”.

El gobernador añadió que su administración realizó revisiones a ex funcionarios de administraciones anteriores. “Claro, por supuesto. Nosotros investigamos a toda la maldita herencia”, dijo, aunque no todos los perfiles arrojaron irregularidades: “hubo personajes que no tuvieron ningún problema. No todo es malo”.

En su explicación, insistió en diferenciar entre estructuras partidistas y conductas individuales.

“Cuando hablo de la maldita herencia yo no digo que el PAN o el PRI sean malos”, señaló. “Siempre lo he dicho que las personas que gobernaban, la gente que tenía los partidos, el PRI y el PAN en su momento, lo hicieron fatal y robaron al pueblo”.

Sin embargo, también comentó que no todos los integrantes de esas administraciones incurrieron en irregularidades.

“No por eso vas a crucificar a todo el partido o a un emblema… hay gente que trabajó y colaboró en esas instituciones que no robaron todos. Unos robaron a otros y yo creo que también no hay que satanizar a todos o ponerlos a todos en la misma canasta”, sostuvo.

En el actual gobierno y en el partido del gobernador han asumido cargos y se han adherido miembros de lo que él denomina como “herencia maldita”. Entre ellos se encuentra Bernarda Reyes, ex diputada local del PRI, quien es titular del Instituto de Desarrollo Humano y Social de los Pueblos y Comunidades Indígenas del Estado (INDEPI).

A estos casos se suman los de Juan Carlos Machinena, quien encabezó la Secretaría de Turismo; Mario García Valdez, actual titular de la Secretaría de Cultura; y Yolanda Cepeda, quien dejó su cargo como diputada para integrarse al gobierno estatal como titular de Turismo. Recientemente, Aranzazú Puente, quien era diputada panista, se afilió al Partido Verde y con la incorporación de Leal Tovías ya son varios los perfiles que se encuentran en el partido que encabeza el ejecutivo estatal.

Las incorporaciones y acercamientos de estos perfiles ocurren en paralelo al discurso político que ha marcado distancia con administraciones pasadas y denominado “herencia maldita”. Por ahora, el gobernador insiste en separar responsabilidades: por un lado, el actuar del gobierno; por otro, las decisiones del partido y la valoración individual de quienes se suman.