Fernanda Durán
La propuesta de reforma electoral impulsada por el Ejecutivo federal podría derivar en una sobrerrepresentación legislativa de Morena, afectar la competitividad entre partidos y enfrentar resistencias incluso entre sus aliados, pues es poco probable que fuerzas como el Partido Verde respalden cambios que podrían debilitar su propia posición política, advirtió el doctor Juan Mario Solís Delgadillo, investigador y especialista en Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).
El especialista señaló que, aunque aún no se conoce el texto completo de la propuesta, los lineamientos dados a conocer implican modificaciones relevantes en el sistema de representación política, particularmente en la forma de elegir a los 200 diputados de representación proporcional.
“En principio sí cambian las reglas del juego, pero que cambien las reglas del juego en materia electoral no sería tanto el problema en sí, sino los efectos que tiene cambiar unas reglas del juego”.
El investigador aclaró que el número actual de integrantes de la Cámara de Diputados no representa en sí mismo un problema de representación, ya que responde a criterios técnicos de proporcionalidad poblacional.
“Querer mantener la cámara en 500 e incluso incrementarla no es un problema porque se cumple un principio de proporcionalidad matemática (…) si hace uno el cálculo de 131 millones su raíz cúbica son 508, entonces está bien”, ante esto indicó que el riesgo no está en el tamaño del Congreso, sino en el cambio del sistema de elección de los diputados de representación proporcional.
Uno de los principales riesgos, detalló, radica en la intención de sustituir el modelo actual de listas de representación proporcional por un esquema en el que parte de las curules se asignarían a candidatos que obtuvieron el segundo lugar en sus distritos, lo que podría alterar el equilibrio de la representación legislativa.
“Lo que van a presentar no es precisamente la representación proporcional, es una trampa, porque 100 se van a elegir como la primera minoría, con lo cual en aquellos distritos en donde Morena no sea la principal fuerza para ganar, perdiendo va a ganar, porque quedando en el segundo lugar va a entrar y eso va a generar una sobre representación indeseada para un sistema que pretende ser plural”.
Añadió que el otro bloque de diputaciones se asignaría mediante listas abiertas, lo que podría modificar la dinámica de competencia electoral.
“No van a ser las listas cerradas y bloqueadas como las conocemos hoy en día, sino van a ser listas abiertas y eso puede fragmentar el voto o bien puede favorecer a los partidos que dispongan de más recursos económicos para movilizar el electorado”.
De acuerdo con el investigador, estos cambios podrían afectar la presencia de fuerzas políticas minoritarias en el Congreso y alterar el equilibrio entre partidos.
“Los efectos que puede tener pueden ser muy perjudiciales para garantizar la pluralidad de las minorías opositoras”.
En cuanto a la propuesta de reducir el financiamiento público a los partidos políticos, Solís Delgadillo consideró que esta medida podría debilitar la competencia electoral al favorecer a los partidos en el gobierno.
“Reducir recursos puede impactar en la competitividad del sistema de partidos porque el partido que esté en el gobierno no solamente va a disponer de más recursos, sino también va a disponer de los recursos del gobierno, que es justamente de lo que huimos en 1996 y puede hacer a nuestro sistema menos competitivo y eso, por supuesto, no es deseable”.
El especialista recordó que el financiamiento público fue establecido como un mecanismo para evitar la inequidad en las contiendas electorales y limitar la influencia de recursos externos.
Asimismo, señaló que la discusión sobre el costo de la democracia debe analizarse en proporción al gasto público total, al considerar que la inversión en el sistema electoral es relativamente baja.
“Las democracias son caras y tenemos que invertir en las democracias. Si queremos tener de verdad representatividad tenemos que invertir en las democracias (…) en realidad estamos invirtiendo muy poco en el sistema democrático”.
Finalmente, consideró que la aprobación de la reforma dependerá en gran medida de la postura que adopten los partidos aliados del bloque mayoritario en el Congreso de la Unión.
“A mí me da la impresión que con las condiciones actuales y por los efectos que te estoy explicando veo muy difícil que al menos uno de estos partidos, el Verde, esté dispuesto a darse un balazo en el pie”.





