Vivimos una política primitiva y de intervencionismo puro: Luis David Cruz González

*El experto en estudios políticos latinoamericanos analiza la intervención de Estados Unidos en Venezuela y los riesgos que plantea para el derecho internacional y la región.

José de Jesús Ortiz

En distintas etapas ha realizado trabajo de investigación en Venezuela para documentar de manera directa la situación política y social registrada durante la llamada Revolución Bolivariana. Dice que, pese a los indicios de una posible intervención, el ataque militar de Estados Unidos de la semana anterior resulta sorpresivo y modifica por completo las reglas del juego político. “Estamos ante una política primitiva, del gran garrote y de intervencionismo puro”, sostiene.

También advierte que bajo el gobierno de Donald Trump todo es posible, por lo que no descarta que pudieran darse operaciones militares en México, aunque puntualiza que las condiciones del país no son parecidas a las de Venezuela, además de que factores como la cercanía geográfica, la cooperación bilateral en temas de seguridad y políticas migratorias, hacen “poco justificable” una operación de ese tipo.

Entre 2014 y 2020 realizó diversas estancias académicas en Venezuela como parte de trabajos de tesis a nivel de posgrado,  la primera de ellas una investigación de maestría en ciencias sociales titulada Evaluación de la democracia en el régimen político de la República Bolivariana de Venezuela (2014), sobre el proyecto político iniciado en 1999 con el ascenso al poder de Hugo Chávez; posteriormente, realizó una investigación doctoral para el Programa de Estudios Latinoamericanos de la UASLP (2020) titulada Alcances y desafíos para la consolidación de la democracia participativa en América Latina según sus perspectivas políticas. Casos: Venezuela y Colombia.

Profesor de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, miembro del Sistema Nacional de Investigadores e investigador en el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica en la División de Ciencias Ambientales, Luis David Cruz González, considera que la estructura política-militar de Venezuela permanece intacta pese al ataque sufrido la semana anterior.

En entrevista, analiza la situación que se vive en ese país luego de la incursión militar de Estados Unidos, la detención de Nicolás Maduro y su esposa, así como la llegada de un nuevo gobierno provisional encabezado por Delcy Rodríguez.

Astrolabio: ¿Cómo evalúas las causas estructurales y las motivaciones detrás del ataque militar estadounidense en Venezuela y la captura o secuestro de Nicolás Maduro?

Luis David Cruz: A mí me parecía demasiado difícil que pudiera generarse esta intervención. Me sorprendió mucho, nunca pensé que por la geopolítica en torno a ese hermano país latinoamericano se fuera a dar el ataque, me parecía poco viable. En los últimos meses se estaban dando visos desde el gobierno de Estados Unidos de que podía tener una intervención. Primero, con la limitación del espacio aéreo en Venezuela; después, con el despliegue de un buque militar —el más grande que tiene el ejército estadounidense— y el combate a las lanchas con el pretexto de combatir el narcotráfico al momento de declarar al supuesto cartel de Los Soles que después dijeron que ya no existía, en una retórica parecida a las armas de destrucción masiva en Irak. Una vez declarado un objetivo narcoterrorista el gobierno de Estados Unidos prescinde de consultar al Congreso sobre cualquier ataque, yo jamás pensé que se daría algo así. Elucubrando un poco, considero que ese ataque a Venezuela podría estar relacionado con ciertos pactos (de Estados Unidos) con las otras potencias que son Rusia y China. En este momento la geopolítica norteamericana es de amenazas, se está convirtiendo en una geopolítica del gran garrote y de la doctrina Monroe.  

Coincido con lo que dice el Gobierno de México de que se ha vulnerado la Carta de las Naciones Unidas y la certeza de un derecho internacional público bien aplicado. Estamos bajo una política de supremacía blanca, del gran garrote, y de una doctrina Monroe 2.0 como dicen varios analistas y de la que se asume Donald Trump como el nuevo creador.

A: ¿Cómo ha cambiado la estructura política interna en Venezuela desde la detención de Nicolás Maduro, y qué papel juega Delcy Rodríguez como presidenta interina en este nuevo contexto?

LDC: Parecía ser que los descabezaron como régimen, aunque la estructura política está intacta. Delcy Rodríguez, igual que su hermano Jorge (actual presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela), son muy cercanos al madurismo y han trabajado  conforme a la doctrina chavista. Son figuras muy cercanas y creo que Jorge Rodríguez incluso es hasta algo maquiavélico, es psiquiatra, sabe trabajar muy bien su comunicación con las masas. Delcy es una persona muy capacitada e inteligente, cercana a Maduro. Sin embargo, me generan ciertas dudas las afirmaciones temerarias del gobierno de Estados Unidos de que Venezuela entregará 50 millones de barriles de petróleo o la liberación reciente de presos políticos, parece ser que hay cierto acuerdo y comunicación, que con Maduro no se hubiera dado.

A: ¿Consideras que pudo darse una traición interna de las élites venezolanas, el hijo de Nicolás Maduro en un discurso reciente dijo que en algún momento se conocerá quiénes fueron los traidores?

LDC: La palabra traición es muy fuerte.  Pero en una operación tan quirúrgica y que hace una exhibición mediática muy dura para la Revolución Bolivariana con Maduro esposado en una corte norteamericana y llevado así, de forma muy lastimosa, creo que deja indicios de que alguien interno apoyó su captura. Sin embargo, ¿hasta dónde puede llegar a decirse que es una traición de la cúpula chavista, por ejemplo, de Diosdado Cabello, Padrino López (jefe del Ejército) o los hermanos Rodríguez? Me parece semánticamente muy fuerte, sin embargo, creo que probablemente pudo darse un pacto político en la esfera geopolítica internacional, donde incluso Rusia pudo haber sido un actor clave. No puedo aseverar de forma contundente nada al respecto.

A: ¿Cómo interpretas el hecho de que sectores de la oposición venezolana, en particular María Corina Machado, hayan quedado desplazados por Estados Unidos tras el ataque militar?

LDC: Considero que ellos hicieron su trabajo en los ámbitos mediáticos y diplomáticos con el absurdo Premio Nobel de la Paz, fueron pagados por su colaboración y pasaron a un segundo término. Algunos espacios noticiosos preguntaban que si en Venezuela existían manifestaciones de júbilo, la verdad es que eso no se verá, un poco por un régimen un tanto policial (que hay que aceptarlo que existe, han orillado a los gobiernos de izquierda amenazados constantemente a hacerlo), pero sobre todo porque la oposición interna en Venezuela no está a favor de la intervención militar, la que vive en Venezuela en donde una figura clave es Henrique Capriles Radonski difícilmente  se le verá celebrando.  Por muy opositor, al menos el que está en Venezuela, no manifestará públicamente que apoya la intervención.

A: ¿Qué te dice este episodio sobre la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina, pareciera que las reglas que había en el tablero político internacional dejaron de tener sentido?

LDC: Realmente envían un mensaje de que estamos ante una política primitiva, del gran garrote y de intervencionismo puro. Me da mucho miedo y tristeza. Hace un año en una entrevista que me hacían, iniciando el segundo mandato de Donald Trump, me preguntaban sobre qué podíamos esperar de esa segunda administración, pensé que sería la misma tónica del primer mandato, sin grandes cuestiones más que mediáticas, arancelarias o en temas migratorios. Veía impensable un ataque a Venezuela, como ahorita muchos vemos impensable que pueda darse una invasión o incursión militar en México contra los cárteles, pero ahora creo que puede suceder cualquier cosa. Aparte, Trump y Maduro habían platicado previamente a la incursión militar en Venezuela, como ahora lo ha hecho con Gustavo Petro, presidente de Colombia, que incluso lo ha invitado a la Casa Blanca. Eso no es indicador de nada ante alguien tan impredecible, supremacista y arrogante como es Donald Trump, que habla más de petróleo y de recuperar la economía petrolera, para y en pro de Estados Unidos, que de democracia.

A: Hacia adelante, ¿qué escenarios posibles visualizas para Venezuela?, algunos advierten que de facto el país quedara convertido en protectorado bajo la tutela de Estados Unidos.

LDC: Por ahora yo percibo todavía cierta independencia y soberanía en las declaraciones de Delcy Rodríguez de que nadie puede estar gobernando, más allá de Dios, los destinos de Venezuela. No obstante, cuando observo que sí hay ciertos enlaces con las petroleras y no se desmienten públicamente los compromisos de entrega de barriles y sobre todo la liberación reciente de reos políticos, no creo que llegue a ser un protectorado tal cual, pero a lo mejor se vuelve un gobierno más colaborador en relación a lo que estoy viendo a una semana de la intervención, pero es demasiado pronto para poderlo precisar.

A: ¿Es posible esperar nuevos ataques, incluso que se diera por ejemplo la detención de Diosdado Cabello, ministro del Interior?

LDC: Desde el gobierno de Estados Unidos podría esperarse todo, pero acaba de suceder un impase para el gobierno de Trump pues el Senado de ese país declaró que las intervenciones en Venezuela ya no podían darse sin autorización.

A: Hablando del papel que por años jugaron los medios de comunicación occidentales, los grandes corporativos mediáticos que presentaban a la llamada Revolución Bolivariana bajo ciertos marcos noticiosos de autoritarismo y vínculos con el narcotráfico, ¿qué responsabilidad te parecen que tienen estos medios en la construcción del consenso que para muchos legitimó la intervención militar?

LDC: Toda, porque como decía se generó también una narrativa de estigmatización, de designación de culpable de que Maduro era la persona más impresentable de los gobiernos del mundo, cosa que también se empezó a dar desde gobiernos tan populares y con tanta base social como fue el de Hugo Chávez en su primera gestión, desde ahí empezaron con esa narrativa con esa retórica; esa base social la dilapidaron tanto que en sectores de la misma izquierda latinoamericana, Nicolás Maduro no es visto gratamente y en los de sectores de derecha y centro se pueden escuchar justificaciones de algo que es injustificable como una intervención militar en un país soberano.

A: ¿Los medios tienen esa responsabilidad en la construcción del consenso que legitima esa intervención militar?

LDC: Sí, Venezuela es un caso que no se estudia, no se trabaja y todo se maneja en relación a lo que nos llega en los medios internacionales, con información sesgada y distorsionada o de las redes sociales. En mi caso, yo tuve trabajo de campo en Venezuela, hice una tesis de maestría y doctorado sobre la democracia en ese país y tengo trabajo académico sobre el tema y redes de investigación en Venezuela y fuera de ella con académicos venezolanos, tanto de derecha como de izquierda porque finalmente en la academia tienes que escuchar a todas las voces.  Lo que te dice la gente, lo que habla y de lo que se ufana que conoce es una agenda internacional derechizada y muy por fuera de la realidad de lo que sucede con Nicolás Maduro. No quiere decir que no se hayan degradado aspectos de la vida democrática en Venezuela, sobre todo a partir de 2013 que muere Hugo Chávez y Maduro toma el cargo, esa es una realidad, pero de ahí a presentarlo como un tirano sin bases populares y que nadie lo respalda es muy distinto.

Creo que el discurso es completamente el mismo al que se dio en la guerra de Irak cuando se presentó a Saddam Hussein como el enemigo de la humanidad, al grado de que después George Bush reconoce que no había armas de destrucción masiva, dice ‘no las había, pero quitamos del mundo a este nefasto personaje que era un peligro para la humanidad’, cuando claramente el peligro para la humanidad son otros.

A: Como estudioso de temas políticos e internacionales, ¿qué lectura crees que debe hacerse desde México sobre este episodio que se vive en Venezuela? Trump ha dicho que se podría atacar por tierra a los carteles de la droga ¿ves algún riesgo de que se presente algo similar en México?

LDC:  Hace un año me parecería impensable, pero ahora con esta administración (de Trump) me parece posible todo. Desde una perspectiva académica y de análisis político creo que el papel del gobierno de México ha sido el correcto: ha denunciado, ha condenado la intervención militar y ha defendido la libre autodeterminación de los pueblos. Diplomáticamente y en su política internacional es un acierto del gobierno federal ¿Qué tanto va a contener a Estados Unidos de generar incursiones por tierra? Eso es algo que no se podría saber, pero espero que se contenga, porque las circunstancias de México no son parecidas a las de Venezuela, por su cercanía geográfica, porque hay una política de cooperación con Estados Unidos abierta en cuanto a seguridad y políticas migratorias, por lo cual no se me antoja justificable que vivamos la misma suerte.

A: ¿Y cómo evalúas el papel de la oposición en México que desde el discurso pareciera alentar la intervención militar de Estados Unidos, con los señalamientos de que hay un narco gobierno?

LDC:  Creo que esa cuestión de alentar la intervención no va a quedar más que en el discurso que hacen algunos sectores de la oposición, pero que no va a llegar a otro nivel a diferencia de lo que sucedió en Venezuela, sobre todo por los actores opositores que están fuera del país, como María Corina Machado o Edmundo González, y que realmente sí hay una narrativa que le interesa a Estados Unidos al grado de que la nombran (a Machado) Nobel de la Paz. Acá, en este caso, es tan lamentable el papel de la oposición que ni siquiera genera ese impacto mediático favorable para los Estados Unidos.

A: ¿Cuándo fue la última vez que tú estuviste en Venezuela y qué percepción tuviste de la situación que se vivía en el país?

LDC: La última ocasión que estuve fue en 2021, fue muy difícil, una situación muy dura porque había un desabastecimiento de insumos horrible, mucho de ello dado por el bloqueo especial que existe en el país, no había vacunas, las llantas de los carros estaban lisas, constantes cortes de luz, falta de dinero en efectivo y escasez de gasolina (en un país rico en petróleo) por falta de insumos para producirla.Fue una experiencia muy triste que tiene que ver con un bloqueo inhumano y un poco también con elementos de carácter endémicos de que el venezolano dejó de producir en ciertas áreas. El intelectual Ramón Grossfoguel habla de que Venezuela ya tiene una soberanía alimentaria, pero en el momento que yo viví ahí eso no lo vi, de hecho, perdí nueve kilos de peso.

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