Astrolabio

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Las nuevas tecnologías definitivamente han cambiado nuestra forma de vida. Hoy en día nos resulta casi imposible y mortal despegarnos de nuestro teléfono celular para revisar y actualizar cada que se pueda las redes sociales y no importa si estamos con nuestra familia, amigos o pareja, siempre habrá alguien que requiera nuestra atención al teléfono, gracias a los servicios de mensajería instantánea que ya han generado una adicción a nuestra persona, y peor aún, enfermedades físicas.

Como la que te presentamos a continuación. La enfermedad del WhatsApp.

El primer caso.

Se trató de una mujer joven que usó durante 6 horas seguidas este servicio de mensajería, a finales del 2013. La joven y embarazada enfermera, al llegar a su casa tras una larga guardia en el hospital donde trabajaba, justo el 24 de diciembre de aquel año, se dio cuenta de que tenía muchísimos mensajes acumulados en su celular.

Así que, cómoda y ya en su casa, comenzó a contestar cada uno de los mensajes de felicitación, con la asombrosa particularidad de que estuvo absorta en tal actividad un periodo increíblemente largo de tiempo: un total de 6 horas seguidas sin parar.

Al comienzo, dijo haber sentido una leve molestia en las muñecas, que luego se le trasladó a los dedos pulgares, de tal modo que no podía sostener ni el móvil.

Luego de una consulta médica, fue diagnosticada con una enfermedad nueva: la wasapitis, una tendinitis severa causada por la postura de ambas manos al enviar y recibir mensajes, sosteniendo un dispositivo de 130 gramos.

El tratamiento: antiinflamatorios, analgésicos y la prohibición del celular.

¿Qué tiene de nuevo?

Hablemos primero de lo que tiene en común la wasapitis con otras lesiones tecnológicas.

En los años noventa surgió la llamada nintenditis, diagnosticada a una mujer de 35 años por jugar durante 5 horas con la famosa consola japonesa, y años más tarde, una lesión que nombraron wiititis, asociada a la otra consola nipona, el Wii, sufrida por un joven de 29 años, luego de usar el mando para jugar tenis.

De hecho, las personas que sufren este tipo de lesiones (en especial con los juegos de deporte), presentan contracturas musculares comunes a los propios deportistas, así como inflamaciones y tendinitis.

Lo nuevo de la “adicción” al WhatsApp, aparte de la enfermedad propia de este servicio de mensajería, es que los jóvenes ya no encuentran otra forma de hablar con sus amigos si no es a través de la aplicación: cada vez son más antisociales, según Helen Villalba, de la Universidad de Sucre, en Bolivia, se enfrascan en sus propios dispositivos y son progresivamente menos capaces de establecer relaciones “frente a frente”. Los usuarios se defienden, aduciendo que a través del WhatsApp se comunican con varias personas a la vez y de modo inmediato.

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Tal vez nos suene un poco exagerado, pero si observamos con cuidado nuestro propio comportamiento al utilizar los dispositivos electrónicos podremos vislumbrar un futuro algo tétrico: cada quien inclinado sobre su teléfono o tablet, sentados unos junto a otros sin hablar, en completo aislamiento, pero conectados con el mundo…

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