Por Victoriano Martínez
Desde hace mucho tiempo que los informes de gobierno dejaron de ser un acto de rendición de cuentas.
Así que la novedad sobre lo ocurrido este lunes 21 de septiembre en el Centro de Convenciones rebasó el culto al gobernador y la promoción de su imagen para apuntalar con total descaro, en un mensaje entre cifrado e inconexo, sus ambiciones caciquiles con proclamas electoreras.
La obligación constitucional, de la fracción V del artículo 80 de la Constitución local, que ordena presentar un “informe por escrito en el que manifieste el estado que guarda la administración pública” se puede dejar de lado y presentar al Congreso del Estado tres documentos que suman mil 80 páginas con la misma línea de proyección de imagen y alarde sobre acciones que dudosamente se podrían presumir.
En las 348 páginas del Informe Cualitativo difícilmente se puede encontrar información sobre el estado que guarda la administración pública en tanto se trata de un catálogo descriptivo de las obras que el gobernador Ricardo Gallardo Cardona seleccionó para presumir, acompañado de decenas de fotografías con él como protagonista.
Ni siquiera, por ejemplo, se reporta la cifra real de la deuda pública del gobierno del estado al encubrirla con el dato parcial de la deuda directa de largo plazo que ubica en 2 mil 972.9 millones de pesos con corte al mes de agosto, cuando el dato se puede contrastar con el saldo al 31 de marzo presentado en el informe de la presidenta Claudia Sheinbaum por 6 mil 859.2 millones de pesos.
El dato en el informe presidencial se atribuye a la “Secretaría de Hacienda y Crédito Público (Unidad de Coordinación con Entidades Federativas) con base en los informes de las entidades federativas”. Es decir, a la Federación le reporta la situación real, al Congreso del Estado y a la población una perspectiva más amable.
Si en los documentos presentados al Congreso del Estado, que tendrían que atender con rigor la disposición constitucional para la presentación del informe, se deja de lado la obligación por la tentación presuntuosa, en los mensajes con toda la parafernalia de culto a la personalidad, como el de este lunes y el de hoy en Rioverde, mucho menos se podría esperar conocer el “estado que guarda la administración pública”.
El afán fantasioso y de promoción personal lo confesó Gallardo Cardona al iniciar su mensaje: “La verdad es que este video no refleja todo lo que hicimos en un año, verdaderamente es muy corto, tuviéramos que hacer una serie tipo Netflix con cincuenta capítulos y haber salido de aquí a las tres de la mañana”.
Y ya entrado en exhibir que el estado que guarda la administración pública es el de ponerla al servicio de la politiquería como trinchera para alimentar un espectáculo para evitar que alguien le quiera poner atención a lo que sí debe informar, Gallardo Cardona soltó expresiones cual advertencias para la oposición y confesiones de sus ambiciones. He aquí algunas:
“La deuda del Estado gobernado por la herencia maldita es tan grande que en seis años no son suficientes para lograr que la transformación no se lea en boletines de prensa, sino que se sienta aquí en el corazón”.
“Tenemos un mensaje para todos los opositores que no compaginan con nosotros, para los detractores, para aquellos que simplemente no les gusta cómo se reparte la bonanza del Estado, respeto profundamente su derecho a buscar espacios de poder en el próximo proceso electoral 2027, lo que no permito es que hagan con mentiras y denostaciones a mi familia y a mí, a mis colaboradoras y colaboradores”.
“La empatía ciudadana no se gana con golpes bajos, ni difundiendo falsos escenarios de inseguridad o corrupción. Como lo he venido haciendo y como lo han venido haciendo en ese inútil esfuerzo de perjudicar políticamente a mi partido y a mi gobierno.
“Jueguen limpio y apéguense a los datos de la realidad del estado porque en verdad no me va a causar mayor placer que verlos derrotados en este 2027 a causa de sus propios errores”.
“Y les vamos a demostrar a todas y a todos en el momento oportuno que lleguen las elecciones, que estamos hechos para más”.
“Debemos trascender al tiempo que nos brinda un solo periodo, seis años de esfuerzo no son suficientes para superar el rezago de 40 años, debemos mirar hacia adelante porque todavía falta mucho, falta mucho camino por pavimentar”.
El estado que guarda la administración pública estatal, pues, está en manos de quienes no tienen el más mínimo empacho en utilizarla para no soltarla.


