¿Y los ambientalistas?

Alejandro Rubio

Para nada sorprende que en el caso del terreno reforestado por vecinos de Puerta de Piedra que pretende subastar el Ayuntamiento de la capital, se esté privilegiando el interés económico por encima del medio ambiente y el trabajo realizado por los vecinos, lo que sí es increíble es que, para este día, no haya acción por parte de las tantas agrupaciones ambientales que hay en San Luis Potosí.  

El afán recaudatorio del alcalde Enrique Galindo Ceballos es ya conocido por la ciudadanía, pero al parecer no ha sido suficiente, por lo que pretende subastar 18 terrenos que le pertenecen al Ayuntamiento, para conseguir dinero que supuestamente será utilizado en obras públicas; obras que, por supuesto, en pleno año de inicio del proceso electoral le serán muy redituables.

Ese voraz interés en proyectarse como un edil preocupado por la infraestructura (para automóviles) de la ciudad le impidió darse cuenta de que, uno de los tantos terrenos que planea vender, sí es de utilidad para la ciudadanía y no como lo pretende hacer creer. 

Son varias las irregularidades de esta subasta que ya han sido expuestas, como el no haber realizado una consulta pública y, en su lugar, haber hecho pasar una votación del Consejo de Desarrollo Social como tal.

Lo curioso de esta historia es que, si el apellido del que estuviéramos hablando fuera Gallardo Cardona, hace tres días que un amparo para detener la subasta (o al menos la venta de ese predio en particular) ya hubiera sido promovido ante un juzgado.

En este punto cabe aclarar que esta no es una pretendida defensa del Gobierno del Estado ni del gobernador, como seguramente se podrá pensar, pero sí me parece relevante destacar cómo en esta ocasión, ante un claro intento de despojar a la ciudadanía de tierras que ha trabajado y que sí son de utilidad, no hay nadie que le aplique un freno al alcalde y su Cabildo a modo.

Aunque en este punto no es conocido el destino que tendría el terreno de ser vendido, es lógico pensar que no será un benefactor el que lo compre para convertirlo en un bosque urbano, como lo han solicitado los vecinos.

Si en una ocasión ya se “salvó” a todo el arbolado de la avenida Himno Nacional de ser talado ante una obra que pretendía realizar el gobierno estatal, por qué en esta ocasión no cabría el luchar por un proyecto de bosque urbano que han comenzado un grupo de vecinos.

Es la participación ciudadana en plenitud. En un terreno donde no vio utilidad un Ayuntamiento “premiado” con escobas de platino o “reconocido” por proyectos de recolección de basura, ciudadanos organizados, con recursos propios, se ensuciaron las manos para crear todo un entorno sano tanto como para humanos, como para animales, que han vuelto a habitar por sí solos.

Si las obras del gobernador privilegian el concreto y dejan de lado la movilidad sostenible, el alcalde dice “¡quítate que ahí te voy!” con sus millones de metros cuadrados repavimentados, su paso a desnivel de Cordillera de los Alpes y las que pretende hacer con lo recaudado de la subasta.  

Quizá sería buena bien agarrar parejo y cuestionarle no solo a Ricardo Gallardo por la utilidad de sus obras, si no también requerirle a Enrique Galindo sus proyectos completos, la utilidad que tendrán para la ciudad, que privilegien el medio ambiente y la movilidad sostenible, así como vigilar que sus procesos se encuentren dentro de la ley.

Hace unas semanas vimos una movilización ciudadana afuera del Splash del Parque Tangamanga, ante el anuncio de su reapertura, remodelación y supuesta expansión. “Que no se tale ni un árbol”, fue una de las consignas lanzadas aquel día, pero hoy pareciera que se le deja la puerta abierta a Galindo Ceballos para entregar un espacio rescatado y reforestado a cualquier fraccionador.

Tal vez no hace mucha falta viajar a España por premios, gastar millones de pesos en un sistema para medir la calidad del aire (que resultó inútil) o simular trabajo en “domingos de pilas”, sino simplemente abrirle las puertas a la ciudadanía interesada en cambiar sus espacios y dejar que trabajen por sí solos.

Sí, es claro que no todos están haciendo fila con proyectos ambientales en mano, es por ello que se vuelve todavía más importante no tirar a la basura lo que algunos, con mucho esfuerzo, ya comenzaron a construir.

De vender aquel terreno al mejor postor y permitir que se termine con ese proyecto ciudadano, Galindo Ceballos estaría terminando de sellar su gobierno de simulación con una estampa más, ahora la una supuesta preocupación por el medio ambiente.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Actualmente director editorial de Astrolabio Diario Digital, con interés y experiencia en Transparencia y el Derecho de Acceso a la Información Pública. Formó parte de la tercera generación del MásterLab en edición de investigaciones organizado por Quinto Elemento Lab.

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