Oswaldo Ríos

El rechazo a aumentar un 40 por ciento las tarifas de agua potable que intentó el alcalde Xavier Nava, fue el más duro mandarriazo que se haya dado en la cara cualquier actor político en el Congreso del Estado y el sainete más grotesco que hizo dar maromas a todos los actores que tuvieron que recular de esta cuchillada a la economía de las familias potosinas.

Primero fueron las diputadas de Morena, que contra toda su verborrea de “primero los pobres”, aprobaron en la Comisión del Agua un aumento, que aunque usted no lo crea, fue elevado con un porcentaje de un poco más de 14%, pero luego esas mismas firmas del dictamen fueron utilizadas para elaborar de manera indebida, uno nuevo que contenía el ominoso incremento del 40%.

Esa fue la razón por la que entre los diputados privaba la confusión sobre qué era lo que realmente se había aprobado en la comisión dictaminadora.

Según Nava, el aumento era indispensable porque los Gallardo habían saqueado el Interapas, lo habían utilizado como caja chica y habían dejado de cobrarle el agua a grandes deudores, entre los que se encuentran poderosos empresarios y negligentes gobiernos locales.

Suponiendo que está vez Nava no estuviera mintiendo, ¿presentó denuncias penales por las conductas ilícitas o administrativas de los Gallardo? No. ¿Intentó cobrar a los grandes deudores o inició procedimientos contenciosos para obligarlos a pagar? No. Entonces, ¿por qué pretendía que los potosinos le subsidiaran su falta de pantalones para enfrentar a los Gallardo o a los empresarios deudores, que por cierto, le financiaron la campaña? Pues porque como a todo mundo cada vez le queda más claro, lo suyo, lo suyo, es la hipocresía y la cobardía.

Este vodevil sirvió para que a Nava se le cayera la careta. Cuando los diputados comenzaron a recibir las presiones para aprobar el brutal incremento, les sorprendió que el segundo actor más interesado en que tal “chingadera” se consumara a como diera lugar, era el secretario general de Gobierno Alejandro “El Caquito” Leal. A otros no nos sorprendió, porque puntualmente hemos documentado la existencia de un grupo de intereses políticos, pero sobre todo económicos, al que Nava pertenece, que quiere usar al gobierno como sucursal de sus negocios.

Las coordenadas apuntan todas al mismo lugar: el apellido Torres Corzo.

Caco Leal, fue suplente del ex senador priísta y ha sido siempre su socio político. Fermín Purata, titular del Interapas, llegó a esa posición por la recomendación de Teófilo Torres Corzo. Y el propio Xavier Nava, es concuño del secretario estatal de Desarrollo Económico Gustavo Puente Orozco (casado con Tatina Torres), a quien Carreras pretende sacrificar como candidato a gobernador del PRI en 2021, mientras construye su verdadero proyecto de sucesión con Nava por el PAN o por Morena, ¿se imaginan a los concuños como “adversarios”? ¡Eso es tan prinavista!

En fin, que este grupo político se topó de narices con una nueva realidad política en la que ya les quedó claro que sacar adelante su proyecto para 2021 no va a ser tan sencillo. ¿La razón? Hay panistas que no están dispuestos a que su partido sea vendido de una manera tan obscena y hay militantes de Morena que ya no están dispuestos a seguir siendo utilizados de una manera tan grotesca por el neonavismo.

En la guerra del agua en el Congreso, de nada valieron los cañonazos desesperados que Navita le lanzó a algunos diputados, que sorprendidos e indignados, se negaron a ser parte del chiquero. Lo útil de verlo operar así, fue que se le cayó la careta de supuesta “limpieza” política que presume y que no corresponde con su prestigiada carrera como traficante de influencias.

Ha sido una semana de pesadilla para Xavier Nava. El sábado pasado, su candidato Jorge Lozano perdió la elección para definir la nueva dirigencia panista, y ayer viernes, se llevó tremenda descalabrada al tratar cobrarle a los potosinos 40% más por el agua potable.

Y con todo, no es lo peor que le está pasando a su, llamémosle así, gobierno municipal.

Las calles están destrozadas, a los baches que dejó Gallardo ya les salieron nuevos baches. No existen proyectos de infraestructura municipal. La inseguridad en la ciudad está peor que nunca. No hay recuperación de espacios públicos. Las actividades del ayuntamiento son pura propaganda y verborrea que no tiene acciones concretas que beneficien la calidad de vida de las familias.

Lo único que crece como la espuma en el ayuntamiento navista es el gasto corriente: los sueldos de los funcionarios públicos, incluyendo el del alcalde, se incrementaron al doble de lo que ganaban en el gobierno gallardista, eso sin contar con la forma desmesurada que han incrementado la nómina para cumplir sus innumerables compromisos políticos.

Esa es la desesperación de fondos económicos que tiene Xavier Nava, no sabe gobernar en escenarios de restricción financiera, porque lo suyo siempre ha sido gastar a manos llenas el dinero ajeno. Miente mucho y cumple nada. ¿Si le hubiera dicho a los potosinos que les incrementaría el agua 40% hubieran votado por él?

La guerra del agua tiene un gran perdedor: Xavier Nava.

Twitter: @OSWALDORIOSM
Mail: oswaldo_rios@yahoo.com

 

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