Alejandro Rubín de Celis

En medio de serias y notorias diferencias entre dos bandos de diputados lopezobradoristas, surge un nombre para ocupar la titularidad de la Oficialía Mayor del Congreso del Estado: Luz María (Lucy) Lastras Martínez, quien tiene posibilidades reales de quedar en ese cargo si los diputados de Morena permiten que legisladores experimentados y  de dudosas intenciones se hagan de esa posición que es estratégica en el manejo de los recursos del Poder Legislativo.

Al iniciar esta legislatura, las fracciones parlamentarias negociaron un acuerdo político mediante el cual las principales carteras se repartieron de la siguiente manera: Contraloría Interna para el PRI, Finanzas  para el PAN, y Oficialía Mayor para Morena. Este último cargo recayó en la persona de Marcelina Oviedo Oviedo, cesada hace unos días con el argumento de que usurpaba funciones. Sin embargo, la ahora ex funcionaria sostuvo que su despido obedeció a su férrea postura de no malgastar el dinero  y  por ser un “estorbo gigantesco a la corrupción” en el Congreso local.

Tras el cuestionable cese y a pesar de que esa posición le corresponde a Morena, el líder de esa fracción parlamentaria y presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Edson Quintanar Sánchez, ha declarado que cada fracción parlamentaria que integra este órgano colegiado ha presentado ya o presentará en días próximos una propuesta para el puesto, lo que significa que habría un total de nueve candidatos, a menos que dos o más fracciones propongan en conjunto un sólo prospecto. Quintanar informó que se busca que la decisión final que se tome sea consensuada y luego llevarla al pleno para su votación.

En el caso de Morena, inicialmente se habló del ex regidor Oscar Barba Parra, quien ha quedado descartado por carecer de título profesional y ahora se habla del activista Oscar David Reyes Medrano, asesor del diputado Pedro Carrizales Becerra, mejor conocido como el Mijis.

Mientras tanto, la propuesta de Lucy Lastras Martínez viene presumiblemente de Eugenio Govea Arcos, representante de Movimiento Ciudadano (MC) ante la Jucopo, quien con su experiencia anterior como diputado local y luego como senador, y de acuerdo a una versión extraoficial, ha venido cabildeando para convencer a congresistas de la coalición Juntos Haremos Historia ─Morena, PT y PES─ dentro y fuera de la Jucopo, para que voten en favor de la hija del ex rector de la UASLP, Alfonso Lastras Ramírez.

Lucy Lastras fue oficial mayor del Congreso del Estado en la LVII Legislatura del Estado, por lo que conoce a fondo el teje y maneje del puesto para el que ahora la proponen. Lastras Martínez, priista de casi toda la vida, fue candidata de Movimiento Ciudadano a la alcaldía de San Luis Potosí en 2015, de donde se explica su vínculo con Eugenio Govea, entonces y ahora, dirigente estatal de ese partido.

Algunos diputados como la priista Beatriz Benavente ─oficial mayor en la anterior legislatura─ y la panista Sonia Mendoza Díaz, han insistido en que quien ocupe el cargo de marras debe tener amplia experiencia en asuntos administrativos y en manejo de recursos humanos, y quién mejor que la actual directora del Registro Civil que cubre sobradamente esas dos exigencias y que conoce las entrañas del Congreso.

Fue nada menos que Eugenio Govea ─ así lo ha confirmado la ex oficial mayor, Marcelina Oviedo─ quien propuso en la Junta de Coordinación Política que para compensar la reducción de 10 mil 500 pesos mensuales al salario de los diputados se aumentara 20 mil pesos el monto que se paga a los asesores de los congresistas ─en el entendido de que luego ellos se arreglarían con sus asesores─ decisión que no se consignaría en actas y cuyo movimiento contable desaparecería gracias a la valiosa colaboración de la coordinadora de Finanzas, Martha Elvia Zúñiga.

El hecho fue negado hasta por el morenista presidente de la Jucopo, Edson Quintanar, pero confirmado por el diputado Edgardo Hernández Contreras.

Con este antecedente es seguro que Eugenio Govea quiere a Lucy Lastras en la Oficialía Mayor para que cuide escrupulosamente los fondos del Congreso y evite cualquier acto de corrupción que pudiera provenir de alguno de sus compañeros legisladores.

Govea y otros diputados de colmillo retorcido que han dado muestras de actuar con opacidad, como Cándido Ochoa, Sonia Mendoza y Beatriz Benavente podrían contribuir con sus “buenos oficios” y habilidades de cabildeo para convencer a la mayoría de los diputados a fin de que voten en favor de Lucy Lastras.

El grupo parlamentario de Morena está en riesgo de perder una posición en la que, a través de Marcelina Oviedo, había logrado contener los insanos apetitos de algunos legisladores y donde es indispensable un perfil, más que técnico y con experiencia administrativa, de enorme fortaleza moral y de un temple a toda prueba para poder soportar los embates de diputados ambiciosos que siguen viendo en el Congreso del Estado la irrenunciable ─para ellos─ oportunidad de enriquecerse.

La carta que baraja Morena con Oscar David Reyes Medrano es buena porque se trata de un joven honesto que ha dado muestras claras de luchar contra la corrupción ─muy especialmente contra la corrupción que se enquistó en la legislatura pasada─ pero que carece de experiencia administrativa, y habría que sopesar si tendría el carácter y el temple necesarios para aguantar la presión de los diputado voraces.

Pero ya sea Reyes Medrano u otro personaje que cubra el perfil necesario ─principalmente moral─, los diputados de Morena y de la coalición Juntos Haremos Historia deben unirse en este delicado asunto ─hoy hay una división manifiesta en la que han contribuido Gabino Morales y Sergio Serrano─ y apostar por su candidato y por mantener la posición de la Oficialía Mayor, si no quieren verse reducidos a personajes de ornato, al menos en lo que respecta al uso y destino de los recursos financieros, fuente probada de corrupción en el Poder Legislativo.

La sociedad tiene también que ver en esta decisión… y mucho. Debe presionar para que entre los candidatos que se propongan no se elija a alguien que le haga el juego a los diputados ambiciosos, sino a quien mejor garantice un uso adecuado de los fondos legislativos y que evite la repetición de una Ecuación Corrupta en versión mejorada.

 

 

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