Alejandro Rubín de Celis

Finalmente, los integrantes de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado decidieron por mayoría reducir el sueldo de los diputados en un 10 por ciento, que para su nutrido ingreso no les representa mayor afectación que ponga en peligro su vida de privilegios. Si creen que esa medida representa un golpe espectacular a su favor frente a la opinión pública, ya lo podrán ver en las próximas elecciones.

No hay que olvidar que Andrés Manuel López Obrador redujo el sueldo del Presidente de la República a 108 mil pesos mensuales, que representan un 40 por ciento menos de lo que ganaba su antecesor, Enrique Peña Nieto; y que al inicio de la LXII legislatura local los diputados de la coalición Juntos Haremos Historia ─Morena, PT y PES─ propusieron reducir el sueldo de toda la diputación en un 50 por ciento, planteamiento que fue rechazado por mayoría en el pleno.    

Los legisladores informaron que ahora ganarán 104 mil 500 pesos, lo que no representa una reducción del 10 por ciento en sus ingresos, como dijeron, sino del 9.25 por ciento respecto de los 115 mil 150.58 pesos netos que reportan como ingreso en la página web del Congreso ─hasta octubre pasado, que es el último dato reportado─. De esta manera, la remuneración de los congresistas se vería reducida en 10 mil 650.28 pesos, cantidad que por supuesto no les quita el sueño pero que para un trabajador con salario mínimo significa 103 días de trabajo ganarlos.

Dos posturas llaman la atención al interior de la Junta de Coordinación Política en donde finalmente se tomó la decisión por mayoría. Una, la de Edson Quintanar quien, a nombre de Morena propuso que la reducción fuese del 20 por ciento; la otra, de la diputada Paola Arreola, del PT, que ni siquiera voto por el 20 por ciento que planteó Morena sino por el 10 por ciento que propuso el priísta Mauricio Ramírez Konishi.

Los partidos a los que pertenecen ambos legisladores forman parte de la coalición Juntos Haremos Historia, que por su cercanía ideológica con Andrés Manuel López Obrador se esperaría que propondrían el mismo 50 por ciento que plantearon al iniciar sus funciones o ya por lo menos de un 40 por ciento, en consonancia con la reducción que se autoimpuso el Presidente de México. Pero no.

Y es que los diputados lopezobradoristas ya probaron las mieles del jugoso ingreso que han tenido durante cuatro meses y claramente ya no están dispuestos a reducirlo a la mitad. De los demás, por supuesto que no había mucho o nada que esperar, pero de los del PT, PES y Morena había expectativas de mayor congruencia.

Por cierto, queda presente la duda de si realmente venían ganando esos 115 mil 150.58 pesos netos ─162 mil 816.04 brutos, es decir sin descontar impuestos─ pues en el Presupuesto de Egresos del año pasado aparece una partida por 81 millones 209 mil 385 pesos destinada a sus percepciones, que habrían representado un ingreso mensual bruto por diputado de 250 mil 646.25 pesos; mientras que para 2019 el Presupuesto de Egresos establece el pago a los legisladores en 81 millones 370 mil 546 pesos durante todo el año, que equivale a un ingreso mensual de 251 mil 143.66 pesos para cada uno.

Desde que lo propusieron en la primera sesión legislativa, los diputados lopezobradoristas pudieron haberse reducido el sueldo en un 50 por ciento  ─claro, si realmente estaban convencidos de ello─, destinarlo a instituciones de asistencia social y diseñar y hacer público un mecanismo claro de recepción y erogación del otro 50 por ciento por parte de esas instituciones, para transparentar ante la opinión pública a dónde iba a parar realmente ese dinero. Pero nada.

El profesor Felipe de Jesús Cervantes Pérez, viejo militante de izquierda y fiel seguidor de López Obrador, escribió en su muro de Facebook: “Ya sólo le pagaremos a los diputados $3,504.00 diarios incluidos fines de semana. Aún así, me hace reflexionar en cómo mejor un priísta ─al parecer se refiere el gobernador Juan Manuel Carreras que anunció la reducción de su sueldo a 105 mil pesos─ se disciplina a la línea de AMLO en tanto que supuestos diputados obradoristas en el Congreso sólo le hacen al “tío Lolo que se hacía tonto sólo”.

No hay voluntad para cambiar de fondo las viejas prácticas del Poder Legislativo. Esta reducción mínima de sus ingresos es señal de que las cosas seguirán igual o quizás peor que como estaban en anteriores legislaturas.

En apenas cuatro meses de gestión, los diputados de la LXII legislaturas han dado muestras suficientes de opacidad, abuso ─hay al menos un caso de nepotismo─, discrecionalidad, exabruptos, falta de productividad legislativa, uno que otro penoso espectáculo, y de recular en asuntos relevantes que afectan a la sociedad ─como la aprobación de las Cuentas públicas de 2017─ como para que la población ya esté desencantada de su actuación y, si no todos, seguramente ya muchos ciudadanos les han perdido la confianza.       

La legislatura que despertó expectativas reales de cambio con la integración de varios diputados identificados con la Cuarta Transformación, da más pasos para atrás que para adelante. Legisladores de la coalición Juntos Haremos Historia que se comprometieron a limpiar el Congreso y a ser ejemplo de honestidad y transparencia han caído en incongruencias y cada vez se acomodan más a las viciadas prácticas del pasado.      

Parece ocioso ─pero necesario─ repetirlo, a ver si reaccionan: si no cambian de a deveras, si siguen haciendo lo mismo que hacían otros, si se mantienen en la opacidad y simulan austeridad, como lo hacen ahora con la reducción insignificante de sus salarios, acabarán por superar a la anterior para ser ¡la peor legislatura de la historia! en San Luis Potosí.  

Xavier Nava y la transparencia opaca

Remuneración de primer mundo para los diputados

 

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