Por Victoriano Martínez

La desaparición del policía Armando García Hernández, desde el pasado 4 de julio, es una muestra de los alcances de la inseguridad y de la forma en que ésta puede hacer víctimas –con todo lo que esa condición implica para cualquier víctima– a los propios integrantes de los cuerpos policíacos.

En los últimos seis días, los familiares de García Hernández han vivido el peregrinar de la búsqueda de ayuda y se han topado con el “estamos trabajando” que, con el paso de las horas y los días, sólo alimenta la desconfianza en las autoridades que acumulan expedientes sobre personas desaparecidas.

Y no es que por tratarse de un policía el caso deba recibir un trato especial, sino que aun tratándose de un integrante de su propio equipo, lo que queda exhibida es la prácticamente nula capacidad de reacción ante ese tipo de situaciones.

Una incapacidad de reacción, exhibida está, que muestra el grado de vulnerabilidad al que cada habitante de la ciudad y el estado vive expuesto.

Una incapacidad de reacción que se ve obligada a hacer malabares ante la denuncia del hallazgo de un cuerpo sin vida en un barranco, porque los hechos se le adelantan a sus pesquisas (si es que las hay).

Una incapacidad que obliga al fiscal Federico Garza Herrera, ante el hallazgo de ese cuerpo, a hacer a los medios y –a través de ellos– a todos, una recomendación que prácticamente equivale a pedir el ejemplo clásico de la teoría de los procesos irónicos: no pienses en un elefante rosa.

Aunque Garza Herrera no descartó que se pudiera tratar del policía desaparecido, advirtió que –y lo reproducen en el propio comunicado de la Fiscalía– “no hay que especular, sino esperar a que el área respectiva nos dé los datos”.

Los familiares del policía, como víctimas indirectas, no escapan a la zozobra que nadie, en la situación que hoy les ha tocado vivir, tendría por qué padecer.

Pero si algo provoca esa incapacidad de reacción es la re victimización de prácticamente todos aquellos que tienen que enfrentar una desgracia en el marco de la inseguridad.