Una derrota anunciada

Alejandro Rubín de Celis

Y el gobernador, Ricardo Gallardo Cardona, fue derrotado.

En contra de su voluntad, de su inmenso deseo por dejar libre el camino para que su esposa, Ruth Miriam González Silva, fuera la más fuerte candidata y por lo tanto la más segura ganadora de las elecciones por la gubernatura el año entrante (dado el poderío territorial y la compra y coacción de voluntades de la gallardía), el mandatario potosino tuvo que ceder y hacer uso de su derecho de veto para cancelar la reforma constitucional que le había aprobado el Congreso del Estado, conocida como Ley Gobernadora, que sólo daba la posibilidad a mujeres para buscar la gubernatura.

Cosas veredes de la vida política. El gobernador que empujó al Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (Ceepac) a diseñar una reforma a modo para enviarla al Congreso del Estado y que la mayoría de sus sumisos diputados la aprobara, con la anuencia de los ayuntamientos afines al Verde, es el mismo que ahora la anula mediante el mecanismo del veto, establecido en la fracción II del artículo 80 de la Constitución de San Luis Potosí.

Con el anuncio, difundido desde el lunes 12 de enero a través de un video en sus redes sociales, Gallardo Cardona busca desligarse de las acusaciones que lo señalan como el autor intelectual de la Ley Gobernadora y, de pasada, endosarle la factura al Ceepac y al Congreso del Estado para que aparezcan como los responsables de una pifia que, supuestamente será modificada, pero que en los hecho no surtirá ningún efecto, si es que la presentan. No obstante, los tres son responsables por haberle dado la espalda a la ciudadanía al haber confeccionado una reforma con dedicatoria, antidemocrática, bajo el pretexto infundado de la igualdad de género, que fue aprobada al vapor y en tiempo récord para favorecer a la senadora Ruth González.

Par salir del paso, Gallardo sostiene que él nunca promovió esa modificación constitucional y que ejercerá su derecho de veto para evitar habladurías de que se trata de una ley con dedicatoria. Dijo: “No queremos por ahí que anden diciendo que se están haciendo leyes a modo ni que se están poniendo candidatos a modo, porque eso lo usa la oposición”. 

En un esfuerzo inútil por librar las críticas, el gobernador retoma parte de su discurso anterior sobre la también llamada Ley Ruth para asegurar que el Partido Verde va a ganar las elecciones de gobernador el año entrante, ya sea con una mujer o un hombre como candidata(o). Lo secunda el líder de facto del partido del Tucán, el senador Manuel Velazco, quien primero apoyó de manera entusiasta la Ley Gobernadora y ahora declara que “no nos hacía falta la Ley Esposa”. Según lo declaró al periódico Reforma, “fue una buena decisión la que tomó el gobernador porque es un gobierno que está bien calificado por los ciudadanos. Y así lo demuestran las diversas encuestas que se han publicado y en todas, es uno de los gobiernos que tiene mejor aprobación a nivel nacional”.       

¿Qué pudo haber orillado al gobernador a dar marcha atrás en tan poco tiempo a esa reforma que decididamente había impulsado, antes incluso de que llegara a la Suprema Corte de Justicia de la Nación donde seguramente sería declarada inconstitucional? Ante las críticas desplegadas desde el momento en que fue anunciada y luego de su aprobación, el pasado 15 de diciembre la presidenta Claudia Sheinbaum informó que su gobierno analizaría la constitucionalidad de esa norma (concretamente lo haría el ex ministro Arturo Zaldívar, coordinador de Política y Gobierno de la Presidencia de la República) y que pronto daría a conocer el resultado, lo que no ha sucedido. Ese análisis seguramente ya está terminado y operadores de la Presidencia o el mismo Manuel Velasco pudieron haberle dicho a Gallardo, de manera muy cordial, algo así como: “esa reforma es inconstitucional y lo va a dar a conocer la presidenta Claudia Sheinbaum en la mañanera con lujo de detalle, lo que deteriorará severamente tu imagen (más de lo que ya está ante una buena parte de la opinión pública y la prensa del país), así es que te aconsejo (amos) que mejor la eches para atrás. Así, la presidenta podrá no entrar en honduras sobre la inconstitucionalidad y enfocarse en dar crédito a que el veto a la reforma permitirá una competencia democrática donde participen hombres y mujeres”.

Otra posibilidad pudo ser el consejo que le habrían dado de que debía ejercer el derecho de veto para no desafiar nuevamente (ya lo ha hecho otras veces) a la presidenta Claudia Sheinbaum, que ha insistido en que la igualdad de género y las acciones afirmativas a favor de las mujeres ya están incluidas en la Constitución y las leyes, y que se ha opuesto abiertamente al nepotismo de gobernadores o gobernadoras que intentan dejar en su lugar a parientes consanguíneos o a sus esposas (ahí están los casos de Guerrero, Zacatecas, Nuevo León y San Luis Potosí). 

Con esas u otras formas de presión, que las hay diversas en el camino por decidir si el Verde irá solo o en alianza con Morena, las reglas del juego quedarán como estaban y podrán participar hombres y mujeres en la contienda, lo que da oportunidad nuevamente a personajes visibles como el alcalde, Enrique Galindo Ceballos; los empresarios, Gerardo Sánchez Zumaya y Juan Carlos Valladares Eichelmann; o el alcalde de Soledad, Juan Manuel Navarro.

Con la sorprendente decisión que tomó contra su voluntad, que pega en lo más profundo de su ego y su soberbia, Ricardo Gallardo Cardona ha perdido esta batalla, pero aún quedan otras por venir y las peleará con todo el arsenal a su alcance. A través de sus operadores políticos del gobierno y del Verde ha construido una sólida estructura territorial y busca fortalecerla, tiene de su lado a la mayoría de los medios tradicionales, es propietario de la franquicia del periódico El Mañana en San Luis Potosí y tiene a su alcance el presupuesto público y los programas sociales que puede manejar a su antojo para promocionar a la candidata (que será Ruth González si el Verde va en solitario) o candidato que él desee (su papá, Ricardo Gallardo Juárez o el empresario, Juan Carlos Valladares).

Se vienen nuevas y duras batallas contra el cacique (para quien dude que ya los es, “persona con poder excesivo o influencia dominante en una comunidad (…) a menudo con connotaciones negativas de abuso de poder o manipulación política”, según la RAE) y sus afanes transexenales.

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente. Periodista desde hace 38 años. Fue coordinador de Noticias de Canal 7 de televisión en SLP y director de la revista Transición en sus versiones impresa y electrónica. Docente universitario durante 31 años. Ha impartido materias de periodismo, ética de la comunicación y opinión pública.