Estela Ambriz Delgado
En el marco del pasado Día Mundial de la Radio, la modificación de una imagen publicada en redes sociales de la radiodifusora indígena XEANT causó controversia e inconformidad, debido a que se le acusó de favorecer a las autoridades y no a las comunidades.
Luego de que la estación publicara un texto y una imagen en sus redes sociales alusivos a la conmemoración del Día Mundial de la Radio, el 13 de febrero, en la que se colocó la frase “La Voz de las Huastecas”, también comenzó a circular la misma imagen, pero con dos modificaciones, en las que se sustituyó la frase por “la radio de las mentiras”.
En respuesta, XEANT publicó un comunicado en el que indica que el señalamiento es ofensivo y representa una falta de respeto hacia un medio de comunicación con más de 35 años de existencia. Además, invitó a quienes tengan dudas o inquietudes a acercarse por los canales institucionales y ejercer un diálogo abierto y constructivo.
Al respecto, Juan Felipe Cisneros Sánchez, del Observatorio Indígena Mesoamericano (OIM), consideró que un medio público no se mide por sus años de historia, sino por su ética y, en este caso, por su respeto a los derechos de los pueblos indígenas; por lo que no basta con hablar en lengua, sino hacerlo con verdad y abrir el micrófono a la pluralidad.
Afirmó que la trayectoria no exime a un medio público de su responsabilidad actual y que la antigüedad de la emisora no borra las denuncias sobre la emisión de contenidos que vulneran los derechos a la libre reunión, opinión, expresión y organización comunitaria.
“Un medio que se dice de las comunidades no puede ser utilizado para estigmatizar a quienes disienten de la forma en que se han instrumentado los proyectos oficiales o se han opuesto a que se usurpe la identidad indígena para ocupar la titularidad del INPI en el estado”.
Respecto al señalamiento que XEANT califica de ofensivo, el activista puntualizó que la veracidad se prueba con hechos, no con comunicados; además, sostuvo que la crítica de los sectores indígenas no nace de un deseo de división, sino de la exclusión sistemática de voces críticas en su programación.
“Cuando se limitan los micrófonos para favorecer una sola versión de la realidad, especialmente en conflictos territoriales o sociales, la radio falta a su misión de servicio público y, por definición, falta a la verdad”.
En cuanto a la invitación al diálogo expresada en el comunicado, Cisneros Sánchez aclaró que se invita a utilizar “canales institucionales”, pero que XEANT olvida que la radio comunitaria e indígena, por mandato constitucional y convenios internacionales como el Convenio 169 de la OIT, debe ser un espacio de participación directa.
Para concluir, mencionó que defender la radio no es defender ciegamente a su directiva o a una frecuencia, sino el derecho de los pueblos a una comunicación que no los manipule ni los divida.
“Si XEANT desea realmente honrar su nombre como La Voz de las Huastecas, debe comenzar por reconocer que las críticas de defensores de derechos humanos son el reflejo de una comunidad que exige ser tratada como sujeto de derecho público y actor dinámico, y no solo como audiencia pasiva (…). Sería mejor que realmente sea un espacio de derechos y no una herramienta de control o desinformación al servicio de servidores públicos que solo usan a la institución para su beneficio”.





