Académicas llaman a visibilizar violencia de género en universidades y fortalecer redes de apoyo

La violencia crece en la medida en la que es velada y no se denuncia, señalaron durante foro realizado en la UNID.

José de Jesús Ortiz

En el contexto de diversas actividades académicas por el Día Internacional de la Mujer, especialistas que trabajan el tema de violencia de género advirtieron que “persisten muchísimas brechas entre hombres y mujeres en muchos espacios” y señalaron que la violencia crece en la medida en la que es velada, “en que no se habla de ella y nadie se atreve a levantar la mano y a denunciar”.

Durante el conversatorio denominado Día Internacional de la Mujer, desafíos frente a la violencia de género en el contexto universitario, realizado en la Universidad Interamericana para el Desarrollo Plantel San Luis, las participantes expusieron también que en los espacios universitarios se reproducen formas de dominación y de violencia hacia las mujeres. 

También advirtieron de la importancia de que las mujeres víctimas de violencia puedan contar con acompañamiento y apoyo legal para hacer frente a la situación.

En el evento realizado este jueves participaron María Guadalupe Rodríguez Páez, coordinadora de vinculación de la Instancia de las Mujeres del Municipio de San Luis Potosí; Eliuth Calderón Saucedo, psicoterapeuta y doctora en Ciencias Sociales; así como Paulina Vargas, psicóloga clínica especialista en mujeres víctimas de violencia y doctorante en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

Guadalupe Rodríguez Páez, coordinadora de vinculación de la Instancia de las Mujeres del Municipio de San Luis Potosí, psicoterapeuta y capacitadora del funcionariado público en temas de perspectiva de género, advirtió que pese a algunos avances en materia de igualdad “siguen existiendo muchísimas brechas entre hombres y mujeres en múltiples espacios”. En el caso del ámbito universitario, consideró que predomina una situación en la que muchos “docentes siguen perpetuando roles o estereotipos de género o cosas más graves como algún tipo de violencia física o sexual”.

“El sistema que nos encontramos es preparado para hacerte sentir mal, insegura, insuficiente, que siempre necesitas la validación y ser mejor…estas cuestiones obviamente no permiten avanzar y aunque existan las leyes que protegen a las mujeres cuando las queremos ejercer todavía hay momentos en que el mismo contexto nos empieza  a limitar”.

Aconsejó a las mujeres que son víctimas de algún tipo de violencia buscar redes de apoyo en la familia o amistades, además de acompañamiento psicológico y una asesoría jurídica adecuada para hacer frente a la situación.

Paulina Vargas, psicóloga clínica especialista en mujeres víctimas de violencia y doctorante en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, consideró que el problema de la violencia de género abarca múltiples aristas y advirtió que los espacios universitarios son también “un reflejo de la estructuración de los sistemas de poder”, con relaciones asimétricas y jerarquizadas.

La violencia, sostuvo, no solo afecta a la mujer lastimada, sino que repercute también en otros espacios de la vida social. “Si una mujer vive violencia, si un sistema está estresado, difícilmente va a tener un desempeño favorable, los sistemas de aprendizaje no van a estar funcionando de manera adecuada de allí que luego muchas de ellas puedan dar paso a somatizaciones, se enferman con frecuencia, con dolores de cabeza persistentes o cansancio que no se explica a partir de la exigencia física”.

Agregó: “La violencia crece, se nutre en la medida en la que es velada, en la medida en la que no se habla de ella y nadie se atreve a levantar la mano y a denunciar…somos un sistema enfermo, somos un sistema que valida este tipo de circunstancias y como tal es muy ingenuo, muy torpe o muy manipulador creer que no me va a tocar participar en algo así”.

Por su parte, Eliuth Calderón Saucedo, psicóloga clínica y doctora en Ciencias Sociales por el Colegio de San Luis, advirtió que las relaciones sociales están cruzadas por la violencia y el control a través de las instituciones.

“Nosotros somos violentos por naturaleza.  La agresión es cuando entramos a las instituciones. ¿Qué es lo que hace una institución y cuál es el objetivo de una institución?  Atrapar al cuerpo, condensarlo y saber que son las normas de la institución las que van a tener que empezar a succionar”.

Parafraseó al sociólogo francés Michel Foucault y dijo que, en las instituciones que controlan al sujeto, se tienen tres elementos esenciales: saber, verdad y poder. “Hay un biopoder en donde las instituciones atrapan los cuerpos y en ese choque obviamente hay una agresión, tienes que levantarte y estar aquí y cubrir horarios. La violencia es cuando hay un abuso de ese poder”.

En la imagen Paulina Vargas, Eliuth Calderón Saucedo y Guadalupe Rodríguez Páez.

Al término de las participaciones, en un espacio de preguntas y respuestas, algunos estudiantes cuestionaron cómo se pueden identificar las señales de que en una relación hay violencia psicológica o en otro tipo de relaciones sentimentales, laborales o entre compañeros, a lo que se respondió que un aspecto esencial es el consentimiento,

“Cuando la otra persona ya no está de acuerdo y no se siente bien, es como si te dijera, ¿cuéntame cuándo te pones la chamarra? Pues cuando tienes frío. Es eso exactamente: es poco a poco, desde tu lugar, ir ubicando qué te molesta o qué no te molesta”, refirió Eliuth Calderón.

En ese sentido, advirtió que “no todas las formas de amar son buenas” y puntualizó que a través de su experiencia como psicoterapeuta ha podido documentar como a muchas mujeres que viven situaciones  de violencia, en el contexto familiar se les enseñó que el amor debe ser un sacrificio y no es así:  “Yo lo que les digo es que también se vale renunciar a las herencias, hay amores que controlan y no hay una libertad. El amor debe ser libre”.

En otra pregunta, Paulina Vargas señaló que aunque puede haber también violencia simbólica, psicológica o física, ejercida por mujeres, la mayor parte de datos respecto a feminicidios son de hombres hacia mujeres, no de mujeres hacia mujeres. “Por supuesto que existe, pero es un porcentaje ínfimo. No hay violencia pequeña porque toda está encarnada en el ejercicio del control, sin embargo, sí es importante considerar hasta dónde llegan las consecuencias de una violencia ejercida por las mujeres y la frecuencia de la violencia ejercida de los hombres hacia las mujeres”.

Finalmente, Guadalupe Rodríguez Páez sostuvo que, a través de la cultura popular, del cine y la música, se mantienen estereotipos que idealizan las relaciones afectivas y contribuyen a reproducir la violencia de género. “El mito del amor romántico que nos ha envuelto socialmente también sostiene muchas veces esa parte de justificar la violencia”.

“En la medida en la que ustedes puedan ubicar cuál es su forma de amar y si en esa forma se están respetando, se están cuidando ustedes mismos, van por buen camino. ¿Duele? Sí, caen muchas personas, por supuesto, se van muchas, pero es mejor ser leal con ustedes porque son los únicos que se van a acompañar toda la vida”, concluyó Calderón Saucedo.