Por Victoriano Martínez
¿De qué tamaño es el compromiso del alcalde Enrique Galindo Ceballos con los postores inmobiliarios interesados en las áreas de donación en las que los vecinos de Puerta de Piedra realizaron con mucho éxito su proyecto integral de recuperación urbana que está dispuesto a ofrecer otro terreno para un nuevo parque?
¿Por qué no preservar lo avanzado en el área de donación, con la recuperación ambiental y atracción de especies de aves, y –si se tiene ese otro terreno en los alrededores– que sea el espacio de la alternativa el que se someta a subasta?
De entrada, el área de donación de Puerta de Piedra es un terreno municipal de dominio público que resulta obvio que no puede considerarse que ha perdido su utilidad pública, sino todo lo contrario: tiene una utilidad pública potenciada en tanto que, como proyecto integral de recuperación urbana, es replicable en toda la ciudad.
Galindo Ceballos no le presentó a los colonos de Puerta de Piedra un dictamen técnico con el que demostrara la inutilidad del terreno municipal como requisito para su desincorporación conforme a la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano.
Tampoco les dijo que hizo pasar un acta del Consejo Desarrollo Social Municipal como si correspondiera a la consulta pública que debía realizar para cumplir con el requisito que marca la Ley Orgánica del Municipio Libre para desincorporar un terreno como su área de donación. Perjudicarlos sin tomarlos en cuenta, pues.
Una serie de violaciones legales en el proceso de desincorporación de bienes inmuebles de dominio público sobre lo que ya un grupo de vecinos tramitó un juicio de amparo contra el proceso de subasta, y que tiene abierta la posibilidad de otros recursos incluso en caso de consumarse la asignación del predio en la subasta pública a puerta cerrada programada para hoy a las diez de la mañana en la Sala de Juntas de la Oficialía Mayor de la UAM.
Lejos de exponer las razones de su intención de subastar su área de donación, los vecinos de Puerta de Piedra quedaron ante una propuesta indecorosa por parte del alcalde de construirles un nuevo parque en los alrededores en el que “hasta les iría mejor”, porque se realizaría en un terreno de hasta 5 mil metros cuadrados.
¿Por qué en lugar de insistir en vender los tres mil metros cuadrados que ya se han convertido en un santuario ambiental para al menos seis especies de aves, Galindo Ceballos le ofrece esos otros cinco mil metros cuadrados que de manera obscena propone a los vecinos como parque al empresario inmobiliario con quien parece estar tan comprometido?
Exhibir de tal forma un interés por vender un predio específico a pesar de lo evidente de que se trata de un predio cuya utilidad pública va más allá de una simple área verde, dada la forma en que surgió con sus efectos en la cohesión del tejido social y en su condición de prácticamente un santuario ambiental, ratifica la condición de depredador ecológico que adopta Galindo Ceballos.
Una postura que contrasta con sus programas propagandísticos por los que presume una Ciudad Árbol que traiciona y el de Pulmones Urbanos que, cuando surge uno tan genuino como el de Puerta de Piedra, se empecina en desincorporarlo del dominio público ¿para cumplir algún compromiso con un desarrollador inmobiliario?
Con su postura, Galindo Ceballos da la espalda a la población que representa, al derecho a la ciudad, a la preservación ambiental y exhibe un grado de hipocresía que lo vuelven muy poco confiable.
“Nosotros no quitamos en ningún momento un árbol que esté vivo, nunca”, dijo en una reunión de gabinete la tarde de este lunes (minuto 4:12), momentos antes de reunirse con los vecinos de Puerta de Piedra.
Una consigna que dejó de lado en tanto se trató de imponer la venta de un terreno con fines de depredación en el que hay 102 árboles de 19 especies diferentes y 21 árboles de especies menores, todos vivitos y en expansión como parte de un proyecto que tiene como alcance lograr un bosque urbano.
¿Cómo creerle a Galindo Ceballos si momentos después de asegurar que “nosotros no quitamos en ningún momento un árbol que esté vivo, nunca” insiste en vender un predio que implica quitar decenas de árboles vivos y matar la posibilidad de un bosque urbano trabajado de manera comunitaria?
En la reunión con los vecinos de Puerta de Piedra, Galindo Ceballos no sólo exhibió que no puede demostrar haber cumplido los requisitos legales para desincorporar los terrenos del dominio público, sino que mostró un interés desmedido por vender precisamente ese terreno.
¿Con quién está tan comprometido Galindo Ceballos como para no importarle dejarse ver como quien está contra los intereses de la comunidad, el derecho a la ciudad y el derecho al medio ambiente, entre otros, y hasta figurar como un depredador ecológico?
