Por Edgardo Pérez Alvelais
Hoy lunes 23 de marzo se cumplen 32 años del artero y cobarde asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta durante un acto de campaña en el barrio de Lomas Taurinas, en Tijuana, Baja California. En el ambiente musical del mitin se escuchaba “La Culebra”, interpretada por Banda Machos, que ha quedado como huella imborrable del terrible magnicidio en el imaginario colectivo que fue un hito en la historia contemporánea del País.
Este hecho fue un parteaguas que cimbró todas las estructuras del corrupto sistema político mexicano que hasta nuestros días ha derivado en un Narco-Estado como lo define la gran periodista Anabel Hernández. Aún estamos pagando las consecuencias con la “Cuarta Transformación del Crimen Organizado”, libro de Ricardo Ravelo y José Luis Montenegro que explican el fenómeno.
La novedad es la docuserie original de HBO, titulada “Los asesinos de Colosio”, con tres ilustrativos capítulos (1. El Condenado; 2. El Autor Intelectual -con foto y testimonio de Carlos Salinas de Gortari– y 3. El Segundo Tirador), que exploran los recientes hallazgos y las dudas que aún persisten tras tres décadas de horror impune y encubrimiento.
Apenas se estrenó el pasado jueves 19 de marzo. Los valiosos episodios del documental deben ser ampliamente vistos, analizados y debatidos porque, a diferencia de versiones anteriores, utiliza expedientes judiciales desclasificados y revelaciones inéditas con documentos y testimonios de algunos protagonistas de la tragedia.
Todo ello sirve para cuestionar la narrativa oficial del “asesino solitario” que alguna vez el exgobernador Horacio Sánchez Unzueta, por órdenes de Salinas de Gortari -al final les debía a él y a su suegro Salvador Nava Martínez la gubernatura de San Luis Potosí-, trató de defender en la presentación de un libro para ese propósito en Casa de la Cultura, hoy Museo “Francisco Cossío”.
En aquel episodio con olor a traición se me vino a la mente la famosa frase que se atribuye a Julio César en el momento de su asesinato en el año 44 a.C.: “¡Et tu, Brute!” (“¿Y tú, Bruto?” en latín) inmortalizada por William Shakespeare en su obra del mismo nombre. Otra forma muy conocida es “Tu quoque, fili mi?” (“¿Tú también, hijo mío?”), que resalta el vínculo casi paternal que César sentía por Marco Junio Bruto.
Luis Colosio Fernández, papá del malogrado candidato priista y abuelo del senador Luis Donaldo Colosio Riojas, en el documental testifica que, todo lo que sucedió con su hijo, fue un complot derivado por la lucha por el poder en México. Se incluyen imágenes y discursos de los protagonistas de la historia como el beneficiario del crimen, Ernesto Zedillo Ponce de León que era manejado por el titiritero José Córdoba Montoya; el rechazo de Luis Donaldo Colosio a una “aportación” para su campaña” de 10 millones de dólares a cargo de un personero de un poderoso cartel del narcotráfico, el arresto de Raúl Salinas de Gortari y el exilio de su hermano Carlos como parte de las negociaciones.
Incluye el discurso pronunciado por Luis Donaldo Colosio Murrieta, el 6 de marzo de 1994, en la explanada del Monumento a la Revolución, que es considerado el momento clave de ruptura con el presidente Carlos Salinas de Gortari -él le echa la culpa a la “nomenclatura”– y con la cúpula del PRI, marcando un cambio de rumbo hacia una democracia ciudadana y crítica con el régimen vigente. 17 días después lo asesinaron.
Los capítulos documentan el papel que jugó el segundo tirador, José Antonio Sánchez Ortega, agente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) –la “policía política” de la época-, formalmente llamado el órgano de “inteligencia civil” adscrito a entonces la Secretaría de Gobernación (SEGOB).
Según la Fiscalía General de la República (FGR), Genaro García Luna, quien en 1994 era subdirector de Operaciones en el CISEN, habría intervenido directamente para “rescatar” y encubrir a Sánchez Ortega tras el asesinato de Colosio.
Durante su operación bajo la SEGOB, el CISEN fue acusado en diversas ocasiones de ser utilizado para el espionaje político y el seguimiento de opositores y periodistas, en lugar de focalizarse exclusivamente en la seguridad nacional y el “combate al crimen organizado”. A partir del inicio de la administración de Andrés Manuel López Obrador en diciembre de 2018, el CISEN fue sustituido por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
El caso Colosio es un Crimen de Estado porque no se investigó a fondo, hubo ocultamiento, diversas violaciones a los derechos humanos y abusos sexuales contra personas ajenas al magnicidio. El oficialismo fue construyendo una “verdad histórica” que omitió importantes pasajes que relacionan a otros personajes importantes con una narrativa que les convenía.
El periodista Federico Arreola, amigo cercano de Luis Donaldo Colosio, advierte que desde la fallida investigación inicial hasta la reciente reapertura del caso con AMLO, todo mundo ha hecho un uso político del asesinato de Colosio. Lo mismo Ernesto Zedillo que Enrique Peña Nieto, AMLO y la misma Claudia Sheinbaum.
El periodista Ramón Alberto Garza señala que hay un punto de quiebre, un antes y después del magnicidio de Colosio. “El país cambió radicalmente en todos los órdenes. Los equilibrios del poder se trastocaron. Cuando una bala se introduce en la democracia ésta ya no existe más. Existen los intereses y hoy lo que estamos viviendo es la resaca. Manosearon tanto la sucesión política del país que se nos fue de las manos”, advierte.
Laura Elena Colosio Murrieta, hermana del malogrado candidato el PRI a la Presidencia de la República, confiesa que al recordar lo sucedido vuelve a sentir coraje e indignación. Ella quisiera que en verdad se le hiciera justicia a Luis Donaldo.
La colonia Lomas Taurinas sigue abandonada. Solamente se barre y se limpia cada 23 de marzo cuando los políticos del PRI acuden a la Plaza de la Unidad y la Esperanza donde está el monumento de Luis Donaldo Colosio a tomarse una foto y lucrar con su memoria y figura.
Colosio fue asesinado cuando tenía 44 años. Su esposa Diana Laura Riojas falleció ocho meses después víctima de cáncer de páncreas. El matrimonio dejó dos hijos: Luis Donaldo, dedicado a la política y Mariana que está alejada de la vida pública.
Mario Aburto Martínez es el único condenado por el magnicidio. Permanece en un penal de máxima seguridad en Guanajuato. Si se rechazan sus recursos legales, podría obtener la libertad en 2039, a los 68 años.
Al cierre del documental de HBO, José Antonio Sánchez Ortega sigue recluido en la prisión de máxima seguridad de El Altiplano. De ser condenado como coautor del magnicidio, enfrentaría una pena de entre 40 y 50 años.

Simultáneas:
– Los viudos políticos de Colosio en SLP. Hay varios políticos potosinos que vivieron de cerca la tragedia de Colosio. Junto con Juan José Rodríguez Medina –“el tigre”-, Roberto Armando Naif Kuri trabajó con Antonio Esper Bujaidar y Liébano Sáenz, jefe de prensa de la campaña de Colosio. Sáenz, visiblemente consternado, dio a conocer la muerte del candidato del PRI a la Presidencia en el Hospital General de Tijuana. Si bien Colosio inició su campaña en Huejutla en la huasteca hidalguense, de ahí se trasladó a Tamazunchale y luego a Ciudad Valles. Los eventos estuvieron desangelados con actos de 50 personas, ya que el entonces gobernador Horacio Sánchez Unzueta no metió las manos en la operación política porque no había amarrado acuerdos con Colosio. Originalmente el yerno del Dr. Nava y Fernando Silva Nieto, su compadre, se la habían jugado con Manuel Camacho Solís a través de Marcelo Ebrard Casaubón. La campaña de Colosio no despegaba en el país. La cosa no pintaba bien porque el exregente del Distrito Federal (1988-1993) había sido nombrado por Carlos Salinas negociador de paz en Chiapas tras la irrupción del conflicto zapatista en 1994, lo cual opacaba la figura de Colosio quitándole los reflectores. Al enterarse del nombramiento de Camacho, Sáenz y Colosio no pudieron ocultar sus caras desencajadas. La comunicación no verbal y sus gestos los delataron en la rueda de prensa que ofrecieron en el “Salón Catalina” del “Hotel Misión” de Ciudad Valles. El ambiente era parecido a un funeral.
– “La Noche de los Cuchillos Largos”. Con ésta expresión, Naif Kuri comparó la escena del desencanto de Colosio y su equipo con el nombramiento de Camacho para decir que se les venía un negro panorama. En la avioneta de viaje a la capital potosina hubo duras expresiones así del equipo colosista: “!Ya nos chingó este hijo de su puta madre!”. Originalmente la frase “La Noche de los Cuchillos Largos” se refiere a la “Operación Colibrí” que fue una purga política sangrienta llevada a cabo en Alemania entre el 30 de junio y el 2 de julio de 1934. Durante ese evento, Adolf Hitler y la cúpula nazi ordenaron el asesinato de numerosos opositores políticos y figuras dentro del propio partido para consolidar su poder absoluto. Guardando toda proporción, algo similar sucedió en México. No solo fue asesinado Colosio, sino también José Francisco Ruiz Massieu -cuñado de los Salinas de Gortari-, el 28 de septiembre de 1994. Fue otro de los crímenes políticos más impactantes en la historia moderna de México. En ese momento, Ruiz Massieu era el secretario general del PRI y se perfilaba como el próximo líder de la Cámara de Diputados bajo el gobierno entrante de Ernesto Zedillo. “Los demonios andan sueltos”, expresó Mario Ruiz Massieu que se desempeñaba como subprocurador de la Procuraduría General de la República (PGR) de México y era el encargado de investigar el asesinato de su propio hermano.
– “En política solo hay un error. Lo demás son consecuencias”. Así solía decir Álvaro Obregón presidente electo de México, asesinado el 17 de julio de 1928 en el restaurante “La Bombilla” en San Ángel, Ciudad de México. El autor material fue el potosino originario de Matehuala José de León Toral, dibujante y militante católico vinculado al movimiento cristero. Esa célebre frase subraya que en la política un error fundamental de estrategia, juicio o principios —como la soberbia, la corrupción, el aislamiento y la traición— desencadena inevitablemente una serie de consecuencias negativas, crisis y fracasos posteriores que son difíciles de revertir. También hay analistas que consideran que el magnicidio de Colosio fue consecuencia de su rompimiento anticipado con los Carlos Salinas de Gortari. Que debió esperar a tener el poder para romper el cordón umbilical como sí lo hicieron otros en el pasado como Luis Echeverría Álvarez con Gustavo Díaz Ordaz. Colosio tampoco se sometió a Raúl Salinas de Gortari. Todo ese ambiente negativo se exacerbó aun más con el famoso discurso de Colosio frente al Monumento a la Revolución, el 6 de marzo de 1994, que se interpretó como un claro divorcio, incluidas duras frases que tristemente siguen más vigentes que nunca con la demagogia populista de la 4T: “Yo veo un México con hambre y con sed de justicia”; “Veo un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían servirla”. Así Colosio criticaba la arrogancia salinista y gubernamental. 17 días después lo asesinaron en Lomas Taurinas. Hoy lunes también aquí en San Luis Potosí, como cada 23 de marzo, militantes, amigos y admiradores de Luis Donaldo se reúnen en punto de las 11.30 a.m. en la explanada del edificio del PRI, para rendirle un sentido homenaje. Acude el alcalde Enrique Galindo Ceballos.
¡Hasta el próximo lunes!

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UASLP. Comenzó como reportero en Canal 13 y para la revista Jaque. Dirigió Canal 9 de SLP y conoció de cerca el modelo de Radio Canadá en Montreal. Ocupó cargos de producción audiovisual, monitoreo, síntesis y análisis en Comunicación Social de Gobierno del Estado y del Ayuntamiento de la capital. Fue ejecutivo de Proyectos Técnicos y Especiales del Centro Nacional de Supercómputo del IPICYT y en la iniciativa privada participó en Seguros ING y AXA. Actualmente se desempeña en el sector inmobiliario y es director de Ajedrez Político SLP. Twitter: @AlvelaisPerez.






