Desiree Madrid
La red de cuidadoras en San Luis Potosí muestra avances desiguales entre regiones, con la zona Media como la de menor impulso debido a su reciente creación. Así lo explicó Mariana Hernández Noguera, presidenta de Cuidadoras Potosinas, quien señaló que el desarrollo de estos grupos depende en gran medida del tiempo de organización y consolidación en cada región.
“La zona Media, pero porque va empezando”, afirmó, al detallar que mientras esa región tiene menos de tres meses de actividad, otras zonas ya cuentan con trayectorias más largas.
“La zona Centro tiene 13 años trabajando, la Huasteca tiene 10, la zona Altiplano tiene ocho o siete [años]”, añadió, al subrayar que el crecimiento ha sido progresivo y desigual.
Hernández Noguera consideró que el rezago en la zona Media responde más a su etapa inicial que a falta de interés, por lo que confían en que pueda fortalecerse con el tiempo.
“Creo que es cuestión de darle tiempo a crecer”, dijo, al mencionar que actualmente la organización también está enfocada en consolidar su sede.
En cuanto a la distribución territorial, explicó que los esfuerzos se articulan en distintos puntos del estado.
“Matehuala está en el Altiplano, en Valles está Huasteca, y San Luis está San Luis”, comentó, al referirse a las principales zonas donde operan las redes de apoyo entre cuidadoras.
La región Huasteca destaca por su crecimiento acelerado. De acuerdo con Hernández Noguera, el número de cuidadoras pasó rápidamente de un grupo inicial reducido a una base más amplia.
“En la Huasteca ya son 156 cuidadoras, empezaron con 10 y creció de volada”, señaló, al resaltar que incluso ahí se ha identificado una mayor participación de personas adultas mayores en labores de cuidado.
En la zona Centro, en cambio, el padrón es considerablemente mayor en términos generales.
“Seguimos con 880 y tantas”, indicó, aunque dentro de ese número hay distintas generaciones de cuidadoras, incluidas las llamadas “hijas cuidadoras”, quienes han comenzado a visibilizar su situación.
Sobre este grupo, Hernández Noguera destacó un cambio en la forma de participación.
“Ya están quitando los tabúes y el estigma de tener miedo a hablar”, expresó, al explicar que muchas de ellas enfrentan violencia dentro del ámbito familiar, especialmente por la carga desproporcionada del cuidado.
“Se quedó a cargo de la responsabilidad del papá adulto mayor y el resto de los hermanos se desaparecieron”, agregó.
La dirigente también mencionó que algunas actividades productivas forman parte del impulso a las cuidadoras, como la elaboración de artículos.
“Las pulseras que se les van a dar… las trabaja una hija cuidadora”, dijo, al referirse a iniciativas que buscan generar ingresos y visibilizar su trabajo.
Pese a estos avances, Hernández Noguera consideró que aún existen obstáculos para consolidar una política integral en favor de este sector.
Señaló que “todavía hace falta disposición política” para avanzar en acciones y programas que beneficien a las cuidadoras en todo el estado, lo que limita el alcance de las iniciativas que actualmente se desarrollan desde la organización.





