Texto y fotografías de Estela Ambriz Delgado
La Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental (Segam) llevó a cabo el Taller para la identificación de estrategias, medidas, y reducción de emisiones, en el que se abordaron diversos aspectos del Programa de Gestión para mejorar la calidad del aire de la zona metropolitana de San Luis Potosí- Soledad de Graciano Sánchez (ProAire ZM SLP-SGS 2026-2036).
El evento fue encabezado por la titular de la dependencia, Sonia Mendoza Díaz; Miguel Ángel Vidal Borbolla, coordinador de la CIACYT de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP); y Valter Armando Barrera López, responsable técnico del ProAire.
Asistieron también representantes de la Coordinación Estatal de Protección Civil, Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Secretaría de Finanzas, Dirección de Seguridad y Movilidad Vial de Soledad de Graciano Sánchez, así como del Ayuntamiento de Cerro de San Pedro, y el director de Ecología de la capital, Jaime Mendieta.
Para dar inicio al taller, Mendoza Díaz expresó que le habría gustado ver más interés de la ciudadanía, la academia, y el sector industrial, dado que es un tema que constantemente surge como una de las principales preocupaciones de la población.
Explicó que este proyecto se plantea ponerlo en práctica durante los próximos 10 años para el cuidado del medio ambiente, y los resultados de las mesas de trabajo ayudarán a conformar las políticas públicas a implementar para abatir la deficiente calidad de aire que actualmente se tiene.
Asimismo, puntualizó que, para la Segam, el ProAire constituye el principal instrumento de planeación ambiental en materia de calidad del aire, cuyo propósito es establecer estrategias, medidas, y acciones orientadas a prevenir, controlar y reducir las emisiones contaminantes, contribuyendo a la protección de la salud de la población, la conservación del medio ambiente y el desarrollo de la sustentabilidad de la región.
Como parte de este proceso de elaboración del programa, se desarrolló un diagnóstico integral que analizó todas las condiciones actuales de la calidad del aire, las principales fuentes de emisión, quiénes son los que contaminan, el comportamiento de los contaminantes, y el efecto sobre la salud de los ciudadanos
“Este ejercicio nos van a permitir identificar las áreas prioritarias de atención y sentar las bases para la formulación de estrategias y acciones de intervención”.
En este sentido, detalló que las mesas de trabajo tomarían temas prioritarios relacionados con la protección de la salud, eficiencia energética, reducción de las emisiones provenientes de fuentes fijas inmóviles, la movilidad sustentable, gestión ambiental y fortalecimiento institucional con el objetivo de construir un instrumento integral y alineado con las necesidades actuales de la zona metropolitana.
La etapa siguiente será la integración de los análisis que se presenten en las mesas de trabajo, a fin de consolidar una versión final para entregar el documento para su validación.
El diagnóstico de ProAIre
Por su parte, el coordinador de ProAire indicó que este es un instrumento nacional y es una obligación de todos los gobiernos, estados y las zonas municipales, contar con un programa de gestión de la calidad del aire. Además de que su implementación requiere de la colaboración de los tres niveles de gobierno.
Se busca establecer estrategias integrales orientadas a la prevención, control y reducción de la contaminación atmosférica, y a través de él se diseñan e integran programas y estrategias donde participe el gobierno, el sector privado, la academia, la sociedad, las ONGs, entre otros, pues es preponderante que todos ayuden a establecer estas políticas y las estrategias a llevar a cabo.
De igual forma, aseguró que el ProAire es fundamental para tener un control de lo que se debe hacer en el estado para reducir de forma gradual la contaminación del aire en las zonas metropolitanas, y puso como ejemplo de éxito la Ciudad de México, donde periódicamente la cantidad de contaminantes se reducen por haber implementado las acciones del programa.
Por otra parte, subrayó que los lineamientos que el programa debe llevar a cabo son parte de una guía de elaboración hecha por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), y además trabajan en coordinación con esta para actualizarse y cumplir los requerimientos.
Barrera López refirió que se encuentran en la fase de diagnóstico el diseño de medidas y acciones, para lo que se hizo una caracterización y delimitación de la zona de estudio, así como un análisis del sistema de monitoreo en sus cuatro estaciones para conocer los contaminantes que más afectan a la población de los siete criterios.
Este diagnóstico incluye los municipios que de Cerro de San Pedro, Villa de Reyes, Santa María del Río, Villa de Arriaga, Zaragoza, Mexquitic de Carmona, Ahualulco, San Luis Potosí, Soledad de Graciano Sánchez, y Villa de Pozos.

El coordinador informó que observaron que en la capital de estado tanto el ozono como las partículas son los únicos contaminantes que exceden las normas oficiales mexicanas, mientras que los otros contaminantes, debido al tamaño de la ciudad y el tipo de industria con la que se cuenta, no sobrepasan.
Asimismo, entre las características que encontraron los principales contaminantes son las partículas PM 10 y PM 2.5, así como los precursores de ozono, el cual no se genera de forma directa, sino a través de óxidos de nitrógeno compuestos, orgánicos volátiles y radiación solar, y son a los que se les debe poner mayor atención.
Agregó que en el caso de las PM 2.5 es necesario ampliar su cobertura, pues sólo se cuenta con un equipo y también es necesario poner atención en otros contaminantes, como los metales pesados o algunos otros contaminantes orgánicos, como el Betex o los hidrocarburos aromáticos policíclicos.
En el caso de los inventarios de emisiones, el sector de energía es el que contribuye con cerca del 80 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero, CO2 equivalente, seguido de la ganadería, agricultura y otros usos de suelo y residuos también.
Barrera López señaló que dentro de las emisiones del sector de energía, los que más contribuyen son el transporte, la producción de electricidad y calor, las industrias manufactureras y de la construcción, así como la zona comercial, institucional y residencial.

De igual forma, el coordinador indicó que se pudo observar que la producción de electricidad y calor constituye un 75 por ciento de la generación de partículas de carbono negro, seguido de la quema de residuos agrícolas, el transporte, y quema de residuos. En fuentes puntuales, lo que más se emite es monóxido de carbono, las fuentes de área de los compuestos orgánicos volátiles y el metano.
Las fuentes móviles contribuyen con mayor cantidad de monóxido de carbono y de óxidos de nitrógeno. Dentro de las principales fuentes de emisores de contaminantes en el 2018, señaló los autos, los taxis en el caso de monóxido de carbono; en el caso de las partículas suspendidas, tanto PM10 como PM2.5, el mayor contaminante son las ladrilleras.
En el caso del dióxido de sulfuro, la las fábricas de yeso; óxidos de nitrógeno, los autos y los taxis; compuestos orgánicos volátiles, y carbono negro, los tractocamiones.
El coordinador del ProAire indicó que los contaminantes que se han medido en San Luis Potosí son los gases, metales pesados, bioaerosoles, M10, PM 2.5, carbono negro y plomo.
Finalmente, se dieron algunas recomendaciones basadas en el diagnóstico como reducir las concentraciones de los precursores de ozono, disminuir las concentraciones de PM10 y PM2.5; fortalecer el monitoreo y el diagnóstico de la calidad del aire; promover acciones coordinadas entre todos los sectores; actualizar el marco normativo y regulatorio local, fortalecer los procesos de promoción, atención y comunicación de riesgos; proteger a la salud de la población; y promover la investigación científica en materia de contaminación y calidad del aire.



