Marcela Del Muro
Una escultura de piedras. Piedras comunes, de las que podrías encontrar caminando en un cerro o tiradas en la calle. Una pirámide de piedras, empalmadas, una encima de otra, sostenidas con cinta adhesiva. La ficha técnica asegura que la obra tomó dos décadas. Su autor, el artista visual Mauricio Carlos Martínez, lo cuenta así:
—Hace veinte años, al mismo tiempo que hacía este tipo de esculturas, empecé a vender piedras en Mercado Libre. Vendí tres. No eran piedras bonitas, hasta cachos de cemento tenían, pero las vendía como esculturas cien por ciento naturales, y hasta daba un certificado de autenticidad. Mercado Libre quitó mi anuncio, y se acabó. Pero hubo toda una discusión en la Universidad de Guadalajara sobre si era arte o no, y decidieron que era trash Art, arte basura.
—¿Y tú cómo lo defines?
—Para mí, la pieza no era la piedra, sino toda la acción.
—¿Algo más performático?
—Sí, exacto. Es una escultura efímera.

Estas esculturas efímeras, cargadas de ese gesto performativo, forman parte de Ensamblajes, la primera exposición individual del artista. Su trabajo se ha centrado en evidenciar las estrategias del capitalismo para perpetuar su hegemonía como sistema económico.
Ensamblajes reúne piezas hechas con cartón, piedras, retazos de revistas, hilos, madera, latas y mucho masking tape. El resultado es una exhibición lúdica e interactiva, que integra dos máquinas de Goldberg, un collage de recortes de revistas que funciona como tornamesa y muchas otras piezas que nos invitan a cuestionarnos sobre las maneras –a veces absurdas e innecesarias– de consumir en la actualidad.
“Cuando comencé con esto, pensaba que las piedras eran un material tan abundante que resultaría muy absurdo tratar de venderlo. En ese tiempo sí era raro. Pero, ahora ya las venden hasta en los supermercados. Hace veinte años, hablando con mis profesores, me decía que en los años 60s les parecía extraño pensar que el agua iba a ser vendida en botellas, ahora es lo más común. Nadie lo piensa ni cuestiona”, dice Mauricio Carlos.
Pero, cuando la obra tiene un acercamiento a las personas sin contar con mediación ni contexto, la reacción es inmediata. Horas después de la inauguración –en el Centro Cultural La Casa de las Bóvedas– una pareja que cenaba en el lugar observó las esculturas efímeras y estallaron en risas. Durante varios minutos, las piezas fueron motivo de bromas. Sin saberlo, el par de jóvenes entraron en el juego de Ensamblajes y participaron del cuestionamiento que nos plantea el artista.

Ensamblajes reagrupa las dos décadas de trayectoria artística de Mauricio Carlos, quien ha participado en más de veinte exposiciones colectivas en México, Holanda, República Dominicana, Colombia, España y Bélgica, entre las que destacan la 3a Bienal Nacional de Arte Visual Universitario de la UAEM y la 3a Muestra Itinerante de Arte Contemporáneo Estacionarte 2008. Actualmente, el artista es profesor de la Licenciatura en Arte Contemporáneo de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. La exposición se exhibe hasta el 18 de junio en el Centro Cultural La Casa de las Bóvedas (Simón Bolívar 500).






