Javier Maisterrena
Primera Parte
Como lo iniciamos en esta columna con el título que sustenta su denominación, Defender Democracias y Esperanzas, hacemos pública la creciente amenaza al proceso del Confederalismo Democrático Comunitario gestado por los kurdos en Medio Oriente.
Todo el entramado parece conformar la configuración de un nuevo complot internacional actualizado en un contexto de guerra territorializada en la región, encabezado por Estados Unidos e Israel. Un complot que recuerda y se asemeja al anterior, realizado por esas mismas potencias hace 27 años junto con la inteligencia turca cuando secuestraron ilegal e injustamente al líder kurdo Abdullah Öcalan, quien desde entonces aún permanece encarcelado en una cárcel de alta seguridad en Imrali. Ahora, creando guerras de despojo, estas mismas potencias buscan desaparecer al emergente proceso democrático comunitario y confederal que variados grupos étnicos minoritarios que conviven en dialogo con los kurdos se organizan y comparten en los cuatro estados nación del Medio Oriente. Como hemos reiterado en ésta columna: el Confederalismo Democrático Comunitario es parte del impulso y emergencia para la creación de una Modernidad Democrática que consideramos vital para una humanidad digna y libre en armonía con el planeta.
En la entrega anterior, ya visualizábamos la intención de desaparecer ese mismo proceso de Confederalismo Democrático Comunitario de las minorías étnicas en Irán por parte del nuevo gobernante, hijo y heredero de su padre asesinado por las potencias coloniales de Israel y Estados Unidos. En esa entrega consideramos a ambos (al padre asesinado y al hijo que toleró el magnicidio de su padre) como Shas. Nos permitimos citar el texto de la colaboración anterior y gracias a la corrección que nos hizo un lector hacemos la aclaración relativa: no eran Shas sino ayatolas.
La jugada de esa guerra, que podemos imaginárnosla ajedresística, la manejó el gobierno islamista de Irán. Espionajes mutuos y recíprocos (incluidos espias dobles) suponían, sabían y se enteron de las condiciones sobre posibles planes e intenciones de eliminación al Sha, bajo el antecedente de lo que ya habían realizado con Maduro en Venezuela. También sabián que el Sha estaba muy desperestigiado y rechazado por el pueblo y las sociedades de Iran. Ambas potencias, con sus inteligencias, sabían dónde y en qué momento se reuniría el Sha con sus altos mandos, incluido el presunto hijo heredero del gobierno. Coyunturalmente unos y otros contemplan la posibilidad y conveniencia (cada uno a su favor) de la eliminación del Sha: ¿Cuál es la decisión? ¿Se le elimina, por unos (los invasores externos) y se le deja eliminar (por los supuestamente sorprendidos invadidos internos)? La decisión la tomaron los invasores (EU e Israel) pero podemos imaginarnos ajedercisticamente que fue conocida, aceptada y de algún modo preparada por los invadidos (Tanto por el Sha como por su posible heredero). En el supuesto de que el Sha mismo se autoinmolara, consciente de su desprestigio y condición vulnerable ante el pueblo de Irán. Con su anuencia del Sha, al pasar a ser víctima de una acción injusta contra su sagrado encargo como autoridad sagrada, se transformaría en Mártir. Con esa forma suicida, persistirá él mismo después de su muerte santificado en la memoria del ejército y el gobierno heredero de Irán y con ello fortalecería la subsecuente dinastía. Esa decisión es probable que el heredero tuviera conocimiento y conscentimiento de ello directa o indirectamente. En el caso de que el presumible heredero tomara la decisión, significa que estaría dispuesto a aceptar la muerte del Sha, con esa muerte honraría a su padre convirtiéndolo en Martir, fortalecería su gobierno en un cambio de las condiciones de prestigio y fuerza ante la injustificada amenaza externa que contribuiría a la cohesión de Irán en torno a su figura. Lo anterior ayudaría a borrar el despotismo de su padre sin que heredara ese estigma. Me permito suponer lo siguiente: el que un aspirante a ser autoridad, que de una u otra manera asuma la muerte de su padre para llegar a ello, no será menos cruel con el pueblo y las sociedades respecto a como era el Sha victimizado.
Aclaración: no eran “Shas” sino ayatolas. Desde el siglo doce, exclusivamente dentro del islam chií, un ayatola es un alto rango clerical, considerado experto en la sharía (ley islámica) y líder espiritual con autoridad para interpretar textos sagrados y emitir opiniones doctrinales llamadas fatuas que significa “señal de Dios” o “señal de Alá” en árabe. Son clérigos con años de estudio alcanzando el nivel de mujtahid, lo que les permite realizar interpretaciones jurídicas originales.
En Irán rige una teocracia (gobierno ejercido directamente por Dios) con una autoridad superior a la del presidente, con potestad para elegir ministros, supervisar el Poder Judicial y ejercer control absoluto sobre las fuerzas armadas y los medios de comunicación con la disposición, desde la revolución iraní, de una Guardia Revolucionaria para imponer sus disposiciones.
El ayatola controla 1) el Consejo de Guardianes (que vigila la legislación parlamentaria, condicionada al visto bueno de esa autoridad teocrática); y 2) el mismo órgano que lo eligió: la Asamblea de Expertos, compuesto por 88 miembros, todos hombres con rango de mojtahed, que supervisa teóricamente el desempeño del ayatola.
Los chiitas son jerárquicos, dogmáticos y entremezclan la política con la religión. Reconocen como herederos de Mahoma a los descendientes de su yerno Alí, casado con su hija Fátima. En su normatividad permiten la sustitución del descendiente de una divinidad por una autoridad religiosa superior, que sea representante del conocimiento de los 12 profetas sucesores de Mahoma. Los musulmanes sunitas no creen en eso. Es por ello que la clerecía chií considera que toda la espiritualidad suní es una mala interpretación del islam verdadero. Mientras que el chiismo (10-20 por ciento de los musulmanes) es jerárquico y teocrático, el sunismo que es la rama mayoritaria (80-90 por ciento) no cuenta con esa figura jerárquica.
Pese a la paradoja de que la revolución iraní derrocó a la monarquía del Sha, bajo el contexto mencionado de creencias chiitas, en esta transición del poder, del mismo modo como una pseudomonarquía, tras el derrocamiento del ayatolá Alí Jamenei (86 años) con 36 años de gobierno, la Asamblea de Expertos nombra a su hijo y heredero Mojtaba Jamenei (56 años) que constituye el tercer guía del sagrado sistema de la República Islámica.
Esa “guerra” de Irán contra el Confederalismo Democrático Comunitario se ha incrementado ahora en las condiciones de “paz” pactadas entre Trumph y Jamenei. Por un lado, han aumentado las penas de muerte a prisioneros encarcelados: “en la reunión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, nueve órganos consultivos del organismo multilateral y 18 organizaciones de derechos humanos emitieron una declaración conjunta en la que llamaron la atención sobre el aumento de las ejecuciones políticas en Irán.”
Por otra parte, la dirección del Partido de la Vida Libre de Kurdistán (PJAK) condenó enérgicamente la “nueva oleada de ataques militares y de seguridad por parte del gobierno iraní contra el pueblo kurdo”. En un comunicado, denunció que tras el reciente acuerdo entre Irán y Estados Unidos, el gobierno iraní —que el PJAK describe como totalmente controlado por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica— ha intensificado las ejecuciones, las detenciones y las operaciones militares en todo Irán, especialmente en la región kurda del país (Rojhelat). La declaración subrayó que las fuerzas guerrilleras del PJAK se han mantenido en una posición defensiva y no pretenden ampliar el conflicto. No obstante, el partido advirtió de que seguirán ejerciendo su derecho a la autodefensa frente a cualquier ataque de las fuerzas iraníes.
Lo que podemos inferir a partir de esas notas, es que el ayatola parricida —con la tolerancia y complicidad de las potencias— recrudece la guerra contra su propio pueblo iraní que no comparte la religión chiita. El nuevo ayatola respaldado en el resurgimiento y refrendo emocional e ideológico del reconocimiento socio religioso chiita mediante la jugada ajedrecística del enroque entre la familia de ayatolas, tomó la iniciativa de eliminar extrajudicialmente a los presos indefensos y combatir a aquellos que considera como amenaza a la centralización del poder en su figura religiosa.
En el ritual de reforzamiento de la fidelidad de seguidores, el sábado tres de julio se realizó el entierro del ayatola asesinado, Alí Jamenei. El heredero Mojtaba Jamenei permanece oculto en un lugar secreto de seguridad, mientras Trump alardea que “con un solo disparo podrían ‘eliminar’ a los dirigentes iraníes en la ceremonia, pero Washington no atacará porque ‘entonces no tendríamos con quién negociar’.” Ese escenario, nos permite pensar que, justificando ante sus fieles la eliminación de los kurdos sunitas (como guerra relgiosa), el verdadero objetivo consiste en desaparecer la emergente democracia confederal de las comunidades y étnias minoritarias alternas a la teocracia chií.
Como intentaremos ilustrar, esta agresión antidemocrática no se reduce a Irán sino a toda la región de Medio Oriente, lo cual no puede ser ajeno a las potencias. Mencionaremos a continuación el caso de Turquía.
Como parte de ese complot de las potencias contra la democracia confederal comunitaria en Medio Oriente, mencionamos el comunicado de la Copresidencia del Consejo Ejecutivo de la Unión de Comunidades de Kurdistán (KCK) sobre el estado actual del proceso de paz iniciado en Turquía tras el “Llamamiento a la Paz y a una Sociedad Democrática” realizado por el líder del pueblo kurdo, Abdullah Öcalan, el 27 de febrero de 2025: “Afirmar que se aprobará una ley con determinado contenido sin reunirse ni dialogar con el Líder Apo (Abdullah Öcalan), y sin conocer la opinión de nuestro movimiento, constituiría una manipulación, una imposición o incluso una conspiración.”
La exigencia de las condiciones de libertad de Öcalan, se fundamenta en que es el único a quien los kurdos consideran podrá conducir este proceso de paz. Incluso la Copresidencia añade: “Ahora parece que se están retomando políticas de preparación para la guerra. ¿Qué hace el jefe de la Organización Nacional de Inteligencia de Turquía (MIT) en Bagdad, Silêmanî y Hewlêr? ¿Se asignarán funciones específicas a determinadas fuerzas dentro de un plan para atacar y eliminar a nuestro movimiento por la libertad? ¿está Turquía planificando un ataque contra nuestro movimiento por la libertad junto con Irak, tras la decisión del gobierno iraquí sobre los grupos armados ajenos al ejército? También se sabe que se han mantenido conversaciones similares con Irán”.
En sincronía con Irán y Turquía, la situación siria, bajo el mandato de Al Sharaa del Gobierno Provisional Sirio (GPS) asimismo respaldado por las potencias, va en la misma dirección antidemocrática. Carentes de un sistema de votación popular directa en Siria, Al Sharaa creó y designó a los miembros del Comité Electoral Supremo que supervisó la formación de subcomités electorales en todo el país para cada subdistrito electoral y la de quienes emiteron su voto en la elección de los 140 parlamentarios. Se eligieron 119 legisladores, pero la región del norte y este de Siria, controlada por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), así como Suwayda, controlada por facciones drusas, quedaron excluidas de la votación. Ese Parlamento, conocido como la Asamblea Popular, cuenta con 210 miembros, 140 de los cuales fueron designados mediante el procedimiento mencionado; y el miércoles primero de julio se publicó oficialmente la lista de 70 personas seleccionadas y designadas directamente por el presidente Ahmed al Sharaa para formar parte del Parlamento sirio. Ellos son los encargados de elaborar una nueva ley electoral que permita el voto popular en el futuro.
Aquí procuramos brindar elementos para sustentar que las potencias, directa o indirectamente, oculta o abiertamente han procurado debilitar, invisibilizar, desaparecer y eliminar el Confederalismo Democrático que tiene su germen en Rojaba y el respaldo del conjunto del pueblo kurdo de unos 60 millones de personas repartidas en los cuatro Estados-Nación mencionados: Irán, Turquía, Siria e Irak.
Esa guerra de las potencias y demás Estados-Nación colaboracionistas contra la democracia no se restringe a esa región del mundo, sino que pretende el control planetario, incluido México y Abya Yala. Para contribuir al proceso de una mejor comprensión, en el proximo envío aludiremos la relación entre lo personal con lo social-comunitario distinguiéndolo del Estado-Nación.
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es doctor en Antropología por el Instituto de Antropología Social Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es profesor investigador de El Colegio de San Luis.



