Fernanda Durán
El Consejo Directivo Universitario (CDU) de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) aprobó los lineamientos para instrumentar el Plan de Austeridad y Ahorro 2026 en materia de servicios personales, tras una discusión en la que consejeros externaron dudas sobre el impacto en la operación académica y la toma de decisiones sobre el personal.
La propuesta de la División de Desarrollo Humano a través de la Rectoría establece los criterios para autorizar contrataciones, promociones o movimientos de personal bajo el plan previamente avalado. Durante la sesión, consejeros directores y maestros respaldaron la contención del gasto, pero exigieron mayor claridad y criticaron la falta de socialización previa del documento con todos los integrantes del órgano.
Una de las intervenciones señaló afectaciones en la organización cotidiana. “Nos vimos seriamente impactados por la situación en los servicios del personal, porque también esto implica (…) una diversidad en la organización que tenemos” y pidió el acompañamiento de Desarrollo Humano. En tanto, otros consejeros maestros manifestaron carecer de elementos para votar al no haber participado en las mesas de trabajo previas donde se explicó la propuesta.
Ante los cuestionamientos, el jefe del Departamento de Desarrollo Humano, Roberto Llanos, explicó que los lineamientos no representan un nuevo plan de austeridad, sino el mecanismo para aplicar una obligación establecida en el convenio de apoyo financiero firmado con la Secretaría de Educación Pública. Añadió que el mayor peso del gasto universitario corresponde a servicios personales, por lo que la federación exige implementar medidas para contener ese rubro.
“El 90 por ciento quizás se gasta en sueldos y salarios y en prestaciones (…) tenemos alrededor de 500 plazas o más que no deberían estar. Entonces, ¿cuál es el siguiente paso? Corregir”.
No obstante, aclaró que los lineamientos buscan regular los casos excepcionales en los que sí resulte indispensable contratar personal.
La directora jurídica del área de Desarrollo Humano, Sandra López, puntualizó que el objetivo no es prohibir incorporaciones, sino establecer los requisitos para justificar su necesidad:
“No se está cerrando la puerta totalmente, sino en un uso responsable del recurso se están dando los lineamientos y los elementos que cada quien debe acreditar, es decir, por qué sí es estrictamente necesaria una nueva contratación”.
El rector Alejandro Zermeño Guerra respaldó la dicha explicación y aseguró la universidad enfrenta un problema histórico de crecimiento en su plantilla laboral y que actualmente la Secretaría de Educación Pública observa el número de trabajadores respecto de la matrícula estudiantil al momento de autorizar recursos.
En entrevista posterior, Zermeño Guerra detalló que, ante la jubilación de un trabajador, la plaza ya no se sustituirá de forma automática, permitiendo únicamente un movimiento escalafonario para reducir gradualmente la plantilla.
“Nosotros no tenemos atribuciones de la Secretaría de Educación Pública para hacer nuevos nombramientos. Entonces, si un personal se jubila, no podemos sustituir. Lo único que podemos hacer es un escalafón hacia arriba”.
Detalló que la intención es dejar vacante el último escalón de ese movimiento para reducir gradualmente el número de plazas, aunque aclaró que ello no impedirá nuevas contrataciones cuando exista una justificación, y estimó un ajuste de alrededor de 25 plazas en toda la universidad, aunque aclaró que se abrirán nuevos espacios si existe una justificación real.
Finalmente, los lineamientos fueron aprobados con seis votos en contra y cinco abstenciones, luego de que la Rectoría advirtiera que posponer su aprobación impediría realizar movimientos de personal mientras no existiera una regulación para aplicar el plan de austeridad.





