Abelardo Medellín
Desde que el Gobierno del Estado de San Luis Potosí se ha tomado la innecesaria molestia de patrocinar y organizar la Feria Nacional Potosina (Fenapo) como promotor único, cada agosto se ha convertido en un mes donde los programas, compromisos y acciones de gobierno dejan de servir a la gente y se convierten en el espectáculo de una feria. El ejemplo más reciente: la política de seguridad.
Luego de que el gobierno estatal arrancó, no la feria misma, sino el operativo de seguridad que protegerá la realización de la Fenapo en su edición 2026, pudimos advertir que la frivolidad descerebrada y la superficialidad acostumbrada aún imperan como los valores principales que guían a la administración de Ricardo Gallardo Cardona.
En primer lugar, tenemos el epítome del ridículo: el gobierno potosino adquiriendo perros robot y androides para tareas de seguridad.
Como ya le ha pasado antes a la administración potosina, este proyecto se mancha primero por ser una copia mal replicada. El gobernador adquirió exactamente los mismos modelos de perros robot que fueron adquiridos por el municipio de Guadalupe, Nuevo León, para tareas de seguridad durante el Mundial y que fueron presentados en febrero pasado.
Igual que en Nuevo León, Gallardo Cardona aprovechó un evento masivo para presumir y justificar el despliegue de estos equipos que, en realidad, no parecen atender ninguna necesidad real de seguridad.
Había dos temas que, por los antecedentes de la feria, valía la pena procurar en esta edición: el primero, que se controlaran y regularan mejor los aforos, porque una asistencia peligrosamente masiva solo sirve para inflar los boletines de gobierno, pero en términos prácticos puede convertirse en una tragedia si se sigue controlando como hasta ahora; y el segundo, que las autoridades cambien su actitud desentendida cuando acontece una crisis, como, por ejemplo, que no desaparezcan las titulares de Protección Civil y la Fiscalía en caso de, y solo por citar un ejemplo, que una persona pierda la vida en el recinto ferial (cosa que ya pasó).
Ahí había dos primeros temas verdaderamente urgentes y en el centro del interés de la gente, ¿y qué hizo el gobierno?: ¡COMPREMOS ROBOTS PARA QUE LA GENTE SE TOME FOTOGRAFÍAS!, porque, al parecer, la foto a tamaño real del gobernador ya no atrae tanto interés, tenemos que suponer.
El segundo indicador de que la feria ha afectado la política de seguridad del propio gobierno es su insistencia por llenar el recinto de elementos sin dimensionar cómo eso impactará al estado de fuerza en general.
Ya en ediciones pasadas se había consignado que, al llevar a 600 elementos de la Guardia Civil Estatal (GCE) al recinto ferial para tareas de seguridad, el estado concentraba uno de cada tres policías solo a cuidar un centro de espectáculos y propaganda.
Este año, el gobierno se ha limitado a informar que la feria será resguardada por un operativo que contará con mil 500 elementos de los tres órdenes de gobierno. El problema es que no reveló cuántos de ellos son de la GCE; sin embargo, en caso de que fueran los mismos 600 elementos que en ediciones anteriores, estaríamos hablando de que el 17.7 por ciento de los elementos estatales serían enviados al deber, esto calculado a partir de las cifras del número del Censo Nacional de Seguridad Pública Estatal (CNSPE) más reciente.
Según ese censo, San Luis Potosí tiene 1.2 policías estatales por cada mil habitantes; la tasa ideal para cumplir con tareas de seguridad de forma efectiva es de 1.8. Con relación a la magnitud de la población, al estado le faltan al menos 5 mil 80 policías estatales para alcanzar esa tasa idónea.
Y, aun con todo ello, el estado destina, ya no solo sus elementos, sino también los de la Guardia Nacional y policías municipales, a cuidar un recinto de poco más de 30 hectáreas.
Es decir, destinamos el 17.7 por ciento de los elementos estatales a proteger el 0.000523 por ciento de la superficie de San Luis Potosí.
Ya no basta decir que las prioridades del estado son negligentes; entre perros robot y estrategias de prevención basadas en la presencia avasallante de elementos, el estado nos ha vuelto a recordar que su principal interés no es ser un Gobierno que brinda seguridad, sino ser una agencia de espectáculos con cargo al erario.
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del autor y no necesariamente representan la postura de Astrolabio.
Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestrando en Estudios sobre la Democracia y Procesos Electorales en el posgrado de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Ha trabajado como reportero y columnista en los medios digitales La Orquesta y Arco Informativo; actualmente es jefe de información de Astrolabio Diario Digital. Ha sido acreedor de dos premios estatales de periodismo en las categorías de Artículo de Fondo y Periodismo Regional.






