Estela Ambriz Delgado
El ingeniero agroecólogo, Pedro Nájera Quezada, advierte que la destrucción de flora protegida por la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, y afectaciones a la fauna endémica, provocadas para la construcción de la carretera de cuota Entronque 75-D Matehuala, son más graves de lo que se observa a simple vista, pues se han exterminado plantas centenarias y pequeñas especies crípticas y microendémicas, es decir, prácticamente únicas.
En relación al caso de los ejidos San José de Los Guajes y anexos (municipio de Matehuala) y Guadalupito (municipio Villa de Guadalupe), que han solicitado la intervención de la Procuraduría Agraria, además de una denuncia presentada por el primero ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) por destrucción de flora, el investigador proporcionó a Astrolabio el listado de algunas de las especies dentro de la NOM-059 que se encuentran en el tramo que las conecta.
Entre las especies afectadas por Grupo Valoran y sus empresas Mexicana de Técnicos en Autopistas (Meta), e Infraestructura Potosina de Carreteras, con Protección Especial (Pr) están: Ariocarpus retusus, Coryphantha delicata, Coryphantha pulleineana Cumarinia odorata, Echinocactus platyacanthus, Ferocactus pilosus, Lophophora williamsii o peyote, y Turbinicarpus schmiedickeanus klinkerianus.
En la categoría de Amenazada (A) se encuentran: Astrophytum myriostigma, Glandulicactus uncinatus, Leuchtenbergia principis, Mammillaria candida, y Turbinicarpus schmiedickeanus schwarzii o Turbinicarpus schmiedickeanus polaskii. Además de Lophophora diffusa viridiscens o Lophophora koehresii, esta última se encuentra clasificada como En Peligro de Extinción (P).
Nájera Quezada indicó que la lista de especies normadas puede crecer entre un 15 y 20 por ciento, y que esta sólo abarca las cactáceas. Por ello, señaló la gravedad de la destrucción: si no se consideran las biznagas que en cientos de años adquieren grandes dimensiones ni el corte con motosierra de yucas centenarias o milenarias, mucho menos se protegerá a las pequeñas biznagas, especies crípticas y microendémicas que representan la verdadera joya de la corona de la biodiversidad del estado.
El término de especies crípticas se refiere a aquellas que son un complejo de dos o más especies, morfológicamente casi indistinguibles; mientras que una especie microendémica es aquella sólo habita una pequeña área específica, lo que las hace aún más raras.
“Esta biznaga pues es mucho más abundante y sí hay que enfocarnos en ellas, pero estamos también perdiendo muchas otras que son todavía mucho más raras, que son mucho más escasas y que no lo están viendo y lo están pasando con la maquinaria por arriba. Entonces, eso es todavía más preocupante”, subrayó el experto.
En este sentido, apuntó que, al ver la forma en que tratan a la flora, igualmente se deduce lo que hacen con la fauna, por lo que es necesario revisar también las afectaciones a los animales y la lista de especies dentro de la NOM-059, principalmente la de los reptiles, que son los más afectados en este tipo de procesos de cambio de uso de suelo.
Al respecto, explicó que al desmontar y remover la tierra se destruyen las madrigueras de numerosos roedores pequeños, reptiles y anfibios nativos de la zona pues, aunque parezca lo contrario, en estas regiones sí existen ajolotes.
“Y van a acabar con esas especies sin preocuparse por ellas, sin hacer un rescate, sin moverlas, sin nada, y eso es un gran problema. A final nos damos cuenta de que lo único que les importa es acabar lo más rápido que se pueda y ya no les interesa la conservación”.
El investigador consideró que muchos de los ejemplares destruidos pudieron y debieron haberse rescatado, así como cualquier especie que se pudiera reubicar, como es el caso de la palma yucca, una planta centenaria que sobrevive a un trasplante.
Por otra parte, mencionó que se pudieron hacer las cosas bien desde el origen: para empezar, analizar la pertinencia de la construcción, pues en los hechos es una carretera inútil para la población, que sólo recortará entre 20 y 30 minutos el tiempo de llegada a Matehuala a cambio de un costo extra y de la destrucción de una cantidad impresionante de ecosistemas.
“(…) yo creo que perdemos mucho a veces la noción de del daño real que estamos haciendo y el y el cambio, ¿no? es decir, la relación costo-beneficio aquí es prácticamente nula. Se están beneficiando un pequeño grupo que son los que construyen la carretera y los que van a poner los dueños de las casetas, y la naturaleza pues acaba pagando el plato roto, y también todas las comunidades de alrededor porque pues todo ese tráfico que están desviando con estas obras que son engañosas”.
Para finalizar, confirmó las versiones de comerciantes y familias afectadas por la construcción en el tramo de San Elías – Crucero Villa de Arista. Dijo que invadieron parte de la de los tramos federales, para hacer creer a la población que la carretera real es la de la de cuota y no la libre.




