Fernanda Durán
La Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) se mantiene sin acceso a los servidores afectados por el ataque de ciberseguridad registrado a principios de agosto, mientras la Fiscalía General de la República (FGR) y la Guardia Nacional intentan recuperar la información encriptada. Al mismo tiempo, la institución busca concretar lo antes posible la compra de al menos tres nuevos servidores, con una inversión preliminar de entre 6 y 8 millones de pesos.
El rector Alejandro Zermeño Guerra explicó que el incidente afectó distintas plataformas universitarias entre el 5 y 6 de agosto y fue detectado principalmente por las dificultades que comenzaron a tener estudiantes durante sus procesos de inscripción, particularmente para ingresar a la Caja Virtual. Incluso reconoció:
“Nosotros tenemos una protección que hasta el momento habíamos pensado que era suficiente, ya nos dimos cuenta que no. Estamos fortaleciendo la seguridad de todos nuestros servidores”.
Aclaró que, hasta ahora:
“Ya se revisó y está encriptado toda la información. O sea, no es una información que esté pública ni que alguien pueda estar ahorita vendiendo esto porque está encriptado”.
Actualmente, los servidores involucrados permanecen bajo resguardo como parte de la investigación federal:
“Nadie puede entrar más que lo que vendría siendo Fiscalía o Guardia Nacional. Una vez que ellos traten de desencriptar esto, ya veremos qué resultados hay”.
La denuncia fue presentada ante la FGR debido a que se trata de un posible delito federal y, según la información preliminar referida por el rector, el ataque habría provenido del exterior e incluso podría haberse originado fuera de México.
El caso fue canalizado también a la Guardia Nacional, cuya área especializada en ciberseguridad distribuyó el asunto entre cuatro áreas internas. Una de ellas, explicó el rector, ya comunicó que no tiene capacidad para intervenir, en tanto se espera la respuesta de las otras tres.
El proceso para intentar desencriptar los servidores podría prolongarse varias semanas. Si las autoridades federales no consiguen recuperar la información, la UASLP tendría que contratar a una empresa privada especializada, un gasto que no estaba contemplado dentro de su planeación.
“Yo sinceramente te lo digo, yo espero que la Guardia Nacional nos apoye y el día menos pensado puedan desencriptar esto y regresarnos el control de la información que guardamos”.
Mientras la FGR y la Guardia Nacional mantienen bajo resguardo los servidores originales, la UASLP trabaja paralelamente en reponer los archivos que permanecen encriptados y en restablecer sus plataformas.
La División de Informática reportó que los procesos escolares se encuentran prácticamente restablecidos en su totalidad, incluida la Caja Virtual y los principales sistemas escolares, aunque algunos trámites específicos todavía deben realizarse de manera presencial. Durante los días posteriores al ataque, la universidad tuvo que habilitar dicha alternativa para trámites que antes podían realizarse en línea, entre ellos algunos relacionados con horarios e inscripciones.
Las direcciones de las facultades recibieron instrucciones de destinar más personal para atender directamente a estudiantes mientras se recuperaban las plataformas.
En el caso de los estudiantes, señaló que la principal afectación ha sido la necesidad de realizar presencialmente algunos procedimientos que previamente estaban disponibles en línea, aunque sostuvo que esto no impide continuar con las actividades académicas.
El rector también afirmó que el comienzo posterior de actividades en la Facultad de Contaduría y Administración (FCA) no obedeció al ataque informático, sino a la organización habitual de esa entidad académica debido a sus cursos de verano. Esta explicación contrasta con el comunicado emitido previamente por la propia Facultad, en el que se informó que el inicio del semestre agosto-diciembre se trasladaría al 24 de agosto debido a las condiciones de operación y a la intermitencia de las plataformas utilizadas para las inscripciones.
El incidente también puso bajo revisión la antigüedad de la infraestructura tecnológica universitaria. El rector calculó que la institución dispone de entre 2 mil y 3 mil computadoras y reconoció que algunas son ya muy antiguas. Como ejemplo, mencionó equipos que todavía operan con Windows 7 y que, según la información técnica que recibió, son más susceptibles a ataques.
La Universidad aún no identifica públicamente cuál fue el punto exacto utilizado para ingresar a su infraestructura.
Zermeño sostuvo que la renovación de servidores ya estaba planteada antes del ataque y que incluso existían cotizaciones, pero el incidente encontró a la institución durante ese proceso de actualización.
Parte de la infraestructura financiera ya había sido trasladada a un servidor adquirido a finales de 2025:
“Afortunadamente… todo lo de finanzas se manejó en un servidor, el más nuevo. Entonces, afortunadamente, ese no fue afectado”.
Informática detalló que, después del incidente, se comenzaron a habilitar nuevos segmentos de red con una capa adicional de seguridad basada en reglas dinámicas para analizar el tráfico en tiempo real. También se implementa un sistema de respaldo de mayor capacidad adicional al que ya existía, con el objetivo de reducir los tiempos de recuperación ante futuros incidentes.
La Universidad afirmó además que mantiene protocolos de contención y atención presencial para sostener trámites esenciales cuando alguna plataforma deje de funcionar.
La actualización más inmediata contempla la adquisición de tres servidores. Zermeño calculó preliminarmente que la inversión estaría entre 6 y 8 millones de pesos, aunque aclaró que la cifra todavía puede variar dependiendo de sus características técnicas, capacidad y sistemas de enfriamiento.
La sustitución tampoco sería inmediata: este tipo de infraestructura debe encargarse a proveedores especializados y puede tardar entre 40 y 50 días en ser entregada.
El costo de los servidores ya estaba considerado por la universidad; lo que podría convertirse en una nueva presión presupuestal es la contratación de especialistas privados si la FGR y la Guardia Nacional no consiguen recuperar la información actualmente encriptada.
Por ahora, aunque la mayoría de los servicios escolares ya fueron restablecidos, la Universidad continúa sin recuperar el control de los servidores afectados y desconoce cuánto tiempo tomará recuperar la información que permanece encriptada.





