Por Victoriano Martínez
Mil trescientos ejemplares de especies nativas plantadas por más de 200 brigadistas, en su mayoría de niñas a mujeres de la tercera edad, junto a la barda perimetral de uno de los fraccionamientos con los que los desarrolladores inmobiliarios acosan al Ejido Guadalupe Victoria fueron el resultado de la Tercera Jornada de Reforestación Ciudadana en la Sierra de San Miguelito.
No sólo se plantaron especies nativas, la jornada también sirvió para fijar una postura que, desde hace 15 años, mantienen los pobladores del Ejido Guadalupe Victoria y su Anexo La Cruz, cuando comenzaron intentos por despojarlos de su territorio.
“Recordarle al gobierno estatal y recordarle al monstruo depredador que estamos más que vivos y organizados en Guadalupe Victoria”, fue la convicción que los participantes, en su mayoría ejidatarios y pobladores de la comunidad, que incluso comenzaron con la plantación antes de que llegaran los brigadistas que atendieron la convocatoria de los Guardianes de la Sierra.
El ejido Guadalupe Victoria tiene la posesión del territorio por una resolución presidencial de 1929, además de que la Comunidad Guadalupe Victoria mantiene en posesión ancestral más de dos mil hectáreas.
Mil 700 hectáreas de las más de 111 mil del polígono del Área Natural Protegida (ANP) Sierra de San Miguelito son de Guadalupe Victoria, que además aporta más de mil 500 hectáreas para el área de amortiguamiento.
Reforestar en los límites de los fraccionamientos que los acosan es un acto de resistencia que, además de simbolizar la defensa de su territorio, constituye un acto de protección a la integridad ambiental de la ANP Sierra de San Miguelito.
No es la primera vez que se da una jornada de reforestación en esa zona. Con el mismo propósito se dieron la 2ª Jornada del 14 de julio de 2024 y la 5ª Jornada del 29 de septiembre de 2024. Este domingo tuvo el mismo propósito porque los embates de los desarrolladores inmobiliarios por apoderarse de su territorio no cesan.
Comenzaron con una acción coordinada por el padre Eduardo Córdova como responsable jurídico de la Arquidiócesis para lograr por la vía de presunta nacionalización del Santuario del Desierto desincorporar más de 700 hectáreas del Ejido Guadalupe Victoria.
También se intentó por la vía de una disputa por los terrenos del Santuario del Desierto que desde el Ejido Escalerillas pretendieron adjudicar a su territorio sin lograrlo.
Es muy frecuente que los ejidatarios de Guadalupe Victoria enfrenten a desarrolladores inmobiliarios que pretenden circular parte de su territorio con presuntas escrituras que los acreditan como propietarios de determinadas superficies.
“Se van a Soledad e inscriben un contrato de compra-venta de hace 30 años y luego van y hacen un procedimiento ante un juez y un juez les aprueba escrituras”, explicó uno de los asesores jurídicos de los ejidatarios, quien mencionó que han detectado escrituras falsas sobre mil 400 hectáreas del área comunal.
En 2022, por ejemplo, corredores inmobiliarios comenzaron a ofertar terrenos dentro de 235 hectáreas, presuntamente propiedad de José Santos Alonso Santos, descendiente del cacique Gonzalo N. Santos, quien se las habría comprado al exgobernador el 13 de agosto de 1957. Una escritura falsa que invadía 17.2 hectáreas del Ejido y en el resto propiedades privadas.
Una circunstancia que los hace enfrentar en tribunales cada intento de despojo y que, tiene como consecuencia, además, que enfrenten juicios de todo tipo en contra de integrantes de la comunidad, que son parte de las razones por las que la jornada de reforestación se realizan en los límites con los fraccionamientos que los depredadores inmobiliarios quieren rebasar.
Entre los ejidos y comunidades de la ANP Sierra de San Miguelito, el de Guadalupe Victoria está entre los que más embates inmobiliarios enfrenta, por los que se ha vuelto modelo de resistencia, en el que las jornadas de reforestación se han convertido en una estrategia más, replicable en el resto del polígono protegido.


