Viviendas abandonadas contrastan con el déficit habitacional en SLP: especialista

María Ruiz

Mientras San Luis Potosí enfrenta un déficit de alrededor de 50 mil viviendas, en la zona metropolitana existen más de 48 mil inmuebles abandonados o vandalizados, una situación que evidencia la necesidad de replantear el aprovechamiento del suelo urbano y las construcciones existentes, antes de continuar con la expansión habitacional, así lo explicó Gerardo Navarro Ibáñez, licenciado en Derecho, maestro en Ciudades Sostenibles por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) y doctorante en Ciencias Ambientales.

Según lo dicho por el especialista, y desde una perspectiva de sostenibilidad urbana, el reciclaje inmobiliario representa una alternativa para recuperar estas propiedades, reincorporarlas al tejido social y facilitar el acceso a vivienda sin recurrir necesariamente a nuevas construcciones.

Navarro Ibáñez señaló que parte de estas viviendas corresponden a personas que adquirieron inmuebles mediante créditos del Infonavit, pero que por distintas circunstancias no pudieron habitarlos o dejaron de hacerlo. Después de varios años, algunas propiedades terminan abandonadas, vandalizadas o invadidas, mientras sus propietarios enfrentan dificultades para recuperar su patrimonio.

Las cifras de viviendas abandonadas y del déficit habitacional fueron proporcionadas por el propio Navarro Ibáñez, quien aclaró que la estimación deriva de un análisis realizado por su equipo sobre las condiciones de las viviendas en la zona metropolitana.

“En San Luis Potosí tenemos alrededor de 50 mil viviendas de déficit de vivienda. Nosotros queremos incorporar, porque hemos hecho el estudio de que hay más de 48 mil viviendas en la zona metropolitana abandonadas o vandalizadas”, explicó.

Navarro Ibáñez indicó que el reciclaje inmobiliario consiste en rehabilitar, transformar y recuperar propiedades que perdieron su función habitacional para que puedan volver a ser ocupadas. Consideró que esta alternativa permite atender simultáneamente el desaprovechamiento de inmuebles y la necesidad de vivienda en la zona metropolitana.

El abandono de estas construcciones también tiene consecuencias que van más allá del deterioro físico de las propiedades. De acuerdo con el especialista, cuando una vivienda permanece desocupada puede convertirse en un tiradero clandestino o ser utilizada por personas ajenas al inmueble, situaciones que afectan la percepción de seguridad y la convivencia entre habitantes.

Explicó que las familias que viven junto a estos espacios pueden experimentar temor de que sus hijas e hijos se acerquen a las propiedades, lo que limita el uso de las calles y debilita las relaciones comunitarias.

A partir de la recuperación de inmuebles, señaló, también se han identificado cambios en la percepción de quienes habitan las colonias intervenidas. En encuestas realizadas después de rehabilitar algunas viviendas, vecinos manifestaron sentirse más seguros y con mayor confianza para permitir que sus hijos jueguen en las calles o recibir familiares en sus hogares.

Otro componente de esta alternativa es el impacto ambiental. Navarro Ibáñez explicó que construir una vivienda desde cero implica utilizar nuevos materiales y generar emisiones de gases de efecto invernadero, particularmente dióxido de carbono. En contraste, rehabilitar una edificación permite aprovechar la infraestructura urbana existente y reducir la carga contaminante asociada a nuevos procesos constructivos.

Indicó que este modelo se relaciona con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 11 de la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas, enfocado en lograr ciudades y comunidades sostenibles. Como parte de este planteamiento, explicó que se realizan mediciones del dióxido de carbono que se evita generar al rehabilitar una propiedad en lugar de construir una nueva.

Hasta el momento, alrededor de 50 viviendas han sido intervenidas en San Luis Potosí capital, Soledad de Graciano Sánchez y Villa de Pozos, mediante procesos de recuperación y rehabilitación para reincorporarlas al mercado habitacional.

Finalmente, el especialista consideró necesario que las personas que tienen propiedades abandonadas, vandalizadas o invadidas conozcan las alternativas existentes para recuperarlas. Señaló que este tipo de intervenciones requieren atender cada inmueble de manera particular, pero pueden contribuir tanto al aprovechamiento de la vivienda como a la recuperación de los entornos urbanos.