María Ruiz
La noche del 22 de diciembre de 2024, Emir Yurel Torres Cruz, un joven de 19 años, fue privado de su libertad en el municipio de Rioverde, San Luis Potosí. Desde ese momento, su familia comenzó una búsqueda que se prolongó durante semanas entre fichas de desaparición, recorridos, llamados en redes sociales y la esperanza de encontrarlo con vida.
Su madre, Odalis Cruz, recorrió oficinas de gobierno, buscó respuestas en la Fiscalía General del Estado de San Luis Potosí y alzó la voz públicamente hasta durante un evento del gobernador Ricardo Gallardo Cardona, a quien pidió ayuda para localizar a su hijo. La búsqueda también fue acompañada por el colectivo Voz y Dignidad por los Nuestros SLP, que respaldó a la familia en uno de los casos que conmocionó a la zona Media.
La espera terminó el 4 de febrero de 2025.
Ese día, la Fiscalía General del Estado confirmó el hallazgo de restos biológicos pertenecientes a Emir, al mismo tiempo que el colectivo Voz y Dignidad dio a conocer que los restos habían sido localizados en una fosa clandestina cercana a la comunidad de Agua Dulce, a un costado de la carretera Rioverde-San Ciro de Acosta, y que estos correspondían a Emir. La identificación positiva fue posible, según lo dispuesto por la FGE en su momento, mediante un procedimiento de odontología forense, realizado por el Centro de Identificación Humana de San Luis Potosí, en coordinación con la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas y la propia Fiscalía.
La búsqueda terminó.
Pero no la lucha de su madre.
A un año y seis meses de la desaparición y más de un año después de haber recuperado los restos de su hijo, Odalis decidió volver a difundir el rostro de Emir en redes sociales. La campaña muestra su fotografía acompañada de dos fechas: 22 de diciembre de 2024, día en que fue privado de su libertad, y 4 de febrero de 2025, fecha en que su familia confirmó que los restos localizados correspondían a él. Sobre la imagen aparece un mensaje dirigido a la sociedad: “Comparte su historia. No permitamos que su caso sea olvidado”, seguido de una exigencia que resume el motivo de volver a hablar públicamente del caso: “A un año y seis meses de que Emir Yurel fue llevado en contra de su voluntad, seguimos exigiendo justicia, verdad y respuestas”.

Para Odalis, esa publicación no es un recordatorio del dolor, sino una forma de evitar que el expediente quede en el olvido.
“No ha sido fácil”, dice al comenzar la entrevista.
“No es como que ya me lo entregaron, ya lo sepulté y era lo que quería. Claro que quería encontrarlo, pero eso no era el final. Yo no estoy en paz si mi hijo no tiene justicia. No estamos tranquilos. Mi hijo merece justicia y merece que se sepa qué fue lo que pasó con él”.
Mientras habla, hace pausas largas. Se disculpa varias veces por los nervios. No porque dude de lo que dice, sino porque volver a contar la historia significa regresar a aquella noche de diciembre en que su hijo desapareció.
Cuando se le pregunta por el estado de la carpeta de investigación, responde directa.
“La carpeta de investigación literalmente no tiene ningún avance. Estamos hablando de un año y medio y no han hecho nada. La Policía de Investigación quedó de seguir investigando el caso, pero hasta este momento no se ha hecho nada. Yo sigo sin saber realmente qué fue lo que pasó con mi hijo”.
La madre de Emir sostiene que la Fiscalía General del Estado de San Luis Potosí no le ha informado sobre nuevas diligencias ni sobre avances para identificar y detener a los responsables.
Afirma que incluso la comunicación con la autoridad encargada del expediente se ha vuelto cada vez más difícil.
“Tengo días llamándole a la licenciada Karla Victoria García Leura, titular de la Unidad para la Atención de Personas Desaparecidas o Extraviadas y Coordinación Estatal de Alerta Amber. No me contesta las llamadas, no responde los mensajes o me dejan en visto. Ya me cansé de estar pidiendo, por favor. Ya no pido. Ahora exijo justicia para mi hijo porque él tenía una vida por delante”.
Odalis insiste en que su reclamo no se limita a pedir una actualización del expediente. Lo que exige es que la Fiscalía agote todas las líneas de investigación que, a su juicio, siguen pendientes.
Habla, por ejemplo, de la obtención de videos de cámaras de vigilancia que podrían ayudar a reconstruir los últimos movimientos de Emir antes de ser privado de su libertad.
También reclama que no existan personas detenidas ni responsables identificados por el homicidio de su hijo ni por el robo de la camioneta en la que viajaba aquella noche.
“No es justo que todavía esté pidiendo que busquen videos, que busquen pruebas para poder dar con los responsables. Pareciera que a mi hijo se lo llevaron y hasta el día de hoy no hay ningún responsable. Tampoco hay responsables por la camioneta. No tenemos pruebas porque las autoridades no las han conseguido”.
La madre también habla de otra herida que la acompaña desde el inicio del caso, que son los señalamientos que, dice, intentaron justificar el crimen a partir de prejuicios sobre Emir.
Recuerda que hubo quienes insinuaron que un joven de 19 años no podía conducir una camioneta sin estar relacionado con actividades ilícitas.
“Hay muchas personas que dijeron que seguramente andaba en malos pasos por traer una camioneta. No saben cuánto trabaja una familia para comprar sus cosas. La camioneta era mía. Mi hijo era un joven con educación, trabajador, honesto. Nunca anduvo en malos pasos. Yo también quiero que se limpie el honor de mi hijo”.
Odalis cuenta que, durante este año y medio, ha recibido información de personas que aseguran haber visto algo antes de la desaparición de Emir. Sin embargo, dice que casi nadie está dispuesto a declarar formalmente.
“Me han dicho que lo fueron siguiendo desde la casa. Hay personas que saben cosas, pero nunca van a declarar porque tienen miedo. Eso es lo que existe aquí: miedo. A mí ese miedo me lo quitaron el día que desapareció mi hijo. Yo no voy a descansar hasta que haya verdad y justicia”.
Antes de terminar Odalis dirige un nuevo llamado al gobernador Ricardo Gallardo Cardona y a la Fiscalía General del Estado, en el que no pide compasión, exige resultados.
“Yo le pido al señor gobernador que se le haga justicia a mi hijo ya. No es justo cómo se lo llevaron ni cómo encontramos sus restos. Lo único que espero de esta campaña es que nos hagan caso, que la investigación avance y que mi hijo tenga la verdad y la justicia que merece. Porque él ya no tiene voz, pero la voz la tengo yo, su madre, y no me voy a cansar hasta conseguirla”.




