Por Victoriano Martínez

“Estamos ante un gobierno indebidamente por parte de unos asesores, de algunas asesoras, que son irresponsables porque nos llevan a hacer esos ridículos”, expresó el diputado Edgardo Hernández Contreras durante la sesión del pleno del Congreso del Estado de este jueves 26 de noviembre.

El contexto: La diputada Laura Patricia Silva Celis, secretaria de la Comisión de Salud, hizo notar la contradicción entre un dictamen que desechaba un punto de acuerdo y una hoja de firmas de la votación en el que se le declara procedente.

Pudo tratarse de un error o no de la asesora de la Comisión de Salud provocado por la práctica de firmar las votaciones en hoja separada del documento que contiene el dictamen.

Lo que resulta revelador es que varios diputados, integrantes y no integrantes de esa comisión, reaccionaron como si se tratara de un acto más de deslealtad por parte de la asesora y se pronunciaron por no limitarse a una llamada de atención, sino a iniciarle un procedimiento administrativo de sanción.

El de Hernández Contreras es un señalamiento genérico que acusa a los de llevarlos “a hacer esos ridículos”, en plural, no sólo los dos casos mencionados durante la sesión plenaria de este jueves que –en todo caso– serían sólo botones de muestra.

Hernández Contreras reveló el segundo de los casos mencionados ayer: la presunta falsificación de la firma de una diputada por parte del asesor de las comisiones unidas de Justicia, de Puntos Constitucionales y de Gobernación para acelerar dar trato preferente al dictamen de una iniciativa.

Más adelante la diputada Beatriz Benavente Rodríguez descartó la falsificación y asumió la responsabilidad de un descuido que generó esa confusión.

Los dos casos quedaron como muestra de lo mucho que se guardaron los diputados durante la sesión con relación al trabajo que realizan sus asesores en las comisiones legislativas y que dejaron ver con distintas expresiones:

“Necesitamos asesores que verdaderamente tengan un enorme compromiso con nuestra institución, con el Poder Legislativo, con el Congreso del Estado, y también pues es una llamada de atención para los presidentes para estar más al pendiente precisamente de los resolutivos que finalmente firmamos todos”, dijo el diputado Eugenio Govea Arcos.

“No se vale que nos estén metiendo estos goles, necesitamos asesores competentes, que no se estén fijando en los colores de los presidentes de las comisiones y que realmente se aboquen a realizar el trabajo legislativo con profesionalismo”, dijo la diputada María del Consuelo Carmona Salas.

“Yo creo que esto requiere no sólo una llamada de atención como lo comentó la diputada Isabel, que vaya más allá, lo siento por los asesores, y que sea algo que sirva no de ejemplo pero que todos los asesores se comprometan a trabajar realmente con este trabajo”, agregó.

La explicación de Benavente Rodríguez sobre el caso de la iniciativa a la que se le pretendió dar un trato preferente no fue aceptada por la diputada María Isabel González Tovar, quien afirmó que no se trató de un descuido, sino de la respuesta al autor de la iniciativa, de quien dijo “no es cualquiera”. Propuso retomar el tema en asuntos generales… lo que ya no ocurrió.

La discusión sobre el papel de los asesores llegó al pleno en un momento en el que el Congreso del Estado enfrenta un caso que bien podría ser uno más de los que Hernández Contreras calificó como ridículos, al tener que dejar sin efecto el nombramiento del titular de la Unidad de Evaluación y Control de la Comisión de Vigilancia por orden del Primer Tribunal Colegiado.

Uno de los ridículos en los que incurrieron los diputados recientemente fue la anulación de la Ley Electoral que aprobaron el pasado 30 de junio y que provocó que el proceso electoral 2020-2021 se reprogramara con la Ley Electoral de 2014.

Si bien esos ridículos en los que incurren pueden ser efecto de un “gobierno indebidamente por parte de unos asesores”, no haber ventilado y avanzado en resolver ese tema en la sesión de este jueves pareció más un acto de prolongación del sometimiento a ese gobierno indebido, que abre muchas dudas, incluida si se trata de un esquema de complicidad útil a su vocación de simuladores.