San Luis Potosí, México (1 de mayo de 2015).- En su columna, Detrás de la Noticia que publica El Universal, el periodista Ricardo Rocha escribió que en San Luis Potosí la delantera para las elecciones de gobernador, la lleva Sonia Mendoza Díaz. Define que esa ventaja panista es el resultado del “tiradero” que está dejando el gobernador saliente, Fernando Toranzo Fernández.

Contundente y lapidario.

En su espacio de análisis del miércoles, Rocha hizo un repaso de las nueve entidades de la república donde habrá elecciones de gobernador. Con base en los resultados de encuestas de El Universal, de lo que concluyó para el caso de San Luis Potosí que Juan Manuel Carreras López va en desventaja contra la candidata del PAN.

En apenas un párrafo tocó el tema de San Luis y en ese lacónico espacio utilizó la palabra clave: “tiradero” en referencia a lo que en cinco años y meses ha logrado hacer el doctor Fernando Toranzo Fernández.

Para entender eso y que a decir de Ricardo Rocha tiene al PRI como virtual perdedor en las elecciones del siete de junio, basta con refrescar un poco la memoria y recapitular los episodios más sórdidos de la actual administración.

Dos escándalos fueron de la mano de su hermano, Martín, a quien a inicios del gobierno ratificó como director de los Parques Tangamanga lo que significó en su momento un vil acto de nepotismo. Lo quitó, pero ahí no paró la cosa.

Ya como delegado de la Comisión Nacional Forestar explotó una especie de bomba molotov mediática contra su hermano, el gobernador. Denunció penalmente su jefe de prensa, al secretario general de gobierno y a un subsecretario. Detalló que esos funcionarios intentaron extorsionarlo, habló del vacío de gobierno de su hermano y de la ausencia absoluta de justicia en la entidad.

Cómo pasar por alto los negocios al amparo de las influencias de los vástagos y familia del gobernador, la casa de gobernadores como vecindad para uno de ellos, los negocios de invernaderos para el otro con recursos crediticios públicos.

Y luego el manejo discrecional de los recursos desde el DIF estatal, el libertinaje de funcionarios que en esa dependencia ha actuado de manera discrecional en perjuicio de la institucionalidad.

Las bases entregadas a elementos mediocres pero salameros y aduladores, la impunidad para amigos y compadres, el vuelo amplio a la hilacha desde cargos en las áreas de Logística y Despacho del Ejecutivo.

El caótico gabinete de seguridad pública, el desastre del sistema carcelario, los miles de ejecutados, los cientos de secuestrados.

Y la deuda pública a niveles históricos por encima de los cinco mil millones de pesos, el uso de las instituciones para cristalizar vendetas personales. La deuda que prometió aliviar solo la extendió a las futuras administraciones que pagarán lo que él no pago, aunque si la utilizó como lastimero pretexto.

Y por último, un PRI dividido. Eso es parte de la obra de Toranzo, una obra que tiene al PRI con un pie en la derrota electoral. No importa si la gente le cree o no a Sonia Mendoza, no importa si la gente confía en ella o no, lo que la gente parece querer con ansiedad es que Toranzo ya se vaya, pues antes, con Carreras López se van a desquitar de tanto agravio.