Astrolabio

 

En la página 17 del libro de Propuesta de Gobierno de Fernando Toranzo Fernández, hay un apartado de “prioridades” 7 entre éstas, destaca la del “Ingreso”. Dice: “estoy plenamente convencido de que solo podemos avanzar, si nos aseguramos de que cada familia cuente con un ingreso suficiente para garantizar a sus hijos el acceso al alimento, educación, salud, vivienda, cultura y recreación”.

Cumplido señor doctor, pero solo para su familia.

Luego de ver la información revelada por El Universal y retomada por distintos medios locales, en la que se da cuenta de que el aún gobernador tendría una fortuna de unos 240 millones de pesos, se entiende que sus prioridades en materia de ingresos para su sexenio, no tomaba en cuenta a los potosinos todos sino sólo a los suyos: esposa, hijos, hermanos, cuñados y demás.

Cumplido con holgura y suficiencia su compromiso de campaña señor gobernador, su familia y agregados son de los pocos que se han enriquecido en su administración.

En la página 14 de ese libro plagado de mentiras que en sus momento fueron propuestas de gobierno, destaca el tema de “Reto de Gobierno”. Uno de los retos referidos por el priísta Toranzo era otra prioridad: “Un gobierno honesto”.

En él, habla de “ética” como el principio que movería todas las acciones de su gobierno a lo que añadió también que el suyo, sería un gobierno transparente y rendidor de cuentas a la sociedad.

Mentira monumental, el gobernador se acordó de la transparencia solo para imponer a comisionadas de la CEGAIP hasta colocar a esa institución en el nivel de cómplice de opacos y secretistas de la información pública. Para el gobernador, la rendición de cuentas ha sido bandera que gusta ondear públicamente pero que pisotea en absoluta impunidad.

Esto dijo Toranzo: “La rendición de cuentas debe estar sustentada en la ética política de los servidores públicos, para que su conducta se ajuste a los principios de racionalidad económica, eficiencia en el ejercicio del gasto público. La discrecionalidad y el patrimonialismo en el manejo del dinero público, es pernicioso y provoca actos de corrupción”.

Lo que dijo que no haría lo hizo y la ética que dijo movería sus actos de gobierno la escondió. De acuerdo con la información revelada, Toranzo si utilizó los recursos públicos en beneficio de su patrimonio. Es decir, lo que advertía como pernicioso, lo convirtió en política de gobierno.

Toranzo el Hacendado, Toranzo el Pernicioso.

En su ya lejano arranque de gobierno, las primeras líneas del libro Plan Estatal de Desarrollo 2009-2015 dice: “San Luis Potosí tiene un sueño y con el trabajo y el esfuerzo de todos vamos a hacerlo realidad”.

A la luz de la información que se ventiló a primera hora del lunes, está claro que el único que ha cumplido sus sueños es el gobernador y que los potosinos seguimos viviendo con él, una pesadilla.

Aunado a lo mediocre de su administración, hay que sumar el recurrente conflicto de intereses derivado de la tentación por poseer y aparecer y vivir como ricos aunque públicamente se hable de los pobres.

 Pero bien visto, el doctor no tiene toda la culpa, buena parte de responsabilidad la tienen los que lo hicieron candidato y gobernador de la nada, los que lo pusieron porque creían que sería marioneta, los que le ofrecieron cartera repleta para ganar las elecciones.

Fernando Toranzo quiso tener su propio yate cuando se subió al del empresario Pablo Valladares. Cuando era candidato a gobernador, el empresario le prestaba el yate para el relax, para pescar, para beber, para reflexionar sobre la alta tarea de gobernar a San Luis Potosí.

Luego, Toranzo se la creyó y si sus amigos tenían yates atracados en fabulosas playas, él ¿porqué no?,y ahí lo tienen, en las páginas de la prensa nacional donde destacan sus excesos y probables corruptelas.

Los datos ofrecidos en Serpientes y Escaleras, por cierto, deben ser tan reales como que Salvador García Soto es uno de los periodistas predilectos del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, donde por cierto, el alicaído Toranzo a nadie le cae bien.

Para unos espionaje, para otros, una simple sacudida como a los petates; los sacudes y sueltan todo el polvo.

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