Astrolabio

Por Antonio González Vázquez

Cinco son o han sido, desde hace tiempo, los funcionarios que maniobran de manera  directa y ordenan eliminar observaciones financieras de los informes de auditoría que realiza personal de la Auditoría Superior del Estado.

El área de limpiado y planchado de la Auditoría Superior del Estado ha tenido a cargo a  José Martín Martínez, Sandra Elizabeth Anguiano, Rocío Elizabeth Cervantes, Rubén Izar Urbina y José Luis Cortés Tello; capitaneados por Abraham Reinhardt Guerrero y Humberto Pérez Castillo.

Ellos, de acuerdo con versiones directas de personal que en algún momento laboró para la ASE y que tenían como jefe próximo a algunos de esos presuntos blanqueadores de cuentas públicas, operaban de manera muy simple.

El diputado Oscar Bautista tenía acceso a los informes iniciales de auditoría donde se especifican los detalles técnicos y luego, avisaba a los alcaldes del problema en que estaban metidos y luego, ya con acuerdo económico, alguno de los coordinadores le pedía a otro eliminar o disminuir montos de observaciones.

Es decir, en la auditoría de campo, el auditor hacía sus anotaciones y al identificar las presuntas inconsistencias, las anotaba en su informe, pero luego, mágicamente desaparecían en la oficina de cualquiera de esos cinco coordinadores.

Que ya no estén esos funcionarios en la institución no significa mucho, pues mientras no se finquen responsabilidades legales, su salida de la ASE más pareciera un premio.

Gente que ha trabajado por años en la Auditoría y que ha visto pasar a distintos funcionarios del primer círculo de mando en la ASE, revelan que lo de los moches y la limpia de cuentas es más simple de lo que se cree y es cierto; son unos cuantos los que participaban con la alteración de informes que luego, eran debidamente aprobados por Jesús Martínez Loredo y Humberto Pérez.

Eso por supuesto, se trata de acciones debidamente concertadas entre coordinadores y legisladores que son los que se venían repartiendo el botín que significaban las cuentas públicas municipales.

De preocupar es el hecho de que sigan corriendo los días y las investigaciones judiciales no den visos de actividad alguna. No hay ninguna señal de que se hace algo serio ante la gravedad de las circunstancias, pareciera que hay cierta disposición para limitar el escándalo al espectro mediático.

Se pretende distraer el tema de fondo que es el de la corrupción en la revisión de las cuentas públicas, pero lo cierto es que los movimientos de funcionarios al interior de la ASE son cosa secundaria si las investigaciones se limitan a ellos.

Los diputados Bautista, Flores, Torres y Barrera deberían pedir licencia por la gravedad del caso que ha alcanzado incluso dimensión nacional.

Mientras más se aferren a la curul más desgastante será para ellos y su futuro político, futuro que en estos momentos debe haberse hecho añicos.

De la curul a su casa, sino es que a la cárcel.

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