La ciudad enfrentó ayer momentos difíciles a causa de bloqueos y manifestaciones de comerciantes, por un lado, ambulantes y por el otro, locatarios de mercados que se dicen afectados por el comercio informal. El ayuntamiento y el gobierno estatal, por supuesto, nunca han mostrado capacidad ni voluntad para resolver los problemas que, en el caso del comercio en el centro histórico afectan a la población.

San Luis Potosí tiene una población total de 2 millones 750 mil 399 personas y su población económicamente activa es de un millón 150 mil 688 personas, de los cuales, están ocupadas un millón 117 mil 729 personas, es decir, están desocupadas, 32 mil 959 personas.

 

Es obvio, de algo tienen que vivir.

 

Pero puede ser que la situación sea más grave, puesto que la población de 15 años y más es de un millón 975 mil 304 personas, lo cual representa que hay más de 800 mil personas que tienen necesidad de ingreso de manera directa o indirecta.

De ese tamaño es la economía informal en San Luis Potosí. De acuerdo con datos del INEGI, la zona metropolitana de San Luis Potosí observa un crecimiento del 19 por ciento de las actividades informales.

Eso se reflejó ayer con el bloqueo al Eje Vial y con el otro plantón-bloqueo en la zona de la Unidad Administrativa Municipal.

El problema es que los políticos en campaña ofrecen resolver problemas que no está en sus manos y mucho menos en su cabeza, enfrentar y solucionar. En la ciudad, el gobernador o el alcalde en turno han ofrecido resolver el problema del ambulantaje y nunca han cumplido.

Primero porque no pueden y segundo porque no saben que hacer. Y no pueden y no saben, porque en sentido estricto, se trata de un problema económico que no se atiende desalojando o reubicando a comerciantes. Se trata de un conflicto económico propio de una entidad y de una sociedad sin el desarrollo suficiente como para dar oportunidades a todos.

Los comerciantes informales salen a la calle por necesidad, enseguida se les tolera y luego se les manipula y se les usa para favores políticos y luego también se les ve como objeto a ser utilizado para cuando haga falta demostrar que hay mano firme para aplicar la ley.

Eso no sirve en absoluto: en un estado donde el 53 por ciento de la población es pobre, no todos pueden ir de compras a Plaza San Luis sino que van de compras al mercado y cuando incluso está fuera del alcance del bolsillo, pues se va a la calle. Se sabe que no se compra lo mejor, pero no hay para más.

Siempre habrá comercio informal porque siempre habrá quien requiera algo según su poder de compra. Hay ambulantes en la alameda de la Ciudad de México y en El Zócalo y también en el centro histórico de San Luis. En ambos, lugares tan disímbolos hay pobreza y en ambos casos, hay autoridades que mienten y luego manipulan y corrompen y en este momento no es la excepción.