Durante los últimos días ha causado revuelo en la prensa y en los círculos rojos del poder la reaparición en la agenda pública de Victoria Labastida. La ex presidenta municipal de San Luis Potosí dejó muchos enemigos en esos dos ámbitos, en el de los medios de comunicación y en selectos grupos del poder público y fáctico.

Tras años de amargos reclamos contra de Fernando Toranzo por mantener en la impunidad el presunto agravio a las arcas municipales, los antilabastidistas parecía que ya podrían disfrutar del placer de la venganza.

Se les hacía agua la boca y les daba comezón en las manos pues estaban seguros de que una celda en la Pila estaría esperando a Victoria Labastida y ex colaboradores a quienes antes que un juez, enjuiciaron a los ex funcionarios municipales.

Primero cayó el ex edil interino, Miguel Ávalos Oyervides y se vaticinaba que de ahí en adelante, uno a uno, irían a parar a prisión donde estarían encerrados durante muchos tiempos, es decir, a través de largos y tortuosos años.

Estaban tan contentos, que en varios periódicos sin temor a hacer el ridículo le dieron gracias públicas al gobernador por su valentía y sentido de republicana responsabilidad para hacer justicia.

El gozo se fue demasiado pronto al pozo. Oyervides recuperó su libertad previo pago de fianza porque los delitos de que se le acusan no son considerados graves y Victoria Labastida y sus ex colaboradores fueron tranquilamente a declarar ante el juez de la causa, incluso, a través de los fotógrafos que los captaron al llegar al juzgado, le enviaron saludos a uno que otro dueño de medios y a uno que otro temible e influyente columnista.

Corrieron ríos de indignada tinta en la prensa clamando por la cabeza de Labastida y compañía, a ese tema se le dedicaba un día y el otro también. Se escribieron millones de líneas ágata y cientos de miles de caracteres con opiniones y declaraciones de todo aquel que quisiera opinar, especialmente en contra de Labastida. Desde 2009 cuando empezó a gobernar la ciudad y hasta ahora, ha sido la villana favorita de algunos medios, incluso por encima de los diputados que son su carroña favorita.

Pero después de todo, lo único que hay es que a todos les siguen un proceso en libertad, que es muy probable que no vaya a pasar nada y que como siempre, la impunidad se impondrá.

El problema es que tantos se rasguen las vestiduras y cierren los ojos a hechos similares de los que no se atreven a hablar.

 

Ese es el San Luis Potosí de la simulación, de la farsa, del engaño. Toranzo no hizo nada, Carreras hace que hace algo y en los hechos no hace nada. En los dos casos, como priístas que son, se pliegan a las órdenes de arriba y ahora lo saben ya con certeza. Acúsenlos, pero nada más, nada más.