El gasto en la burocracia estatal en todos sus niveles, es tres veces más alto que el presupuesto que se destina a la obra pública directa. De ese tamaño es la inequidad en el ejercicio del gasto público.

Verbigracia, para que usted amable lector se indigne, en unos días más, los burócratas estatales, empezando con el gobernador Carreras y pasando por toda su parafernalia de colaboradores, se estarán repartiendo unos 500 millones de pesos por concepto de aguinaldo.

El Congreso del Estado recibirá formalmente en sesión del pleno de este jueves, las iniciativas de leyes de Ingresos y de Egresos de Gobierno del Estado para 2016. Se programan ingresos y gastos de 39 mil millones de pesos, aunque en el curso del año, es posible ajustar eso, por lo que la estimación es que el año entrante el gobierno disfrute de un presupuesto superior a los 41 mil millones de pesos.

Con independencia de ir analizando el presupuesto en el sentido de en qué se gasta y quién gasta, vale la pena una reflexión inicial respecto de la miseria que se destina a la obra pública directa. Apenas 2 mil 617 millones de pesos de una bolsa cercana a los 40 mil millones de pesos.

Esto no es una novedad, siempre ha sido así: un enorme porcentaje de las obras y programas que lleva a cabo el gobierno local se hacen con recursos federales, aunque el gobernador y los alcaldes en turno son los que salen en la foto cortando listones.

Es patético, pero obras con dinero del gobierno local sin la intervención de ninguna institución más es menor a los 3 mil millones de pesos.

Para 2016, el presupuesto destinado a Servicios Personales no se va a mover, según se asiente en la iniciativa del gobernador, pero eso sería ya el colmo, puesto que el gasto anual es de unos siete mil millones de pesos.

Se anuncia un programa de austeridad, lo cual no deja de ser un lugar común puesto que cada año se echa a andar un plan de esa índole con el nunca cumplido propósito de reducir el gasto. Para 2016, el gobierno de Carreras piensa lograr ahorros del seis por ciento en ese rubro.

No es por acabar con esos ánimos, pero ante esos anuncios no hay más remedio que recordar los programas de austeridad de Fernando Toranzo y de Mario García, cuyos ahorros se reflejaban solamente en palabras de auto alabanza en boletines oficiales donde se daba cuenta de millonarios ahorros que, en los hechos, no existieron.

Este jueves se da entrada a las iniciativas para que en breve sean aprobadas y se recitarán las frases trillas de siempre, como por ejemplo, es un presupuesto responsable, es un presupuesto austero en el que se da prioridad a los potosinos, es un presupuesto pensado en el bienestar de la sociedad y más bla-bla-bla.