Astrolabio

Por Antonio González Vázquez

El Partido Revolucionario Institucional no solo no sancionó a Oscar Bautista Villegas por su involucramiento en el escándalo de la Ecuación de Corrupción, sino que incluso lo pasea y presenta en actos de partido donde de manera incongruente, se habla de servir a la sociedad con honestidad.

Luego de que se destapó el asunto con el video del ahora diputado con licencia, Enrique Flores, mismo que fue prolífico y cínico en la descripción del procedimiento para limpiar cuentas públicas municipales a cambio de unos cuantos millones de pesos, en el PAN de inmediato se activó a nivel nacional el procedimiento de expulsión de Flores.

Más tarde el propio Flores renunció al partido, pero institucionalmente ese partido se pronunció públicamente contra su diputado, lo criticó y procedió a iniciar los trámites de sanción correspondientes.

El PRI no hizo nada, guardó silencio y en ningún momento, ya sea desde la dirigencia nacional o en el plano local, se emprendieron acciones orientadas a sancionar a uno de sus dirigentes que fue acusado públicamente de operar actos de corrupción desde el Congreso del Estado hasta la Auditoría Superior del Estado.

El PRI no tomó ninguna medida, salvo tibios señalamientos que no llevan a nada y que en los hechos no significan nada.

Por eso, Oscar Bautista Villegas es partícipe de actos del PRI donde aparece con el respaldo de la dirigencia del partido. Es como si no hubiera pasado nada, como si Oscar Bautista fuera un diputado ejemplar y un militante distinguido.

La aparición del diputado de la Ecuación de Corrupción en un evento del PRI con la asistencia del presidente del Comité Directivo Estatal, Martín Juárez, lleva implícita la lectura de que para el partido, Oscar Bautista está limpio.

Pero también se puede leer con mayor lógica, que en el PRI se comparten y avalan las sucias prácticas corruptas de servidores públicos que utilizan los cargos conferidos por el voto para hacer negocios.

De hecho, cualquiera al escuchar la palabra corrupto de inmediato la relaciona a los políticos y éstos los relaciona al PRI. No es que el PRI y los priístas sean los únicos corruptos, pero es factible que sí sean los más corruptos.

Tal vez por eso montan eventos partidistas donde uno de los invitados especiales es el diputado Bautista, una de las partes finas del perfecto engranaje de la Ecuación de Corrupción.

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