Astrolabio

 

Con la crónica Los Ejecutados, Astrolabio presenta el fatal recuento de los eventos sumamente violentos que suceden en San Luis Potosí. Lo hacemos cada que Juan Manuel Carreras López celebra un “cumple” mes más como gobernador. Se trata de hacer notar que los muertos tienen nombre y familia, que no son simplemente un número, una estadística más. No es una investigación sino una descripción brutal y cruda de cada hecho. Breve, pero contundente.

De octubre de 2015 a marzo de 2016, van 151 homicidios, es decir, unos 27 cada mes del sexenio. Varía por mes la estimación, pero entre el 80 y 90 por ciento, suelen ser ejecuciones relacionadas con el crimen organizado.

La muerte llega en San Luis Potosí cuando menos se espera, eso es lo que se lee en Los Ejecutados. Unos mueren perseguidos y baleados frente a su casa, algún otro en un camino solitario, otro muere tras haber sido secuestrado y torturado. Nadie quiere morir, pero en San Luis Potosí no se trata de si quieres o no, sino de quienes te quieren ver muerto.

El promedio es de menos de una muerte diaria por homicidio, lo que para algunos sería estar un pasito cerca del cielo, pero en realidad es solo una apariencia y lo sabemos todos: el gobierno obligado constitucionalmente a dar seguridad física y patrimonial a los ciudadanos, está fallando.

 

Tan está fracasando el gobierno de Carreras en materia de seguridad pública que casi a diario nos encontramos con la mala nueva de que se encontraron un cuerpo. En ese contexto, es posible esperar que la espiral de violencia continúe. Hay que aprender a vivir con el miedo pegado a ti como si fuera tu sombra.

Claro, de qué carajo se preocupa la gente si el viernes en Guerrero hubo once ejecutados y en San Luis Potosí solamente uno. Pues de eso se preocupan los potosinos, de esa actitud de complacencia que abraza a las autoridades.

Es decir, no es si es uno o son más, sino que se trata de un es un ser humano, una persona, un padre, hermano, esposo o amigo o quizá vecino. Aunque muchos ni siquiera son identificados y se diluyen hasta perderse en los libros de actas del Forense, no hay que olvida que se trata de seres humanos.

 

En ese sentido, hay un mensaje de que cualquiera puede ser el siguiente. No es necesario andar de lado de la mafia para ser susceptible a la muerte, es tan decadente la situación que, para concretar un robo, el delincuente es capaz de matar.

Marzo ha sido un mes muy delicado con el notable repunte de delitos como el robo en sus distintas modalidades, asaltos en comercios, caminos y domicilios. Algunos de esos eventos tomaron a la opinión pública por asalto para recordarnos que nuestra seguridad pende de alfileres.

 

El gobierno de Carreras López actúa como si no se diera cuenta de eso o quizá como quien sabe que está por ahogarse y confía su vida en la divina providencia.

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