Astrolabio

Por Antonio González Vázquez

Cuando el diputado José Luis Romero mostró una carpeta con la leyenda “Todos somos Barrera” lo que hizo fue confirmar que todos en el Congreso tienen el mismo perfil de corruptos, arrogantes y prepotentes.

Desde el momento en que los diputados aceptaron que Manuel Barrera presentase el informe de actividades legislativas, pese al clamor de muchos de que no lo hiciera por su involucramiento en la Ecuación de Corrupción, lo que hicieron fue convalidar la farsa.

Más aún, al no levantar la voz y no exigir que Manuel Barrera se hiciera a un lado, lo que han mostrado es que también tienen cola que les pisen. Tal vez unos con cola más larga que otros, pero al fin, todos con sus mañas e historias impronunciables.

El escándalo de ayer por la tarde en el Congreso del Estado es la cereza en un pastel que no está cubierto de betún sino de estulticia.

Desde hacía mucho tiempo que los ciudadanos no repudiaban tanto a un servidor público sin que a éste parezca importarle algo. Es la clase de sujetos sin escrúpulos que carecen de dignidad y sí tienen de sobra descaro e insolencia.

Pero no hubo informe. No hubo lectura desde la tribuna ni hubo arenga alguna; solo abucheos y mofas para un legislador decrepito y pícaro.

Y si acaso es verdad que todos los diputados son Manuel Barrera como el bravucón Tekmol dijo, entonces lástima de legislatura: reflejarse en la imagen de un presunto extorsionador de presidentes municipales.

Tan vergonzoso es estar del lado de Manuel Barrera que el gobernador Juan Manuel Carreras no fue al informe. Le dio pena estar sentado junto al verde de la Ecuación, a quien los poderes ejecutivo y judicial le hicieron el vacío: enviaron a representantes de categoría menor.

Todos somos Barrera, baladronada de vecindad por la arrogancia de quien cree que provocar y burlarse de la gente es hacer política. A Romero Calzada se le veía hilarante frente a los reclamos del Frente Ciudadano Anticorrupción: Su sonrisa socarrona equivale a una mentada de madre.

Igual y no hubo nada parecido a un informe. Es decir, el presidente de la Directiva no tomó la tribuna, no se dirigió a los titulares del ejecutivo y judicial, no se dio lectura a mensaje alguno, no hubo aplauso ni reconocimiento al “desempeño” del Congreso.

Lo que hubo fue una mancha más a la sucia imagen del Congreso. Todos Somos Barrera como si eso significara orgullo y dignidad. Definitivo, Romero es un provocador que sin duda pone muy en alto las siglas de su partido, el PRI.

Era muy simple. Manuel Barrera declina dar el informe y solicita licencia porque le han dicho de todas las formas posibles que es un indeseable. Era sencillo, se va y no hay escándalo, pero Barrera y sus compañeros de desprestigio decidieron lo contrario y ahora en su piel la han llevado.

Es del todo desalentador, aún les falta un año en funciones y ya la gente está harta de ellos porque han concedido que sí, que los 26 restantes “somos Barrera”. El fanfarrón y el corrupto, el dúo maravilla de la legislatura más escandalosa y despreciable de que se tenga memoria.

Los diputados son cómplices de ese par indeseable porque los ven hacer y no reaccionan, no dicen nada, no mueven un dedo, aunque con ello convaliden estupideces y sandeces como la de ayer.

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