Astrolabio

Por Antonio González Vázquez

La Comisión de Vigilancia y luego el pleno del Congreso del Estado, en ambos casos, con diputados que presentan una imagen sumamente desgastada y con la credibilidad arrastrando como cobija, tienen ya ante sí un listado de 29 aspirantes al cargo de Auditor Superior del Estado.

El principal problema es que los diputados buscan una persona “honrada” y “honesta”, precisamente lo que le ha faltado a buena parte de los integrantes de la legislatura, digamos por ejemplo, al cuarto integrante de la Ecuación Corrupta, Manuel Barrera Guillén.

La legislatura que ha sido severamente cuestionada tiene el encargo de elegir a un servidor público cuyo perfil deseado pareciera no existir entre los 29 aspirantes registrados.

Los diputados se han ido esmerando en hacer lo necesario para perder la confianza de la sociedad y lo han logrado. Las evaluaciones que a su desempeño ha realizado durante dos años el Congreso Calificado, los ubica como servidores públicos tan improductivos como mediocres. Diputados que han reprobado trimestre tras trimestre las evaluaciones, son los que ahora se proponen elegir “los mejores perfiles de honestidad y capacidad”.

El burro hablando de orejas.

Es decir, la primera gran piedra en el camino para elegir al Auditor que se necesita para sacar de la crisis institucional a la ASE, son los propios diputados.

De la lista de 29 prospectos, en sentido estricto, debería haber al menos dos descartes obligados: Enrique Alfonso Obregón, el Contralor del ayuntamiento de San Luis que, por ese simple hecho queda descartado y que además, fue secretario particular de José de Jesús Martínez Loredo cuando este fue tesorero de Gobierno del Estado.

El Partido Acción Nacional ya lo definió ayer: ese registro es una burla.

El otro, es el de la actual encargada del despacho, Rocío Elizabeth Cervantes Salgado pues fue parte del equipo de Martínez Loredo y durante veinte años ha sido parte de una institución en donde la corrupción aceitó los engranajes para la limpieza de cuentas públicas.

¿O ella no sabía nada de nada?

Ante la gran desconfianza ciudadana que aún persiste por el hecho de que la Ecuación continúa impune, lo deseable es que la sociedad se involucre en el proceso de elección del Auditor y exhiba a quienes haya que exhibir de entre los prospectos registrados.

Seguramente el Frente Ciudadano Anticorrupción hará algo al respecto. Hoy ofrecerán una rueda de prensa en la que fijarán postura frente a la lista de los 29 y anunciarán, probablemente, acciones a seguir.

Lo peor que puede pasar es que se deje maniobrar a los diputados de la Comisión de Vigilancia y luego al resto de legisladores. Es necesario fiscalizar cada una de sus actuaciones.

El riesgo de elegir un Auditor a modo es latente.

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