Se acerca para todos los universitarios un proceso por demás importante para el destino de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí: el cambio de rector.

Cuenta la legalidad universitaria que esta ceremonia es en la que supuestamente el Consejo Directivo en pleno delibera sobre una terna, evalúa y decide, por mayoría simple de sus 56 miembros, quién será la persona apropiada para el cargo. La realidad es muy diferente: el mandato es directamente entregado a quien el rector saliente ordena, y tal persona suele ser el secretario general de la misma.

Es así como los rectores “dejan dicho” quien será su sucesor en el trono, el iluminado, el príncipe que se convierte en rey, en una elegante farsa para cumplir con el protocolo legal, pero que desde antes ya está decidido. Obvio, también dejan dicho quien sigue en qué dirección de qué facultad, quién en qué cargo y de quién hay que deshacerse.

El Consejo Directivo está conformado en su mayoría por los directores de las facultades, los principales funcionarios y algunas otras personas de menor peso. Es aquí donde el compromiso es “anclado” para la obtención de los votos, con la pregunta extraoficial no dicha: ¿Quieres seguir con tu puesto y tu sueldo? ¿Quieres permanecer con los privilegios extra oficiales que eso implica?

La pregunta no es nada ligera, ya que todos los puestos principales en la Universidad conllevan el ser tratado como un ente real, divino, al cual nadie se puede oponer, cuyos deseos se pueden acomodar en la legalidad, o sencillamente darles una salida demagógica. Con un presupuesto anual de 3 mil millones de pesos, la libertad para manejarlo y la ventaja de jamás haber tenido una auditoría SERIA por parte de la Auditoría Superior de la Federación y del Estado, eso se convierte en una gigantesca caja chica.

Flota en el ambiente universitario una pregunta bastante interesante, sobre todo para aquellos miembros de la comunidad auténticamente preocupados por la transparencia, honestidad y pulcritud con la que la institución debe de manejarse y ser ejemplo: ¿CONTINUARA EL STATUS QUO DEL HABITAT? ¿Seguirá la tradición de promover a pequeños príncipes, hijos de funcionarios? ¿Continuarán los representantes de los alumnos convirtiéndose en profesores y funcionarios, como pago a su ceguera?

La administración saliente llevó a cabo un extraordinario despliegue de poder, sin recato y sin la más mínima intención de la discreción, al posicionar libremente en los puestos clave, a personal de la Facultad del Hábitat, incondicionales a la autoridad y cómplices para ocultar algún desvío y para reprimir cualquier manera posible, a cualquier persona que generara cuestionamientos, por más auténticos que fueran, para suplantarlos por quienes pasaron a ser parte de la corte real.

Rectoría, secretaría general, secretaría académica, diseño y construcción, Imagen Universitaria, Unitienda, Bazar Universitario y otros puestos menores, pero también importantes, como la Incubadora de Empresas. Otros puestos como el del contador General, la administración general de la institución, cuentan con miembros, si no del Hábitat, si fieles e incondicionales servidores a la autoridad, antes que nada, y lo que sobresale para su detección son los ostentosos salarios que devengan, como premio a su servidumbre.

Hoy también se presentan otros aspirantes, como el director de la Facultad de Medicina y la heredera de otra familia poderosa en la UASLP, la maestra en Arquitectura Dolores Lastras. Estos aspirantes están haciendo temblar al sucesor natural, el Dr. Anuar Kasis Ariceaga, en sus aspiraciones, y quien está haciendo todo lo posible por mostrarse como el digno receptor indiscutible del trono.

¿QUIÉN ES QUIÉN EN ESTE JUEGO AL TRONO?

Para poder comprender por qué y quiénes son los aspirantes y quién los apoya, primero debemos de conocer cómo fue que llegaron a la posición que hoy ostentan.

El actual rector Manuel Fermín Villar Rubio, inicia como director interno y después como director de la Facultad del Hábitat. Para muchos fue un director ejemplar el estar siempre a disposición de cualquiera, ser accesible, abierto a escuchar opiniones y en los casos de conflicto, siempre escuchando a todas las partes involucradas. Sus buenas gestiones le granjearon la simpatía del entonces rector, el Ing. Jaime Valle Méndez, quien, al salir, “dejó dicho” que su lugar era la Secretaría General, lo cual no dejó muy complacido a quien sería el rector, el entonces Secretario general el Lic. Mario García Valdés. El vox populi universitario cuenta de las desavenencias entre uno y otro, se soportaron, pero al final Mario García mostró obediencia a su anterior jefe, llevando la fiesta casi en paz. En total, 12 años de director, ocho de secretario general y ocho como rector, ubican a Manuel como una persona principalmente dedicada al poder más que a la cátedra. Ventajas que le darían la oportunidad de posicionar a su esposa, a su cuñada y al final a su propia hija, como parte del sistema que lo rodea.

Manuel Villar no tiene más preocupación que la de dejar una camarilla que a su salida encubra y olvide todos los malos manejos, se refieran a su trabajo como ejemplar y económicamente, también queda pensionado, como todos los ex rectores (como ocurría con los expresidentes de este país), con una pensión envidiable al igual que sus funcionarios, misma que es cubierta con las aportaciones de los profesores, quienes, cuando se jubilen, van a encontrar un cajón vacío.

Al dejar Manuel Fermín Villar la dirección de la Facultad del Hábitat, nombra director (otra fachada de ceremonia de terna), al Dr. en Arq. Alejandro Galván Arellano, quien, si bien es una persona noble, en su administración no mostró las capacidades suficientes, llegando a ganarse la antipatía de quienes se oponían al sistema y personal del sistema en sí mismo. Esto ocasiona que no se le otorgue un segundo período y es aquí en donde todo va a cambiar.

Ante tal eventualidad, la Facultad del Hábitat prácticamente se ve dividida en dos: quienes apoyaban al Arq. Arturo Flores y quienes apoyaban a quien siempre han sido parte de la realeza: la maestra en Arq Dolores Lastras, hija del famoso diablo y heredera fiel de sus estrategias. Pelea que pondría en riesgo la estabilidad no sólo de esa facultad sino de toda la institución.

En un alarde salomónico Mario García decide que, si bien Lola Lastras no sería directora, tampoco lo sería Arturo Flores, con lo que comenzó una búsqueda de las partes involucradas para encontrar a alguien con quien ambos estuvieran de acuerdo. Se descartaron muchos nombres de los posibles, por la sencilla razón de que a la otra parte no le simpatizaban y, justo al final de la lista, apareció el nombre del Dr. en Arq. Anuar Kasis Ariceaga, con quien ambas partes no tuvieron ninguna opinión en contra. Con grado de doctorado, especialista en metodologías, pero con nula experiencia práctica en el campo profesional, esta persona entonces discreta y buen profesor, tal vez recibió “la llamada”, tal vez lo citaron, para informarle que ya era el nuevo director de la facultad. La rifa sin comprar boleto.

Ante tal acontecimiento, quien se creía la heredera natural por linaje, Lola Lastras, hace el coraje de su vida y presenta su renuncia. El sistema, reconociéndola como fiel, no se la acepta y le fabrica una dirección, un premio de consolación: la dirección del Centro Universitario de las Artes, el CUART. Desde ahí pudo seguir apoyando al sistema sin soltar jamás las riendas de la facultad del Hábitat, de donde era la Secretaria Académica.

Otro evento que marcaría los destinos, fue la lamentable separación de la secretaría general de la UASLP del Economista David Vega Niño, persona indiscutiblemente honorable ante toda la comunidad universitaria, pero quien por razones personales, en un corto tiempo manifiesta no poder continuar con la labor, momento aprovechado por Manuel Fermín Villar para introducir como su segundo de abordo al Dr. Anuar Kasis, con lo que empezaría el descaro para el otorgamiento de puestos y represión a quienes osaran opinar en otro sentido.

Desavenencias a lo mejor auténticas, a lo mejor provocadas, llevan a otra eterna en su puesto de Secretaría Académica de la UASLP, Lucía Nieto Caraveo, a presentar su renuncia, después de haber estado en el puesto con dos rectores. Otra vez, a mover las fichas hacia el reinado del Hábitat y se nombra a Lola Lastras para ese puesto.

Ya con todo el poder, hacer llegar al Arq Omar Rodríguez a diseño y Construcción no fue problema, quien de inmediato incrusta a su esposa también dentro del sistema. El último de sus escándalos, vigente, por cierto, es la vergonzosa evidencia del robo de material y desvío de recursos, en la construcción del edificio que actualmente alberga la Facultad de Ciencias. A menos de un año de haber sido inaugurado, bastaron vientos, no un terremoto, para que se presentaran fisuras que claramente hablan de la muy baja calidad de la construcción. Como siempre, se ha minimizado el caso con el mismo aval del director de dicha facultad (incondicional obvio), diciendo que sólo fueron vidrios que se rompieron, sin admitir que dicha ruptura de cristales, se debió al movimiento y descuadre del edificio. Lo de siempre, en vez de admitir un error, encontrar responsables, castigarlos, y remediar, el sistema activa su piloto automático de cobertura demagógica para protegerse.

Cabe mencionar que uno de los “proveedores” de este departamento, es la oficina particular de la propia hija del rector, Gladys Villar Farias, a quien se adjudica trabajos para rectoría y para la institución, sin ninguna licitación ni revisión de costos. Por otra parte, ya desde Mario García, la LDG Yanina Herrera ostentaba la dirección de imagen, puesto que le permite mandar hacer las cosas a su propia empresa sin pasar por licitación. Una dirección que le da el poder de solicitar mandar hacer cosas que presenta necesarias y que como proveedor es su propio negocio particular. Cuando llega Manuel Villar, la encuentra ya a disposición de hacer y decir lo que para él sea de utilidad, cuya labor es presentarlo casi como un santo. Para facilitar el movimiento de toda la publicidad universitaria, nombra a su esposa directora de Unitienda y por tradición, también la directora del Bazar Universitario.

Así las cosas, existe un hecho jamás perdonado por la sociedad y que manchó para siempre el buen nombre de la honorable institución: la muerte del niño Diego, en el Camping de Verano Universitario en el balneario WOW. Testigos afirmaron dos cosas: el exceso de participantes y a la persona encargada de ese grupo en alegre flirteo con una de sus compañeras. Lo importante al final del día, es que nadie, absolutamente nadie, fue puesto a disposición de las autoridades por una muerte de una persona menor de edad, nadie fue despedido de la universidad, vaya, ni siquiera un regaño o un manazo o coscorrón. No, toda la maquinaria universitaria de imagen, se dio a la tarea de dar respuestas demagógicas apoyados por el encargado jurídico de la misma con un solo objetivo: diluir el caso con la herramienta del tiempo. ¿Lo lograron? ¡Pues si! Nadie está en la cárcel, aunque la broma que el Congreso del Estado le hizo a Manuel Villar y a su corte real es inolvidable, cuando en la propia puerta del Congreso le avisaron “que dice mi mamá que siempre no” le vamos a dar la Presea Plan de San Luis, por lo que, en ese momento, junto con su comitiva, se tuvieron que retirar tal vez a un consumo masivo de té de Tila para el berrinche.

Volviendo a los aspirantes, Anuar Kasis aprendió rápido y de inmediato formó su grupo de respaldo al interior de la facultad. Para tener un ejemplo claro, en un concurso de oposición para obtener un tiempo completo, utilizó su influencia siendo director de la facultad, para otorgarlo al sobrino de la directora de Movilidad Universitaria, quien a su vez utilizó su puesto para regalarle a su sobrino una maestría en Italia.

El problema vino, cuando el profesor que creía tener méritos para merecerlo; maestría, diplomados, doctorado, nueve libros publicados, publicaciones en revistas arbitradas, organización de congresos nacionales e internacionales así como varios diplomados a su cargo, presentó un recurso legal de revisión ante la Secretaría de educación Pública, la cual, al comparar expedientes, le hizo un severo reclamo directamente al Rector Mario García, quien se molesta con su entonces secretario general Manuel Villar, quien a su vez le hizo la observación en el mismo tono al director. Resultado: Anuar le quita todas las materias que no eran definitivas al profesor inconforme y lo reduce a escasas 9 horas de clase. El poder fue demostrado y Anuar terminó con un incondicional encargado de hacer el trabajo sucio por debajo del agua. Y es sólo un ejemplo.

Pero Anuar, ya como Secretario General, obvio, ha utilizado ese puesto para beneficio de amigos cercanos no pertenecientes a la institución. Tal es el caso de los insumos eléctricos, cuya adquisición ahora son exclusivas a un solo proveedor, un empresario otrora priista pintado en la actualidad de amarillo-verde, lo que acerca su amistad con esos partidos y sus dirigentes. También es en exclusiva la compra de cámaras de seguridad, hacia otra de sus amistades. El volumen de esas compras vaya que es interesante.

Por su parte, Lola Lastras, inicia su desempeño en el poder, desde la misma presentación de su tesis. Uno de los personajes más respetados como arquitecto, profesor y persona, de los fundadores de la carrera en esta ciudad, tuvo la osadía de encontrar fallas que no ameritaban la aprobación de dicha tesis; craso error. Jamás pensó que el padre de esta estudiante, quien todavía era rector, movería toda la maquinaria y su poder, para finalmente lograr que el arquitecto Pedro Gabay dejara la institución. Así inicia titulada, con poder e incorporada en la planta docente.

Y existen muchas más muestras, como el caso de la hija del rector, quien reprueba una materia y a la maestra en cuestión, se le presiona para cambiar los números, ya que se le tiene que presentar como ejemplar y mejor promedio. La maestra hace lo correcto bajo los principios de ética y honestidad y se niega a pesar de todas las “sugerencias”. El sistema se pone en marcha, y la alumna en cuestión, aparece en otra lista, aprobada con excelente calificación. Así obtiene su promedio y por ende su maestría.

Viajes (Japón por ejemplo), comidas a cargo de la institución, gastos de gasolina, construcciones jamás auditadas, en donde la danza de los millones es espectacular, decisiones en lo oscuro para sus intereses, todo parece decidirse por el grupo “iluminati”, quienes claro que tienen un punto de reunión desconocido para muchos: una casa en el terreno de la facultad de comunicaciones. Trozo destinado para una residencia ostentosa, propiedad de la universidad, pero a la que sólo tienen invitación, quienes tienen su futuro asegurado en la universidad una vez demostrado su vasallaje.

Es conocido, que muchos aspiran a ser parte de “la estructura””, que son todos aquellos con algún nombramiento, por pequeño que sea, pero que les confiera poder de decisión, para empezar a escalar no necesariamente por capacidad académica, pero sí por fidelidad, no importando sus saberes o qué experiencia tienen, pero que, en el corto tiempo, pueden tener súper sueldos y facilidades extraordinarias para posgrados, viajes, fiestas exclusivas y prebendas para sus familiares.

Mientras muchos profesores de nuevo ingreso confían en lograr estabilidad social por su trabajo para sus familias, la administración actual ha bloqueado la sindicalización (exceptuando a los príncipes), que por reglamento debe de otorgarse en automático a los dos años de labor ininterrumpida. Movimiento que no sólo evidencia a la autoridad universitaria, sino que pone en tela de juicio a quienes representan los intereses de los profesores universitarios, quienes avalan el despojo de las pensiones de los maestros, pagando impresionantes jubilaciones a funcionarios, directores y rectores, extrayendo del fondo de pensiones la paga de su jubilación, siendo su aportación sólo como maestros. No hay matemática que resista esa ecuación.

De escarbar más, más se encuentra, pero no dudemos que hasta el escudo de la universidad sea cambiado por el Hábitat y la leyenda diga “siempre Hábitat por mi Patria Educaré”, “Universidad Autónoma del Hábitat”, “¿se cambiarán los colores azules y oro universitario por el amarillo verdoso?” bromas que ya corren en los pasillos dadas las circunstancias.

En la actualidad existen dos personas que desean participar en el proceso de elección de rectoría. Dos directores de facultades que no son parte de los candidatos de la tradición de la realeza. Ojalá puedan hacerlo y ojalá sean más los participantes fuera del sistema impuesto, para de una vez por todas, limpiar a la respetada institución que manejan. La realidad que conocen tanto las autoridades universitarias como los maestros, presenta eso como una utopía, dado el poder y el acceso al dinero que ese puesto representa para el rector y sus allegados, amén de los demás privilegios.

Queda al final. También el dejar dicho los premios de consolación (puestazos), a quienes no obtienen algún tipo de ascenso, deben dejar su dirección o deben ceder sus puestos a la nueva corte real entrante.

En publicaciones actuales, en nombre de la universidad, aparecen comunicados pretendiendo hacer creer a la ciudadanía y a los universitarios, que las opiniones vertidas en medios de comunicación, que precisamente están cuestionando la corrupción galopante y el exceso de poder, para presentarlos como agentes externos a la institución, violatorios de su autonomía y cómo ataques a la comunidad universitaria en general, con el fin de que esas opiniones sean tomadas como ofensas a toda la comunidad y violación de la autonomía; una estratagema barata, que a todas luces quiere cubrir con esa delgada e inútil cortina de humo, los oscuros manejos que se han tenido y se pretenden conservar.

¿Van los universitarios a permitir que el reinado del Hábitat continúe?… Lo más seguro es que si, a pesar de que los verdaderos universitarios y los ciudadanos bien informados, ven esta etapa como la oportunidad para limpiar la institución.

MMR