María Ruiz
La presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra) en San Luis Potosí, Imelda Elizalde Martínez, señaló que el panorama para el sector industrial rumbo a 2026 presenta contrastes marcados, principalmente, por un aumento en la regulación y la necesidad urgente de incentivos que permitan a las empresas mejorar su productividad y competitividad.
Elizalde Martínez explicó que, si bien se han impulsado diversas reformas en el país, muchas empresas aún no perciben un retorno claro frente al endurecimiento regulatorio.
En ese sentido, subrayó que Canacintra solicita incentivos económicos y financieros que acompañen estas reformas, de modo que la reglamentación se traduzca en mayor eficiencia y crecimiento para el sector productivo.
“La industria ha resentido un énfasis importante en la regulación. Hoy lo que pedimos son incentivos que permitan a las empresas ver un retorno real de esa normatividad en términos de productividad”, expresó.
La dirigente empresarial también advirtió que el contexto internacional sigue siendo cambiante, con factores geopolíticos que impactan directamente en México. En particular, mencionó la situación en Venezuela como un elemento que ha puesto al país “en el ojo” del entorno global, tanto por sus implicaciones en el sector energético como por las oportunidades que podrían generarse en áreas como el campo agrícola y la producción de hidrocarburos.
En este marco, consideró que México enfrenta una oportunidad para reevaluar su propuesta de valor, fortalecer la transparencia en sus operaciones y consolidar un desarrollo interno más sólido.
Asimismo, destacó que el posible impulso a la producción petrolera representa un momento clave de reactivación, luego de la crisis que ha atravesado el país en este sector estratégico.
Imelda Elizalde resaltó que uno de los temas centrales para fortalecer la soberanía productiva y la competitividad empresarial es el financiamiento, por lo que es necesario asignar presupuestos específicos a fondos que impulsen el capital de trabajo, el desarrollo del capital humano y el mejor uso de los activos de las empresas, especialmente tras un año complicado en el que se registraron detenciones de pedidos, retrasos en embarques y un incremento significativo en los costos operativos.
“Las empresas necesitan un respiro financiero para enfrentar un entorno complejo y poder seguir siendo competitivas”, concluyó.



