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Ludwigsburg, (10 de Abril).- Cuando se cumplen 70 años del final de la Segunda Guerra Mundial, los conocidos como “los cazadores de nazis” se afanan en un último esfuerzo por intentar descubrir nuevos datos que se les pasaron por alto con la revisión de antiguos casos.

Lejos de relajarse, los investigadores de la oficina central, encargada de esclarecer los crímenes nazis, vuelven a analizar actualmente antiguas fichas y documentos en la que puede ser su última búsqueda de criminales nazis.

“Actualmente hay 12 casos que están siendo investigados”, indica su director, Kurt Schrimm. Estos procesos deberían cerrarse los próximos meses y se mandarán los resultados a las correspondientes fiscalías.

Entre los casos que se investigan actualmente se encuentra el de un antiguo vigilante del campo de exterminio nazi de Auschwitz y Majdanek, informa Schrimm. “Sin embargo, no sólo se están volviendo a mirar las actas de estos campos de concentración, sino también las de otros como Buchenwald”.

El próximo 11 de abril se cumplen 70 años de la liberación de 21 mil supervivientes del campo de concentración de Buchenwald, próximo a Weimar, a manos de las tropas estadunidenses. Poco después también se liberaron los campos de Bergen-Belsen, Dachau y Ravensbrück.

Schrimm y sus trabajadores de la oficina creada en 1958, con sede en Ludwigsburg, cerca de Stuttgart, están volviendo a revisar también las actas de los procesos llevados a cabo en el pasado. “Analizamos si las decisiones tomadas en las décadas de 1970 y 1980 son compatibles con la interpretación jurídica actual”, explica.

Las investigaciones volvieron a recobrar fuerza tras el juicio al vigilante del campo de concentración de Sobibor, John Demjanjuk en 2011 en Múnich, condenado a cinco años de prisión por complicidad en el asesinato de al menos 28 mil 60 judíos.

El juicio contra Ivan Demjanjuk sentó jurisprudencia. Ahora es suficiente con la prueba de que esas personas trabajaron en campos de exterminio o en comandos de la muerte, mientas que antes era necesario demostrar que esa persona había cometido un crimen concreto.

“Todavía no sabemos si estamos trabajando totalmente en vano”, reconoce Schrimm. “Sin embargo, mientras siga viviendo un presunto criminal nazi continuaremos investigando. Estas personas pueden tener ya 100 años”.

Una vez que pasen los resultados de sus investigaciones a las fiscalías, éstas serán las encargadas de abrir o no un proceso contra un supuesto criminal nazi. Ese el caso de Oskar Gröning, que el 21 de abril será juzgado en Alemania por complicidad en el asesinato de 300 personas.

Fuente: Excélsior

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