Los de Acción Nacional no traen nada

Antonio González Vázquez

Los precandidatos de Acción Nacional a la gubernatura no traen nada: ni chispa, ni creatividad, ni discurso, ni propuesta, ni combatividad, ni enjundia…

Dos semanas después del arranque de las precampañas de los cuatro aspirantes, no hay nada que sorprenda a nadie: ni proyecto innovador ni mucho menos ideas nuevas.

Es el emblemático ejercicio panista en donde cada uno se asume como el salvador de todas las causas posibles.

Dos semanas de tan poca cosa: ir con algunos militantes para decir lo mismo que dicen los otros, es como el combate de dos bultos que por su carencia de habilidades, solo aburren al respetable.

Es decir, mucho ruido y pocas nueces, armaron más bulla con aquella discusión sobre si tenían que ser siete o solo tres, con aquello de que no me bajo del barco, que hay que respetar la democracia y otras ocurrencias.

Los hechos hablan por sí mismos. Aunque se trata de un proceso dirigido solo a los panistas, no han logrado (ni lograrán) atraer la atención de la sociedad ni del electorado pues son precampañas sin contenido ni atractivo.

Está quedando a la vista que en Acción Nacional no cuentan con un liderazgo que sobresalga y se distinga de los demás; los cuatro que van por la candidatura, aunque distintos, vienen a ser iguales.

Quince días de campaña y de ninguno de los aspirantes han surgido ideas sino brillantes, al menos novedosas de cómo hacer para enfrentar la enorme problemática estatal.

Los panistas son parte de una sociedad golpeada por la inseguridad, la delincuencia, el desempleo entre otros, en cuyo, quienes han ocupado cargos para ocupar el gobierno, han sido incapaces de resolver.

Ellos, los panitas, necesitan soluciones, no es solo ir a pedirles el voto, sin embargo, de las precampañas solo hay boletines en los medios y fotos lucidoras en sus sitios en redes sociales. Nada para despertar el entusiasmo.

Las precampañas vienen a ser más bien ejercicios motivacionales del sí se puede, vamos a ganar, vamos a recuperar a San Luis Potosí, vamos a rescatar la democracia, vamos a gobernar con los jóvenes, vamos a hacer justicia a las mujeres y un larguísimo etcétera, etcétera.

Vamos a construir un mejor San Luis dicen una y otra vez los cuatro, pero es lo mismo

que puede ofrecer cualquier candidato.

Se trata de una precampaña muy pobre, reflejo de un pobre partido que no ha evolucionado y mantiene su narrativa anquilosada. Son tan conservadores que se creen que fuera de ellos, nadie más está altamente calificado para gobernar.

Lejos del proyecto, que es en esencia lo que deberían presentar a la militancia, lo que ha habido son apenas fórmulas ya del todo gastadas e inútiles de los viejos usos de hacer política.

Cuando Acción Nacional decidió elegir al candidato a la gubernatura en un proceso interno, se advertía que era de elevado riesgo porque alimentaría la división interna, pero da el caso que no ha sido así, lo que ha alimentado es la decepción. No están en el ánimo de la gente ni en la agenda informativa del día.

No es la desilusión de que no se enfrenten unos y otros, que se peleen sino la que nace de la precariedad de sus ideas.

Precampañas sosas, adormecedoras, dichos y hechos que han ido pasando sin pena ni gloria.

Las precampañas de Acción Nacional habrían sido la oportunidad para mostrar un partido fuerte, en movimiento, sólido y con muchos qué decir y qué proponer. Una ocasión para que sus precandidatos mostraran un verdadero potencial que, ahora vemos, no tienen.

Son cuatro, pero hasta el momento no hacen uno.

Generalidades en lugar de planteamientos, frases y clichés sustituyen la claridad de ideas, las promesas imposibles desplazan a la política como acto de persuasión y convencimiento.

Ninguno de los cuatro se salva. No despiertan el interés, no generan polémica ni debate, no aportan ideas que resulten clave para saber a dónde querrían llevar a los potosinos; se comportan como lo que siempre han sido en Acción Nacional, críticos de todo, menos de lo que han hecho o hacen cuando les ha tocado ser servidores públicos.

Difícilmente cambiarán las cosas en los días que restan de precampaña, antes del día de la elección interna. Seguirán en la línea del bostezo, como si ya supieran lo que va a ocurrir.

Si se había generado alguna expectativas sobre el músculo que el PAN podría mostrar en sus precampañas, pronto se diluyó en la aridez conservadora de un partido que propone cambio y transformación, cuando lo suyo es mantener las cosas como son y como están.