Astrolabio

Antonio González Vázquez

El período postelectoral que lleva ya poco más de tres meses, ha sido para José Ricardo Gallardo Cardona una extensión de su campaña de proselitismo por la gubernartura.

Tres meses de intensa campaña en busca del voto y después del 6 de junio, la otra campaña, la de gobernador electo.

Desde que el Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (Ceepac) le entregó la constancia de mayoría,  el otrora candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia” no ha parado. 

A la campaña de tres meses que lo llevó a recorrer todo el estado para presentar su propuesta de gobierno, se suma esa otra campaña, en la que concentra todo su activismo para afirmar que él es el nuevo gobernador de San Luis Potosí.

Seis meses en movimiento constante. Su dinamismo es innegable.

La segunda campaña ha caminado en paralelo con el paso a paso de las impugnaciones presentadas contra su campaña y contra los resultados de la jornada electoral.

Mantiene vivo su activismo y se ha colocado como figura principal de la agenda política e informativa.

Sus redes sociales siguen tan dinámicas como lo fueron en la etapa de proselitismo y son fuentes de información; no son únicamente un canal de comunicación con sus simpatizantes sino plataforma para fijar posturas, hacer anuncios y especialmente, para responder todo aquello que juzga necesario contestar.

Es un gobernador electo que utiliza con acierto una propaganda propia de la coyuntura y de surgir un tema adverso, de inmediato presenta su versión. Se defiende si así lo amerita o critica, denuncia e incluso se lanza al ataque.

Simultáneamente al hecho de que el Tribunal Electoral del Estado (TEE) y el Instituto Nacional Electoral (INE) revisaban las presuntas irregularidades de su elección, Gallardo Cardona se afanaba en difundir sus actos como gobernador electo.

Cuando esas instancias resolvieron a su favor, lo festejó.

Ahora que está en puerta la resolución de la última instancia, que es la del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), continúa en su papel de electo.

Antier, el Ceepac decidió modificar el calendario electoral para esperar que el TEPJF resuelva el juicio de nulidad de la elección de gobernador.

“A más tardar el 25 de septiembre de 2021, el Pleno del Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana sesionará para Declarar la Validez de la elección de la Gubernatura, y se dispondrá la publicación de tal Declaratoria en el Periódico Oficial del Estado; dando aviso a los poderes, Ejecutivo, Legislativo, y Judicial del Estado”, anunció el organismo electoral.

Unas horas después de ello, el gobernador electo publicó: “Seré un gobernador incondicional al pueblo de San Luis Potosí”. Y poco antes, había lanzado el mensaje: “¡15 días faltan para empezar a cambiar la historia del cambio en San Luis Potosí”.

Nunca hace referencia directa a los magistrados electorales ni al Tribunal sino que busca reforzar la percepción de que su triunfo es un hecho, que no hay nubarrones en el horizonte.

El hecho concreto es que el Tribunal tiene un juicio de nulidad y que su resolución puede ser a favor o en contra del electo.

Eso lo sabe Ricardo Gallardo, pero a él no le corresponde ventilarlo. No es a él a quien le toca decir que no hay certeza acerca del ganador de la elección, lo suyo es mantener de pie la idea de que él será quien gobierne el estado.

Puede haber a quien o quienes no les guste el talante triunfalista de Gallardo, pero está en su derecho porque el período postelectoral, además de ser una lucha legal, lo es también política y mediática.

En esos puntos, Gallardo ha avasallado a César Octavio Pedroza Gaitán y a lo que quedó de la coalición “Sí por San Luis”.

Gallardo marca la agenda y sus adversarios pareciera que se esconden. Quizá sea porque están y se sienten derrotados.

Se hicieron a un lado de la necesaria lucha política y mediática, están esperanzados en la última palabra del tribunal.

La verdad es que no merecerían que al final les den la razón. Ni presión política, ni presión social, ni presión mediática; no son capaces de hacer nada.

Y en lo que toca al electo, por el contrario, presencia y discurso, actividad e iniciativa, posición y mensaje. Ahí sí que hay estrategia de coyuntura postelectoral que ha opacado a la parte derrotada.

“Con la misma sencillez y humildad de estos años seguiré trabajando. Este gobierno será para ti, para tu bienestar”, fue el mensaje de ayer.

Es una muestra de seguridad, mientras que Pedroza tímidamente publicó la frase de una canción de Joan Manuel Serrat: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

El ex candidato, por supuesto, no le ha hecho honor a lo que dice la canción del catalán.

Gallardo está en el umbral de la última etapa, después de eso no hay nada más.

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