Astrolabio

Antonio González Vázquez

El maestro Enrique Francisco Galindo Ceballos pospuso la entrega de cien patrullas a la Dirección de Seguridad Pública.

No hay patrullas para cuidar a la ciudadanía si no son entregadas por el presidente municipal de San Luis Potosí.

No hay foto para el lucimiento personal, luego entonces no hay patrullas.

El capricho resulta evidente.

Es que se contagió de covid-19 fue el motivo de la suspensión de la entrega. Como si su presencia fuera obligatoria o no hubiese funcionario que lo supliera.

Se había programado para hoy 17 de enero la entrega de cien patrullas y se reprogramó para el día 24 de enero.

Garantizar la seguridad física y patrimonial de los ciudadanos es una obligación constitucional de los tres órdenes de gobierno, pero eso está solo en el papel.

Hace unas semanas, el gobernador José Ricardo Gallardo Cardona reconoció que en materia de inseguridad, “el horno no está para bollos”.

Bueno, el alcalde capitalino por el PRIANRD piensa lo contrario.

El gobierno que prometió a los potosinos “vivir sin miedo” no ha cumplido y el alcalde que ofreció recuperar la tranquilidad a los potosinos, tampoco.

En la medida en que las autoridades no aportan resultados, son negligentes, omisas o incapaces, el miedo y la incertidumbre se apoderan de la sociedad.

Influyente y prestigiosa, la revista semanario ZETA, publicó hace unos días un reportaje sobre las matanzas u homicidios múltiples cometidos en el país el año pasado.

Presentaron el mapa de matanzas ocurridas en México en 2021. En San Luis Potosí hubo cinco con 23 víctimas.

Pocas si se le compara con Zacatecas donde hubo 57 multihomicidios con 255 víctimas.

Sin embargo, el hecho grave es que en nuestro estado ocurren incidentes atroces, ya que se trata de eventos en los que hay más de tres víctimas mortales.

La inseguridad es un fenómeno presente que no se puede negar y las autoridades están obligadas a responder con pertinencia y eficacia.

Hasta el momento, a nivel local y municipal no se han visto resultados efectivos, por el contrario, este 2022 inició con suma violencia.

Se mantiene la inercia de responsabilizar a las administraciones anteriores, pero sin aportar soluciones.

Sin duda, Juan Manuel Carreras López y Francisco Xavier Nava Palacios heredaron un estado y un municipio con serios problemas de inseguridad, aunque eso ya es cosa del pasado.

Las nuevas autoridades pueden hacer ejercicios malabares en su narrativa e intentar desprenderse de la responsabilidad que ahora es completamente suya y de nadie más.

Nadie puede apostarle a que al gobernador y alcaldes les vaya mal en sus administraciones, se apuesta a que hagan bien las cosas, pues fueron electos para gobernar bien.

Las elecciones hace mucho quedaron atrás, va siendo tiempo de ver resultados de las múltiples promesas que hicieron en el tema de la inseguridad.

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