Leticia Vaca

“Esta placa simboliza nuestras compañeras universitarias, alumnas, ex alumnas, egresadas, maestras y administrativas, que fueron agredidas, acosadas o abusadas por algún compañero o profesor y fueron ignoradas, juzgadas y revictimizadas (…) a nuestra compañera Karla Pontigo, estudiante de nutrición asesinada en 2012, a Samanta Yoselin, estudiante de medicina asesinada en 2016 por el ahora doctor feminicida; a sus madres, a las que el sistema feminicida les arrancó dos futuras profesionistas, las nombramos a ellas y a todas nuestras hermanas, amigas y compañeras que nos han sido arrebatadas por la violencia feminicida y que las instituciones han querido borrar y olvidar”, manifestó Maritza Aguilar Martínez, vocera de las estudiantes feministas universitarias, durante la develación de la placa en memoria y reconocimiento de la deuda histórica de la UASLP con las mujeres universitarias.

La placa fue colocada en el edificio Central de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), y en este sentido Aguilar Martínez advirtió que los esfuerzos para su colocación y jornadas por la erradicación de la violencia contra las mujeres en la UASLP significarán para algunas autoridades la oportunidad de alzarse el cuello, “de pavonearse públicamente y decir que la Universidad Autónoma de San Luis ya no hay acoso; señor rector, queremos recordarle que éste es apenas un paso que ha sido impulsado por años y generaciones de mujeres en diferentes espacios universitarios (…) hoy las mujeres universitarias decimos ‘no más de nosotras sin nosotras’, gritamos fuerte, ni una muerta más, alto al acoso y hostigamiento, alto a la violencia en las aulas, no más universidad encubridora”.

Aparte, Alejandro Zermeño Guerra, rector de la UASLP, aunque reconoció la deuda que se tiene con las mujeres, dijo que “este momento histórico debe de ser de todas las instituciones, porque no nada más la Universidad tiene un problema, una deuda histórica con las mujeres, todas las instituciones lo tenemos”.

Asimismo, agregó que la placa “nos tiene que decir ‘la Universidad Autónoma de San Luis Potosí ya reconoció el problema, buscaremos la solución entre todos’”.

En ese contexto, puntualizó que, en los seis meses que lleva al frente de la UASLP, se ha trabajado en modificar el protocolo de acoso y hostigamiento, para hacerlo “menos revictimizante, para eso las colectivas colaboraron con las instituciones”. Dichas modificaciones al protocolo, indicó, se someterán a votación en la próxima sesión del Consejo Directivo Universitario.

Además, frente a las colectivas feministas universitarias hizo el compromiso “por las mujeres que han transitado por este espacio y por aquellas que vengan, que tengan la certeza de que trabajaremos porque la Universidad Autónoma de San Luis Potosí sea un espacio libre de violencia”.