José de Jesús Ortiz
Para Manuel Nava Calvillo, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, fallecido el miércoles por la noche, fue uno de los personajes fundamentales en la transformación política de México. Lo recuerda como alguien que supo romper con el PRI para abrir camino en la lucha democrática en el país y que, en el caso de San Luis Potosí, mantuvo siempre una postura solidaria con la lucha encabezada por su padre, el doctor Salvador Nava Martínez.
Lo conoció en 1982 en el contexto de la segunda campaña de Nava Martínez a la alcaldía capitalina y a partir de entonces coincidieron en distintas contiendas electorales, particularmente en 1988 y 1991, cuando el movimiento navista encontró en Cárdenas y en el cardenismo un respaldo político esencial para dar a la lucha política en San Luis una dimensión nacional.
Dice que el clima de libertades políticas, el tránsito a un régimen democrático en México, se debe en gran medida a la lucha de Cárdenas y de otros movimientos que surgieron en el país a lo largo de las últimas décadas, como el navismo en San Luis Potosí.
En particular, considera que fue fundamental el apoyo que recibió el navismo de Cuauhtémoc Cárdenas en la elección de 1991, sobre todo en el conflicto poselectoral contra la imposición del priista Fausto Zapata. “Creo que el ingeniero, por lo menos con la lucha civilista en San Luis, fue un factor determinante”.
En entrevista con Astrolabio, Nava Calvillo recuerda la figura de Cárdenas, su trato serio, aunque generoso. Lo evoca como un hombre consecuente con sus convicciones y con las causas que decidió acompañar.
ASTROLABIO: ¿Qué significado tiene para ti la figura de Cuauhtémoc Cárdenas y qué recuerdos conservas de la relación que mantuvo con tu padre, el doctor Salvador Nava Martínez?
MANUEL NAVA CALVILLO: Creo que fue un hombre especial, de su tiempo. Tomó decisiones políticas, por ejemplo, distanciarse del PRI y el proponer un camino alternativo;su capacidad para conectar con la gente, aunque era una persona muy adusta, de pocas palabras, pero creo de una gran profundidad, de un gran compromiso.
Yo tuve oportunidad de conocerlo a partir de 1982 en la campaña del doctor Nava para la Presidencia Municipal de San Luis; y después lo traté en el ‘86, en la elección presidencial de 1988, hasta la de 1991 y luego en el ‘92. Durante todo ese tiempo tuve oportunidad de convivir con él en la política local, básicamente.
Para mí, el ingeniero Cárdenas tomó estas decisiones que lo distancian del poder e inicia un camino con muchas otras personas que todavía afortunadamente viven. Creo que lo que tenemos ahora, la transición hacia un régimen democrático en el que la gente puede expresar libremente su opinión política, se le debe en gran parte al ingeniero y al grupo con el cual trabajó durante tanto tiempo. Con nosotros, en el movimiento navista en San Luis, fue muy solidario desde el inicio: cuántas veces se le invitaba a apoyar, él venía para acá. Creo que es una persona de esas que son las necesarias, de las que han luchado durante toda su vida y qué lástima que haya muerto.
A: El ingeniero Cárdenas y el doctor Nava provenían de experiencias políticas distintas, pero coincidían en la necesidad de democratizar al país. ¿Cuáles crees que eran las principales coincidencias entre ambos?
MNC: Los dos personajes históricos lucharon por la democracia, ahora eso ya está tan sobado de la democracia, pero en aquel entonces el participar contra el PRI para conseguir que la gente pudiera decidir por quién quería que los gobernara fue muy importante. Creo que eso es una gran diferencia, que él participó y aportó en el sentido de poder conseguir que la gente pudiera vivir en un régimen democrático, que pudieran tener autoridades que realmente trabajaran por la gente y no para enriquecerse.

Pienso que tuvo éxito él en su gobierno en la Ciudad de México (1997-2000), pudo presentar no solamente lo que pensaba que se podía hacer, sino aplicarlo en las políticas de gobierno. Eso es lo que empata una visión local de Nava con la visión nacional de Cárdenas. Creo que eso es lo rescatable, o sea: que durante todo ese tiempo se luchó para poder conseguir esos principios democráticos básicos que nos permiten y que nos permitieron en el 2018 poder transitar pacíficamente a un cambio de régimen.
A: La lucha cívica que encabezó doctor Nava desde finales de los años de la década de 1950 va a ser muy anterior a la ruptura que encabezó Cárdenas en los años 80. ¿En qué medida consideras que el navismo fue un antecedente de la transición democrática en el país?
MNC: Creo que, básicamente, una es la convocatoria a la gente a que manifieste sus deseos políticos hablando en esos términos; la otra es el respeto a ese derecho que por mucho tiempo no fue respetado, había que luchar denodadamente contra todo un sistema para que se pudiera llegar a tener una elección libre, o sea, una transición; la otra, insisto, es cuando se llega al poder. Creo que mucha gente participa en política y una vez que llega al poder ya no sabe qué hacer con él, más que enriquecerse y utilizarlo para su propio beneficio o de su grupo. El caso más emblemático que tenemos, y desafortunadamente es en San Luis, es el gallardismo, que es llegar al poder para lucrar de él. Básicamente creo que es a eso se reduce.
Recuerdo que en la campaña del ‘82 de Nava, uno de los lemas de campaña era: “Trabaja y es honesto”. Creo que serían valores que ahorita seguirán siendo aplicables, que trabajen y que sean honestos. En ese sentido, esa ha sido la aportación del movimiento navista, pero yo creo que como decía Cárdenas: el cardenismo no es una persona, es un movimiento, una forma de ver la vida; el navismo no solamente era el doctor Nava, era lo que pudo generar Nava diferente en la sociedad y que cada uno de nosotros tomamos nuestras propias decisiones.
A: En lo personal ¿cómo recuerdas al ingeniero Cárdenas en el trato contigo y con tu familia?
MNC: Afectuoso, de respeto, de reconocimiento sobre lo que estábamos haciendo cada uno en ese momento. Era una persona no muy expresiva, sin embargo, tenía muy buen humor, muy serio, participativo y generoso. Así lo recuerdo en esta relación de las familias.
A: La presencia de Cárdenas va a ser muy importante en la elección de 1991 y en el conflicto poselectoral. ¿Qué significó ese respaldo de Cárdenas, del PRD y el cardenismo para el movimiento navista y en la posibilidad de convertir el conflicto poselectoral en San Luis en una causa nacional?
MNC: Curiosamente no solamente se participa con el PRD, se participa con el PAN y con el Partido Demócrata Mexicano (PDM), y como eje aglutinador el movimiento generado por el propio doctor Nava, que era el Frente Cívico Potosino. En esa lucha de 1991 hay una lucha paralela que se da en Guanajuato, con Vicente Fox.Si recuerdas había un personaje panista que se llamaba Carlos Medina Plasencia, que era como el equivalente de Guillermo Pizzuto aquí, que era el presidente municipal del movimiento.Cuando viene el 91 y se da el fraude electoral, viene la resistencia civil y la caída de Fausto Zapata Loredo, pero curiosamente, a diferencia de San Luis, donde la posición era intransigente de que tiene que caer el usurpador, en este caso Fausto, en Guanajuato se da la primera concertacesión entre el PAN y el PRI, que para muchos era impensable.
Sin embargo, aquí lo vimos, como en la lucha la parte panista, la parte conservadora tenía una visión diferente, de negociación. Aquí no hubo negociación, allá Medina Plasencia se continúa con todo el periodo (de gobierno) que era el periodo que había estado luchando Fox.
Después, en el ’92, Cárdenas trabaja con nosotros, nos apoya en la campaña de Conchita Calvillo para la gubernatura. Cuando llegamos en la marcha que ella retoma de Querétaro a la Ciudad de México para llegar el día del informe de Salinas, ya cuando llegamos a la Ciudad de México, el PAN nos abandona y viene la gran ruptura entre el panismo y el movimiento navista. El único que permanece, que mantiene el apoyo es Cárdenas con el PRD.
A: Cuando falleció el doctor Nava en 1992, Cárdenas se refirió a él y dijo que había sido sobre todo un hombre consecuente. ¿Tú verías así a Cárdenas?
MNC: Sí, definitivamente. Creo que todas sus acciones así lo muestran. Por ejemplo: en 1988 con el fraude electoral nos toca acompañar al doctor Nava a una reunión que convocan Clouthier, Cárdenas y doña Rosario Ibarra en la Ciudad de México. Básicamente estaban las gentes del Consejo Estudiantil Universitario (CEU), estaba Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez. La mayoría de ellos, tanto Clouthier como doña Rosario, aseguraban que quien había ganado la Presidencia había sido Cárdenas, en esa postura estaban. La reunión fue en el University Club, que estaba sobre la Avenida Reforma, casi con Insurgentes, y cuando le preguntan a Nava qué opina, qué es lo que cree que hay que hacer, toma la palabra y dice que él opinaría que no se tomara ninguna posición en el Congreso ni en el Senado, dado que el fraude electoral para la Presidencia se había manifestado y estaban las pruebas. En ese momento se paran Ifigenia y Porfirio y ellos van a su toma de protesta de la Senaduría (que habían ganado). Se paran y dicen: “nosotros vamos”. Muchos critican al ingeniero Cárdenas porque en el ´88 no convocó a la ciudadanía a las calles como lo hizo Andrés Manuel López Obrador en Reforma. Yo me imagino, esto ya es una interpretación propia, porque eran una serie de grupos, de visiones las que apoyaban en el ‘88 a Cárdenas, y cuando vio ese tipo de posición de la negociación ahí es donde creo que tuvo que reflexionar acerca de cuáles serían las posibilidades del movimiento, no de él, sino del movimiento, de poder conseguir un cambio en el resultado de la elección contra Salinas.
Creo que eso refleja o reflejó para mí en ese momento una postura muy razonable, una postura política adecuada a los momentos que se estaban viviendo, a diferencia, por ejemplo, de 1991 aquí en San Luis Potosí, cuando el doctor Nava decide caminar a la Ciudad de México y las mujeres cerrar el Palacio de Gobierno, con otro tipo de acciones de resistencia civil pacífica. Creo que él habrá tomado pulso de lo que estaba sucediendo en el país y de lo que pudiera suceder, las posibles muertes que pudieran ocurrir. Pienso que toma esa decisión de, en resistencia, vamos a formar ahora el partido (el PRD).

A: ¿En aquel momento había incluso quienes impulsaban una salida por la vía armada, violenta?
MNC: Sí, como aquí en San Luis igual, en 1961 había gente que proponía la toma de las armas. Nava decide que no y por eso se va 20 años a trabajar fuera de la política porque no había condiciones para poder participar.
A: ¿Qué recuerdas en particular de la Marcha de la dignidad que hace en 1991 el doctor Nava y de la que, en algún trayecto, los acompaña Cárdenas?
MNC: Es importantísimo, cuando uno está en resistencia civil en esas condiciones, el recibir el apoyo de gente que tiene un peso político, un peso moral en la sociedad. Creo que cualquier movimiento busca que haya coincidencias, que haya solidaridad. El ingeniero, por lo menos con la lucha civilista en San Luis, fue un factor determinante porque si recuerdas los medios de comunicación estaban totalmente cerrados y uno de los objetivos de la marcha era hacernos visible nacionalmente. Por eso se organizaban los foros y los seminarios en los cuales venía gente de fuera, que tenía una columna periodística, tenía un programa o tenía más posibilidades de difundir lo que estaba pasando aquí. Aquí estaba todo cercado. Me acuerdo que en el ‘91, después de las elecciones, para informarnos de qué es lo que había pasado el día anterior había que recurrir a leer el periódico La Jornada al día siguiente. Y cosas por el estilo.
A: ¿Recuerdas alguna anécdota en particular de todas esas ocasiones en que pudiste tratar al ingeniero Cárdenas, que refleje lo que era?
MNC: En 1991, ya con el fraude, se plantea la necesidad de fijar una postura. Diego Fernández de Ceballos, Luis H. Álvarez por parte del PAN; el ingeniero Cárdenas por parte del PRD, Porfirio Muñoz Ledo y Samuel del Villar y la postura era “doctor usted tome la decisión y nosotros estamos con usted”. La postura del PAN era que había que tomar en consideración otros factores. Esa es para mí la postura que recuerdo, la más importante de confianza, de apoyo, de solidaridad con un movimiento local. Esa postura del ingeniero para mí fue muy agradecida.
A: Para muchos, la elección de 88 es una elección fraudulenta, en la que gana Cárdenas. Si se pudiera hacer un ejercicio de imaginación, ¿qué crees que habría cambiado en la historia de México si hubiera llegado a la Presidencia en ese momento? ¿cómo te imaginas el país?
MNC: Creo que hubiera puesto todo su empeño para que el país caminara de acuerdo a sus necesidades, hubiera tratado de limitar este cáncer que tenemos en la política que es la corrupción. Pienso que realmente tenía la intención, como presidente, de mejorar las condiciones de los mexicanos, básicamente. O sea: un gobernante que trabaje por el bien de la población en todas sus necesidades. Para mí creo que sí hubiera cambiado, nos hubiéramos ahorrado a Salinas, tantas cosas que nos hubiéramos ahorrado. Recuerdo que cuando Heberto Castillo le cede la candidatura a Cárdenas en el ‘88 y le da su apoyo, hablaba de la utilización del gas asociado al petróleo. ¿Y mira? ¡qué razón tenía! Cuánto se ha perdido durante todo ese tiempo, porque no hubo una política de utilizar los bienes públicos para la gente.
A: El movimiento navista fue reprimido violentamente en 1961, con la presencia del Ejército y la detención del doctor Nava y otros dirigentes y simpatizantes del navismo. ¿Qué te dice aquella experiencia de la lucha por la democracia, de movimientos como el navismo que, junto con otros movimientos, entre ellos el de Cárdenas, poco a poco van a ir abriendo el régimen autoritario que se tenía?
MNC: Creo que en todos los lugares de la República, o en algunos sobre todo, por ejemplo, en el 1957 o ‘56 en León también la población es reprimida por el régimen; en el ‘58 aquí, igual en ‘61. Eran unas prácticas en las cuales el autoritarismo era el que imponía y no había contrapesos. Debido a todas esas luchas, a todas esas demandas, a través de haber conseguido esas demandas de justicia, de libertad, democracia, hasta de dignidad, creo que el movimiento navista como el cardenista, como el mismo López Obrador y ahora Claudia Sheinbaum, van en esa misma línea. Tendrán sus asegunes cada uno y tendrán sus detractores, muchos de ellos.
Yo veo, por ejemplo, que la derecha no presenta un proyecto, no tiene realmente ni un candidato ni candidatos o candidatas, ni un proyecto de gobierno. Como que se quedaron huérfanos y se han centrado más en la crítica, en denostar, pero sin presentar una alternativa que la gente en algún momento tomara. En ese sentido, todo lo que se hizo durante las décadas de 1950, de los 60, 70 u 80 en muchos lugares del país, creo que esto es la consecuencia que ahora podemos exigir y podemos participar si queremos. Eso para mí es lo mejor.
A: El periódico La Jornada publicó en su portada una imagen de Cárdenas en el Zócalo, con un encabezado que dice: “Cuauhtémoc, el hombre que devolvió la esperanza a México”. ¿Tan importante es su figura?
MNC: Yo creo que sí, creo que en un momento dado fue un elemento clave, que como dice la pregunta ficticia que hacías de qué hubiera pasado, creo que realmente hubiera tenido la posibilidad de haber avanzado México en esta línea.Él marcó un antes y un después, como López Obrador en términos políticos electorales marcó un antes y un después, Claudia Sheinbaum igual. Son momentos que se fueron dando. En el ‘91, con un movimiento civilista masivo fuera de los partidos, con una gran participación, no digo que una mayoría, pero sí era una gran participación. Creo que eso influyó y aportó algo a otras experiencias de lucha.





