Astrolabio

Angélica Campillo

Colectivos de mujeres cuidadoras de personas con discapacidad y adultas mayores solicitaron al Congreso del Estado que se legisle a su favor ante la complicada labor que desempeñan.

Mariana Hernández Noriega, presidenta de la Fundación Giro y del colectivo Cuidadoras Potosinas, tiene un hijo de ocho años de edad quien adquirió su discapacidad cuando era un bebé de cinco meses, debido a que su exesposo lo dejó encerrado en un coche con los vidrios arriba.

Fue a raíz de esa omisión de cuidados, que adquirió parálisis cerebral y una epilepsia refractaria, que implica una discapacidad múltiple, cuya característica más fuerte son cuadros de convulsiones muy largos y hasta 50 o 60 diarios, generalmente por la noche.

De acuerdo con Mariana, últimamente su hijo ha mejorado en la recurrencia de las convulsiones debido a la administración de canabis medicinal, pero mencionó que han sido ocho años de trabajo y aprendizaje.

En ese sentido señaló que cada vez más ven permeable el atender a las mujeres cuidadoras y a las personas cuidadoras, mismas que enfrentan muchas problemáticas, entre las que se encuentra que la mayoría de ellas ya no puede laborar formalmente porque no tienen con quien dejar a sus hijos e hijas, y muchas no los pueden llevar a escuelas o guarderías por su condición médica o porque no los aceptan, salvo en contadas excepciones.

Apuntó que el 90 por cierto del trabajo de cuidado lo hacen mujeres, y en un porcentaje mínimo hay hombres que lo realizan, lo cual atribuyó a una cuestión cultural, puesto que se enseña que son a las mujeres a quienes les corresponde cuidar, criar y enseñar en casa.

Explicó que la necesidad de atender a las mujeres cuidadoras surge dentro de la fundación Giro, puesto que no hay redes de apoyo sociales ni reglamentos.

“Por eso el día de hoy acudimos al Congreso del Estado a solicitar que se trabaje en la legislación del trabajo que realizan las cuidadoras, que incluiría temas de salud, educación, cuestiones laborales, que se capacite a estudiantes de enfermería, de fisioterapia, para que vayan a las casas a hacer sus prácticas, en lugar de acudir a empresas”.

Según lo referido por Mariana, las madres cuidadoras no tienen tiempo libre y la mayoría tiene cuadros de salud muy delicados porque no pueden dormir ni comer adecuadamente, ya que se olvidan del autocuidado; esto último se ve con más frecuencia en quienes están al cuidado de pacientes psiquiátricos.

Mariana indicó que la mayoría de las cuidadoras son madres que cuidan a sus hijos e hijas, o a sus padres adultos mayores.

Las condiciones más comunes de las y los hijos de las mujeres cuidadoras son Síndrome de Down, parálisis cerebral, epilepsia, discapacidad múltiple, que son un conjunto de varios síndromes; autismo, padecimientos psiquiátricos, tanto trastornos depresivos en niños y adolescentes, hasta trastornos de personalidad.

Asimismo, manifestó que vivir y costear la discapacidad es muy caro y, si bien, un hijo o hija sano crece y es independiente, aún es costoso mantenerlo, por lo que un niño o niña con discapacidad lo es 20 veces más, por ello la necesidad de legislar en este tema.

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